Tempestades regionales | Finanzas | Economía | Portafolio

Tempestades regionales

Tempestades regionales

POR:
septiembre 11 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-11

Dos noticias aparentemente sin relación han elevado la temperatura política en América Latina, con posibilidades de generar tensiones e intranquilidad, además de producir consecuencias económicas en el mediano plazo. La primera es el anuncio del presidente venezolano Hugo Chávez, relacionado con la presencia de dos aviones de combate rusos en el país vecino y la organización de ejercicios navales conjuntos en el Mar Caribe, con la participación de barcos enviados por Moscú. Aunque desde el punto de vista militar la amenaza es mínima, es clara la intención de Caracas de enviarle un mensaje desafiante a los Estados Unidos, al cabo de meses de relativa quietud.

El episodio probablemente no pasaría de ser una bravuconada más de Chávez, si no fuera porque las relaciones entre la Casa Blanca y el Kremlin están especialmente tirantes después del violento ataque de Rusia contra Georgia, hace pocas semanas. El hecho, que recibió la condena europea y norteamericana, dejó en claro que el Gobierno del ex presidente y ahora primer ministro Vladimir Putin tiene ambiciones expansionistas que occidente no piensa tolerar. Tanto, que ya se habla del regreso de una nueva guerra fría, ante lo cual la actitud venezolana es particularmente irritante para Washington. De hecho, si los intentos de cercanía militar con Moscú siguen, las posibilidades de un roce armado no harán más que crecer.

El segundo tema es la decisión del presidente boliviano Evo Morales de declarar persona no grata al embajador estadounidense, Philip Goldberg, tras acusarlo de respaldar a los grupos opositores autonomistas que amenazan con desmembrar a la nación andina. Las sindicaciones, que fueron calificadas como "ridículas" por el Departamento de Estado, van a producir retaliaciones con consecuencias duraderas. Una de ellas es la casi nula posibilidad de que sea prorrogada la Ley de Preferencias Arancelarias, conocida como Atpdea, que le permite a un buen número de productos bolivianos, ecuatorianos y colombianos entrar sin pagar impuestos de importación al país del norte.

Teniendo en cuenta que la vigencia de esas ventajas está a punto de expirar, no se necesita ser un experto en relaciones internacionales para concluir que el Congreso estadounidense no va a mirar con buenos ojos una nueva extensión, si el nombre de Bolivia está incluido. Además, la actitud también desafiante de Ecuador, tanto en el trato que la da a las multinacionales petroleras, como a la prohibición de la presencia de tropas norteamericanas en la base militar de Manta, tampoco le augura el mejor ambiente. Así las cosas, la renovación de las preferencias cubriría solo a Colombia que necesita mantenerlas mientras llega la hora de votar el Tratado Libre Comercio en el Capitolio en Washington. El lío es que eso haría que afloren las divisiones que tienen a la Comunidad Andina al borde del colapso definitivo, con un bloque compuesto por Bogotá y Lima y otro por La Paz y Quito.

Por tal razón, se vienen tiempos muy complejos para la cancillería colombiana. A pesar de que las relaciones con Venezuela han vuelto a una aparente normalidad después de la reunión presidencial de comienzos de julio, el peligro de otra confrontación está latente, si la influencia de Rusia se convierte un factor de perturbación en la región. En el caso de la frontera sur el asunto tampoco es fácil, pues no hay que olvidar que los vínculos diplomáticos siguen rotos después del ataque fronterizo del pasado primero de marzo, que resultó en la muerte de 'Raúl Reyes'. De este modo, una diferencia por causas comerciales puede prolongar el enfriamiento entre la Casa de Nariño y el Palacio de Carondelet. Eso sin hablar de un recrudecimiento de la mala relación con Nicaragua, siempre dispuesta a solidarizarse en contra de Colombia. En consecuencia, más le vale al Ministerio de Relaciones Exteriores comenzar a estudiar escenarios que pueden no ocurrir pero para los cuales es mejor estar preparados, antes de que las nubes de tormenta actuales terminen en tempestades regionales.

Siga bajando para encontrar más contenido