Tardío mea culpa de Clinton

Clinton, enviado especial de la ONU para Haití, se disculpó públicamente por haber alentado a los países pobres a reducir drásticamente los aranceles frente al arroz estadounidense...

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abril 12 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-12

Mientras miles de internautas han comentado con rabia el video que muestra a George W. Bush limpiándose la mano en la camisa de Clinton después de saludar a un damnificado de Haití, pocos se han expresado sobre las declaraciones de Clinton ante el Comité de Relaciones Exteriores, en el que reconoció que las importaciones de arroz de bajo costo, provenientes especialmente de Estados Unidos destruyeron la capacidad productiva interna del país caribeño.

Clinton, enviado especial de la ONU para Haití, se disculpó públicamente por haber alentado a los países pobres a reducir drásticamente los aranceles frente al arroz estadounidense, de modo que Haití pasó de producir la mitad del arroz que consumía, a importar el 80 por ciento.

"Puede que haya sido bueno para algunos de mis agricultores de Arkansas, pero no ha funcionado. Fue un error", expresó Clinton al Senado de su país; y agregó: "Tuve que vivir todos los días con las consecuencias, de la pérdida de capacidad para producir una cosecha de arroz en Haití para dar de comer a la gente, por lo que hice". También John Holmes, jefe de la ONU para Haití, expresó que "la combinación de la ayuda alimentaria, con las importaciones baratas han dado lugar a la falta de inversión en la agricultura en Haití".

La Ley 480 promulgada en 1954 autorizaba a vender los excedentes de cereales estadounidenses al Tercer Mundo, otorgando facilidades como el pago a crédito y en moneda local del país importador. Colombia era -en aquel tiempo- autosuficiente en la producción de trigo, y desde entonces aumentó vertiginosamente su dependencia del exterior: tras la apertura económica, la importación de cereales pasó de 500.000 toneladas en 1990 a 7.000.000 en 1997, reduciendo el área cultivada en 1'200.000 hectáreas.

No sería ilógico relacionar este fenómeno con el aumento del desempleo al 25 por ciento en 1999, al incremento de la violencia y al hecho de que millones de colombianos tuvieron que emigrar al exterior.

Hay quienes defienden la importación de productos subsidiados en el exterior, con el argumento de que ello permite comprarlos a bajo precio aprovechando los subsidios, pero restan por avanzar en redes de comercialización, cambio tecnológico, construcción de infraestructura y calificación de la fuerza de trabajo; que permitan la reabsorción de los desempleados que dicha política genera.

Llama la atención que el ex presidente George W. Bush, quien declaró vehementemente en la Cumbre sobre Cooperación para el Desarrollo, en Monterrey, que "el libre comercio es la única vía para generar empleo y desarrollo", se haya negado a acatar el fallo de la OMC que le ordenaba eliminar el subsidio al algodón, frente a la demanda instaurada por Brasil (apoyada por Benín y Togo), porque daña seriamente la economía de esos países. Por el contrario, el Gobierno estadounidense decidió aumentar el subsidio.

Por ello, cuando se escuchó a los líderes empresariales declarar en el Foro Económico Mundial de Cartagena, que se debe profundizar el libre comercio, extraña su ausencia de referencias al arancel europeo a nuestro banano, a la cuota estadounidense a nuestro azúcar y al uso intencionado de las medidas sanitarias, ambientales y fitosanitarias contra nuestros productos como renovadas formas de proteccionismo.

beethovenhv@yahoo.com

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