Tiendas venezolanas no viven bonanza petrolera

El guardia de seguridad Efraín Rengifo hace fila afuera de una tienda de alimentos del Gobierno ubicada a un día en auto de la Franja del Orinoco de Venezuela, en donde se encuentra el mayor depósito líquido de crudo del continente americano que contribuyó a financiar los 13.900 millones de dólares gastados en programas sociales el año pasado.

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mayo 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-26

La fila llega hasta afuera de Super Mercal en Barinas, capital de la región productora de carne del estado en el que nació el presidente Hugo Chávez. El mandatario socialista intenta redistribuir la riqueza del país, contrarrestar la influencia de Estados Unidos y deshacerse de los ‘antivalores’ del capitalismo. El socialismo es Cristo; el capitalismo, Judas, dice Chávez. Rengifo lleva puesta la camiseta roja de un programa de educación establecido por Chávez, que ha definido al socialismo como “atender todas las necesidades de todos”. Ese día Super Mercal no cumple la promesa. En un país bendecido con suficiente crudo como para ser el sexto productor de la Opep, la tienda no tiene leche, pollo, aceite de cocina ni harina. “Para encontrar todo lo que uno busca hay que atinarle al día”, dice Rengifo. El predicamento de Rengifo es un símbolo de la deformada economía que se ha instaurado en Venezuela. El valor del petróleo ha aumentado a más del doble en el último año, pero eso no ha significado que haya comida en la mesa de los venezolanos. Los productos básicos, cuyo precio está controlado, escasean frecuentemente. La producción de carne disminuyó el año pasado aunque la demanda de los consumidores aumentó. Los venezolanos compran automóviles nuevos como inversión. El mercado negro de cambio está floreciendo. Y en abril la inflación fue del 29 por ciento anualizado. Los alquileres en los vecindarios de clase media de Caracas se han disparado a niveles similares a los de Nueva York: un piso de dos habitaciones cuesta hasta 4.000 dólares al mes. Hay salmón ahumado y vinos franceses en las tiendas, pero Chávez encontró necesario ordenarle a la estatal Petróleos de Venezuela que formara una división para distribuir porotos y arroz. PARADOJA DE LA ABUNDANCIA “Actualmente Venezuela es un lugar paradójico, la paradoja de la abundancia”, dice Leopoldo López, alcalde del distrito caraqueño de Chacao de 37 años de edad que estudió en Estados Unidos y líder del partido de oposición Un Nuevo Tiempo. “Hay mucho petróleo, y muchos dólares entrando de la industria petrolera, pero no tenemos suficiente comida”. La escasez está afectando el apoyo a Chávez, que alguna vez fue inquebrantable. Su popularidad, medida por la encuestadora de Caracas Datanálisis, cayó a 51,8 por ciento en febrero desde 75,4 por ciento en junio del 2006. Alrededor del 71 por ciento de los venezolanos dicen que no aprueban la manera en la que Chávez ha manejado el suministro de alimentos, en comparación con el 38 por ciento en octubre. Bloomberg LOS LOGROS ECONÓMICOS Hugo Chávez ha logrado algunas de sus metas. En asuntos internacionales, forjó una coalición antiestadounidense formada por Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y, hasta cierto punto, Argentina. En Venezuela, el Gobierno ha traído a miles de médicos cubanos. En abril, Chávez subió el salario mínimo 30 por ciento al equivalente a 372 dólares al mes, el más alto de Latinoamérica. La economía venezolana de 182.000 millones de dólares ha crecido más de 12 por ciento en promedio en los últimos cuatro años, el ritmo de expansión más elevado entre las principales economías de América Latina. WILABR

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