Tierra en el Llano sube hasta 400 %

El desarrollo agroindustrial de la altillanura ha comenzado a tener una consecuencia económica derivada de la demanda de tierras para uso agrícola. En esta zona del país, hay grandes extensiones cultivadas con maíz, soya, caña de azúcar, palma aceitera, caucho y forestales, entre otros, dirigidos a las industrias de concentrados y de producción de azúcar, etanol, biodiésel, caucho y madera.

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mayo 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-26

Tal ha sido la demanda, que en los últimos tres años el precio de la hectárea pasó de 100.000 a 500.000 pesos, en promedio. Allí se han establecido varias empresas agroindustriales como los grupos económicos Aliar, Mavalle y Sapuga S.A., en negocios de integración vertical para la producción de materias primas para la industria de los alimentos balanceados y de los biocombustibles, lo mismo que explotaciones avícolas y porcícolas. OLEADA DE INVERSIONISTAS Otros inversionistas están por llegar. Es el caso del grupo económico Mazuera que está negociando tierras para establecer cultivos de palma aceitera y de caña de azúcar para la producción de biodiésel y etanol, respectivamente. A la hora de hablar de inversiones en la zona nadie da razón, pero se estima que estas son millonarias, es decir, con más de seis ceros a la derecha, pues incluyen la compra y adecuación de tierras, las obras civiles y la maquinaria necesaria para operar, lo mismo que la contratación de personal. “Se estima, que la agroindustria ha generado unos 2.000 empleos directos y se espera que la cifra sea superior a 10.000 en un término de entre siete y diez años”, dijo un cultivador de soya de Puerto Gaitán. Ha sido tal el desarrollo agrícola y agroindustrial de la altillanura, que llamó la atención de Blairo Maggi, actual gobernador del estado brasilero de Mato Grosso y uno de los más grandes cultivadores de soya del mundo, quien envió a los representantes de la división agro de su grupo económico con el fin de que evaluaran en el sitio la viabilidad de hacer algún tipo de inversión. Los representantes de Grupo Maggi llevaron de regreso a Brasil un informe pormenorizado en que exponen las oportunidades y fortalezas de esta zona del país para hacer inversiones. Aparte de Maggi también hay otro grupo económico brasileño interesado. De este, que por ahora pidió la reserva de su nombre, ya comisionó a varios conocedores de la zona para que remitan informes de evaluación económica y vocación agrícola, con fines de compra. Por su parte, otros agricultores particulares, colombianos, con extensiones mínimas de 100 hectáreas, también han entrado a participar del desarrollo económico de la zona. Por ahora pocos se han mantenido, porque es alto el costo de producción y la comercialización apenas comienza a mejorar. Este municipio, a 200 kilómetros al nororiente de Villavicencio, la capital del Meta, es el corazón de la altillanura colombiana, donde el valor de la tierra se ha incrementado unas cinco veces, pese a que no es la de mejor calidad. “La tierra de la altillanura no es para pobres, pues sus suelos, en más del 80 por ciento, son ácidos y marcan un Ph (grado de acidez o basicidad) de entre 4,2 a 4,5”, dijo César Augusto Calderón, un ex funcionario del Incora, quien asesora a varios grupos económicos. Con esta característica, lo primero que debe hacerse en la altillanura, una vez se compre la tierra, es corregir esta debilidad encalando suelos, es decir, haciendo aplicaciones de cal en un volumen promedio, de tres toneladas por hectárea, para luego comenzar los trabajos de preparación y fertilización, dependiendo del cultivo. Otro de los cuidados que debe tenerse con la tierra es manejar el sistema de cero labranza, pues es imposible utilizar sistemas de arado que volteen los suelos por una sencilla razón: la capa arable no supera los cinco centímetros de grosor. “De llegar a ser ganadería, por ejemplo, sembrar una hectárea de pasto cuesta no menos de 600.000 pesos, lo que alcanza solo para mantener dos animales. Así, se rompe cualquier bolsillo”, dijo Calderón. 2.000 empleos directos ha generado la agroindustria establecida en la Altillanura en los últimos años. Pero se estima que podría llegar a 10.000. WILABR

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