La terapia sicológica puede ser la salida a una crisis en la relación sentimental, afirman expertos

"Cuando la pareja considera que no puede comunicarse y no se pueden resolver las diferencias, es bueno buscar orientación profesional", explica la sicóloga Carmen Elvira Navia.

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mayo 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-02

"La idea es que, al discutir, no se queden siempre en el mismo punto. Si están repitiendo una y otra vez la misma crisis, lo mejor es acudir a un especialista y no dejar llegar la situación al extremo", agrega la terapeuta individual, familiar y de pareja.

Tanto el hombre como la mujer traen expectativas previas que suelen estar mediadas por la influencia de la familia. "Es posible que él desee que su compañera se responsabilice de la crianza de los hijos y deje de trabajar; ella, mientras tanto, desea repartir su tiempo entre el trabajo y los niños. Cuando las expectativas no se conocen ni se verbalizan al otro, hay frustración", afirma la sicóloga Nelly Rojas, autora del libro Ser amigos, para ser amantes y con más de 35 años de trabajo terapéutico con parejas.

Lo anterior puede llevar al fracaso de la unión; también -agrega la especialista- si alguno llega a la relación con problemas no resueltos y espera que el otro llene los vacíos que le dejaron sus padres en la crianza.

"La terapia de pareja puede ser una opción cuando la relación se está deteriorando y ambos desean mantener su vínculo. Esto no implica que el matrimonio se salve, pues es factible que descubran que no deben seguir juntos, debido a que existen más elementos destructivos que constructivos", dice la sicóloga Nohra de la Espriella.

Motivos de consulta

Según la especialista Navia, las parejas suelen buscar ayuda cuando existen situaciones como violencia intrafamiliar, problemas de comunicación, inconvenientes con las familias de origen, dificultades económicas, infidelidad, crisis de poder, disfunción sexual, celos, rutina, descalificación y subvaloración y problemas de manejo de los hijos, entre otros.

Para la experta, las parejas muchas veces recurren a terapia cuando están desgastadas y el conflicto las ha distanciado mucho; en ocasiones, ya han llegado al maltrato y hay gran resentimiento.

También puede pasar que, inicialmente, acuden por el mal comportamiento de sus hijos y el profesional encuentra que el problema real es la relación disfuncional de los padres, situación que lleva a proponer una terapia de pareja pues ese rendimiento bajo, mala conducta o depresión infantil puede ser la expresión de una mala relación conyugal.

La pareja, es decir, el vínculo o lazo emocional es realmente el paciente, afirma la sicóloga Nelly Rojas. El terapeuta no se alia con ninguno de sus miembros. Se estudia la historia familiar de ambos, que a su vez determinan la formación de la autoestima y el manejo de los límites de ambas partes.

En la terapia se escucha la 'queja' de cada uno, pues normalmente llegan culpándose el uno al otro. La labor del terapeuta, dice la doctora Navia, es descubrir la manera como cada uno coopera en la generación del conflicto, identificar los 'círculos viciosos' y, posteriormente, encontrar aquellos aspectos de la historia personal de cada uno que influyen en la relación de pareja. El profesional -indica- es facilitador y ayuda a contener a la pareja (que se escuchen).

En terapia se observa cómo están el afecto, el sexo, la comunicación, el manejo del dinero, el manejo de los hijos, los roles masculino y femenino, los espacios de pareja y la ingerencia de la familia de origen.

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