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septiembre 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-09

La rendición de cuentas que sobre los resultados de su labor hicieron el lunes pasado el Ministro de Hacienda y la Directora de Planeación Nacional en la Casa de Nariño, fue más allá del rutinario examen anual que presentan, ante el jefe del Estado y la opinión, dos altos funcionarios públicos. La razón es que el ejercicio resultó ser una buena oportunidad para analizar los desafíos de la coyuntura, así como para revisar las asignaturas pendientes, justo en la mitad del período de Gobierno. Más allá de la incertidumbre en torno a una nueva reelección y de los crípticos mensajes de Álvaro Uribe, quien un día insinúa que sí aspira a otro mandato y al siguiente que no, lo cierto es que la recta final de la presente administración ya comenzó. En consecuencia, vale la pena tener en claro en qué se va a concentrar el equipo económico a la luz de las realidades nacionales y mundiales.

Realidades que, por cierto, son menos auspiciosas que en el pasado reciente. Así lo dejó en claro el Presidente de la República que deja entrever que el crecimiento podría caer por debajo del 4 por ciento en el 2008, bien por debajo de la meta oficial y de los cálculos de los analistas privados. Aunque ayer el ministro Óscar Iván Zuluaga reiteró que sigue confiado en llegar al objetivo de 5 por ciento en el año, la duda quedó flotando en el ambiente. "El Banco de la República debería pensar que persistir en altas tasas de interés puede evitar la recuperación de la dinámica económica que necesitamos", señaló Uribe, quien desde hace semanas sostiene que la política monetaria tiene todo que ver con el desánimo del sector productivo.

Por encima de ese debate, es claro que en Hacienda y Planeación se prevé un ritmo más pausado en el comportamiento del Producto Interno Bruto. Por tal motivo, uno de los principales desafíos es el de recuperar para el país el grado de inversión en sus títulos de deuda, que pondría a Colombia a la par de otras economías de la región. Si bien no falta quien diga que dada la actual composición de la deuda pública y del bajo margen de riesgo de los bonos colombianos en los mercados, la nota tiene más de simbólica que de real, el tema es importante. El motivo es que buena parte de la estrategia de crecimiento se apoya en aquello que el Presidente denomina como "la confianza inversionista" y señales de este tipo son positivas, tanto interna como externamente.

Sin embargo, el reto en este campo va más allá del reciente desmonte a los controles para adquisición de acciones por parte de los extranjeros. Tal como lo insinuó Minhacienda, el tema más complejo puede ser el fiscal, pues aun bajo un escenario optimista ciertos indicadores mostrarían un deterioro en el 2009. De ese comportamiento depende que la relación entre deuda y PIB siga disminuyendo, algo que se puede ver entorpecido si la reciente devaluación del peso continúa.

Por su parte, en materia social, Planeación volvió a reiterar sus ambiciosos objetivos. Estos incluyen reducir la tasa de pobreza al 35 por ciento de la población, la indigencia al 8 por ciento y la tasa de desempleo al 8,8 por ciento en el 2010. Uno de los instrumentos claves en ese propósito sería el de la efectividad del programa Familias en Acción, aunque es evidente que una menor desocupación estaría atada al crecimiento económico.

No obstante, aparte de que las cifras más recientes sugieren que el panorama laboral puede acabar siendo complejo, el ejercicio de comienzos de la semana dejó en claro que el Gobierno no tiene más ases bajo la manga. Dicho en otras palabras, la ruta de los próximos dos años está trazada, sin que quede espacio para propuestas innovadoras. Eso tiene de bueno que permite delinear escenarios de relativa estabilidad en planes y programas. En contraste, puede no haber la flexibilidad o la disposición de recomponer las cargas, si algunos de los cálculos sobre los que se asienta la política actual tienen lugar. Por eso la sensación es que el equipo económico aprobó el examen del lunes, pero todavía es demasiado temprano para saber si es capaz de aprobar el curso.

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