La telaraña de nuestra problemática

La ciudadanía está rabiosamente indignada por los hechos ocurridos en los últimos días que ponen de presente el comportamiento degradante y totalmente condenable al que han llegado individuos de diferentes sectores de nuestra sociedad. Actitud ciudadana perfectamente entendible.

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agosto 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-31

De una parte, por los numerosos hechos denunciados de violencia intrafamiliar que la semana pasada tuvo su máxima manifestación en el embarazo de una niña de once años por su pervertido padrasto. Asimismo, dicha indignación es comprensible por la gran corrupción que a diario se denuncia. La cual, cuando están involucrados miembros de la fuerza pública, como desgraciadamente ha ocurrido en varios casos que se investigan, se causa en la población mucha desilusión y una gran preocupación. De otra parte, el difícil y complejo proceso con los paramilitares ha creado no pocos interrogantes, sin que hasta el momento se hayan podido aclarar plenamente. Sería, por ejemplo, conveniente conocer qué va a pasar con los 4 millones de hectáreas que se dice los ‘paras’ se apoderaron de ellas, pues en mi concepto de recuperarlas el Estado mucho podrían contribuir a resolver el problema de los desplazados y reinsertados. Desde otro ángulo, también preocupa la imagen que se está creando de la justicia colombiana debido al rigor de las penas impuestas por delitos relativamente menores frente a las que recibirían los que se acojan a la Ley de Justicia y Paz, muchos de ellos autores o participes de actos de atroz violencia. Entiendo que es un problema de muy difícil manejo en unas negociaciones cuya finalidad es lograr una paz estable. Se requerirá, entonces una gran labor de clarificación y explicación a la opinión pública, tanto local como internacional. No obstante esa legítima y comprensible indignación ciudadana, hay que entender y aceptar que para acabar con esos brotes de degradación que crecientemente se vienen observando, se necesita solucionar los problemas fundamentales: políticos, institucionales, socioeconómicos y culturales que aún tenemmos. Existe una interrelación de causa y efecto que es indispensable tener presente. Son muchos los problemas culturales que están creando estos indeseables hechos, pero a la vez ellos son en gran parte la consecuencia de no haberse resuelto oportunamente esos problemas de la población. Solución que principalmente estaba a cargo de las clases dirigentes, en particular la política. Pero esta responsabilidad sigue vigente y se necesita cumplir con ella sí es que de verdad se busca sacar al país de la degradante situación a la que le hemos dejado llegar. Resolver la telaraña de nuestra problemática representa un compromiso muy serio que demandará un esfuerzo sostenido por un largo tiempo. Depende de que se implanten los cambios necesarios que permitan enrumbarnos por el camino correcto. Se va a requerir de mucha audacia, inteligencia y decisión política. Ex embajador de Colombia en Bruselas "Resolver la telaraña de nuestra problemática representa un compromiso muy serio”.

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