Teléfonos inteligentes marcarán el camino, proveedores deben estar atentos a satisfacer las necesidades

Según las predicciones de la consultora Deloitte para el sector de telecomunicaciones, de demanda y desarrollo de servicios y aplicaciones para estos dispositivo serán los que muevan el mercado.

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enero 29 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-29

Las aplicaciones y servicios para los teléfonos móviles, especialmente los inteligentes, marcarán la pauta del mercado en el sector de las telecomunicaciones.

Se proyecta que las llamadas de voz realizadas mediante dispositivos móviles y a través de redes basadas en el protocolo de Internet (redes VoIP, por sus siglas en inglés) evolucionarán de recurso de usuarios de nicho a recurso de usuarios en general, gracias a la disponibilidad de nuevos servicios que combinarán un creciente rango de características basadas en IP y que complementarán los servicios móviles de llamadas de voz, incluyendo múltiples llamadas simultáneas, correos de voz divulgables y conversión de voz a texto.

Así mismo, las aplicaciones de búsqueda será uno de los cinco servicios más apetecidos por los usuarios de estos aparatos antes de finalizar 2010. Estas son algunas de las predecciones que la firma de consultoria de negocios Deloitte ha previsto en el sector de telecomunicaciones para este año.

Jolyon Barker, líder global de la práctica para la Industria de Tecnología, Medios y Telecomunicaciones de Deloitte, comentó que "estas predicciones se han trazado esencialmente a partir de las consecuencias que se derivan de los fenómenos de la digitalización y la movilidad de datos.

La creciente importancia que han adquirido las actividades móviles de búsqueda deberá generar una fiera competencia entre los diversos proveedores de servicios de búsqueda".

Búsquedas móviles en celulares inteligentes

A pesar de las modestas proyecciones que estiman los ingresos del sector entre 1.000 y 2.000 millones de dólares para el año 2010 sólo en Estados Unidos, el mercado de los teléfonos inteligentes se verá dominado este año por los líderes en el desarrollo de aplicaciones de búsquedas móviles.

Sin embargo, los proveedores deberán invertir estos montos multiplicados varias veces si desean posicionar estratégicamente sus compañías para explotar futuros flujos de utilidades.

Para finales del 2010, las aplicaciones de búsqueda serán uno de los cinco segmentos más usados en el mercado de los teléfonos inteligentes. Las búsquedas desempeñarán un papel protagónico en las futuras plataformas móviles, que deberán someterse a acuerdos que promuevan la repartición de ingresos como elemento clave para el éxito de los modelos de negocios.

También deberán contemplar la generación de subsidios para teléfonos inteligentes financiados tanto por los operadores como por los desarrolladores de plataformas de motores de búsqueda.

De otra parte, los desarrolladores deberán ofrecer diversas interfaces de usuario para una amplia variedad de ambientes, tomando en consideración las maneras en que mejor se adaptarán las búsquedas a estas singulares características e implementando, además, todas las tecnologías que se requerirán para integrarse y operar a través de un amplio rango de tiendas de aplicaciones.

Se impondrán los servicios VoIP

Dado el crecimiento en el número de teléfonos habilitados para Wi-Fi, de sitios de libre acceso (o hotspots) y de servicios de comunicaciones múltiples simultáneas, el 2010 podría llegar a ser el año de la transformación para el protocolo VoIP (es decir, aquel que contempla la transmisión de llamadas de voz a través de una red basada en Internet) y su difusión mediante teléfonos móviles.

En un lapso que abarca los próximos tres años, el mercado de servicios VoIP móviles podrá alcanzar un valor global superior a los 30.000 millones de dólares.

Canalizados a través de las redes Wi-Fi, los servicios VoIP móviles podrán frenar la demanda de las redes celulares, y los pequeños operadores que pertenecen a mercados en los cuales el generador de la llamada debe pagar, podrán presenciar un descenso en los cargos globales.

Las compañías podrán utilizar el atractivo de las llamadas gratuitas para facilitar el flujo de mensajes publicitarios y potenciar así el valor del mercado de los servicios móviles de voz.

Si los servicios VoIP móviles se traducen en caídas de ingresos para los operadores, las inversiones destinadas al mantenimiento de redes podrán decaer y poner en peligro el lanzamiento de nuevas generaciones de infraestructura.

Portales como Yahoo o Facebook podrán promover las aplicaciones VoIP móviles si canalizan sus esfuerzos hacia el desarrollo de versiones para teléfonos inteligentes de sus sitios virtuales.

Descongestionar las redes móviles

Con cerca de 600 millones de conexiones móviles de banda ancha, el año 2010 podrá experimentar el equivalente a una congestión de tráfico en las autopistas de transmisiones inalámbricas.

Las tecnologías de telecomunicaciones que promueven el perfeccionamiento del desempeño de las redes inalámbricas existentes deberían reportar un crecimiento superior al gasto global en tecnología de la información.

Así mismo, las compañías líderes del sector pure-play en esta área deberían disfrutar de un crecimiento interanual cercano al ciento por ciento, mientras que las empresas promedio del sector estarían gozando un aumento que oscilaría entre 30 y 40 por ciento.

Se cree que los sectores que más se beneficiarán del interés por erradicar los problemas asociados a las congestiones en comunicaciones serán los mercados de hardware y software, incluyendo los segmentos de gestión de políticas y tecnologías de compresión, streaming y caching.

Aquellos fabricantes de dispositivos de mano (específicamente de teléfonos inteligentes) que adopten tecnologías tendientes a reducir el uso de redes en relación con sus competidores, disfrutarán de una ventaja sustancial.

Sin embargo, si no tomasn las acciones pertinentes, dichas compañías se verán obligadas a implementar técnicas tales como escalas de precios basadas en mediciones y gestión de tráfico.

Revaloración de la confiabilidad

Este año, probablemente veremos cómo las empresas desisten de argumentar una confiabilidad de 99.999 por ciento (o 'cinco nueves', es decir contar con disponibilidad o funcionamiento casi sin fallas) para los servicios contratados, optando más bien por determinar niveles de calidad ajustables a cada aplicación o nivel de procesos.

Aunque la transición hacia un modelo de 'tres nueves' podría considerarse insignificante, la pérdida en calidad podría compensarse con creces, en términos de ahorros.

Los esfuerzos por comprender el significado concreto o implícito de los niveles de servicio serán clave en el 2010, pues tanto los proveedores de telecomunicaciones como sus clientes probablemente se transarán por unos compromisos de más fácil asimilación.

Los ejecutivos responsables del aprovisionamiento de servicios deberán evaluar las implicaciones de los cambios en cualquier servicio, mientras que los departamentos de tecnología de la información y telecomunicaciones deberán revisar constantemente los requerimientos de sus usuarios internos y los niveles de tolerancia ante las suspensiones de operaciones, pues no están tan dispuestos a tolerarlas.

Por otra parte, los proveedores de servicios deberán buscar constantemente nuevas maneras de reducir sus costos de mantenimiento.

Esta combinación entre reducción de costos y sostenimiento o mejoramiento de la calidad del servicio generará muchas tensiones tanto tanto entre los proveedores, como en la relación de éstos con sus clientes.

Líneas de producción serán más 'verdes'

El sector global de las telecomunicaciones centrará esencialmente sus esfuerzos en la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2), utilizando el control de costos como común impulsor, tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo.

Aquellos operadores que generen operaciones tanto fijas como móviles deberán contemplar las ventajas que ofrece la transición del tráfico de datos y voz, de redes fijas a móviles, con el fin de reducir sus costos globales de consumo energético, tomando asimismo, en consideración el efecto que tendría la implementación de medidores del uso de banda ancha como medio disuasivo para frenar la utilización excesiva de las redes.

El uso de tecnologías de red más confiables podría traducirse en una merma de las emisiones generadas por los equipos de mantenimiento.

Los fabricantes de equipos deberán seguir perfeccionando la eficiencia de las redes, al adaptar las innovaciones en eficiencia energética que ostentan los teléfonos móviles a los componentes de red.

Por otra parte, los fabricantes de dispositivos y la industria de servicios y productos móviles deberán seguir buscando maneras de disminuir las emisiones, mediante iniciativas como la desactivación automática de los cargadores y la unificación de los estándares para la producción de los mismos. La idea es contribuir y no presionar el consumo de energía y la emisión de de gases que no sean amables con el medio ambiente.

Contratos más cortos o flexibles para no perder clientes

La incertidumbre económica y la disminución generalizada de los niveles de lealtad a las plataformas y proveedores de tecnología reducirán la duración de los contratos futuros. Su extensión se verá afectada por el surgimiento de tecnologías sometidas a las exigencias de los consumidores y a la creciente propensión de éstos a cambiar de proveedores, llegando a preferir las compras concretas de única aplicación.

Si se considera que los litigios inherentes a incumplimientos contractuales suelen ser onerosos y dispendiosos, tanto proveedores como clientes deberían asegurarse de celebrar contratos lo suficientemente robustos como para resistir los embates asociados a las incertidumbres que rondan una economía en crisis.

A su turno, los términos contractuales deberán, o bien ajustarse a duraciones más breves, o bien diseñarse con la flexibilidad necesaria para operar como una serie de contratos de menor duración.

En el antagonismo que surge entre el deseo de los proveedores por incrementar sus márgenes y la necesidad de los clientes por reducir sus costos, ambas partes deben optar por cuantificar el valor real que representa el contrato.

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