Tipos de gerentes líderes

En el estudio de 17.000 gerentes en 61 países del mundo (estudio Globe) se lograron identificar seis prototipos de liderazgo.

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mayo 30 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-30

Este modelo incorpora, a la vez, conceptos tradicionales y otros más recientes. Veamos cuáles son los tipos de buen jefe que hay por el mundo y si usted reconoce a alguno. Un tipo de liderazgo es el carismático, que está basado en valores fuertes y compartidos; refleja la habilidad de una persona para inspirar, motivar y esperar alto desempeño en los demás. Tener una clara visión, integridad, entusiasmo, y estar dispuesto a sacrificarse y obtener resultados con decisión, son parte de este prototipo. Una segunda clase es el líder orientado al equipo, quien desarrolla grupos de trabajo efectivos, integrados con un propósito común. Este líder induce colaboración, benevolencia, competencia administrativa, y actúa con diplomacia para integrar a los equipos de trabajo bajo su dirección. El tercero es el tipo de líder participativo, que involucra a los demás en la toma y desarrollo de decisiones. Este es el contrario del gerente autoritario, que toma todas las decisiones y hace la microgerencia de supervisar, hasta el mínimo detalle, lo que hacen y cómo lo hacen sus subordinados, a quienes trata no como colaboradores, sino como inferiores e incapaces. Otro prototipo de líder encontrado en este estudio internacional fue el líder humano y generoso, que es modesto, paciente y trata a sus colaboradores como personas de su familia, a quienes apoya y cuida de una manera muy personal. El quinto prototipo fue el líder autónomo, independiente e individualista, alguien único y especial que despierta admiración y fe. Finalmente, se encontró un tipo de líder poco mencionado en los países occidentales, el autoprotector, quien se enfoca en proteger la seguridad, el estatus y la imagen de los individuos (especialmente la propia) mediante el uso del secreto, el fraccionamiento de los grupos ('divide y vencerás'), manejo de las reglas de juego y procedimientos, la evasión de conflictos que no le convienen, y el uso de la clase y el estatus social como herramientas políticas fundamentales en la organización. Las regiones del mundo tienen cada una sus preferencias, no es algo universal y homogéneo. Por ejemplo, en América Latina los dos prototipos preferidos por sus gerentes se refieren al liderazgo carismático y al orientado al equipo, como se verá. EL GERENTE LÍDER EN LATINOAMÉRICA Entre las diez regiones en la geografía cultural del mundo, América Latina (A. L.) se distingue por tener un tipo propio de valores de los gerentes, que los hace más efectivos en sus organizaciones. El carisma, ese atractivo de personalidad basado en valores comunes, y la orientación a trabajar en grupos, fueron los dos distintivos de un jefe que en A. L. consigue los mejores resultados. Los gerentes latinoamericanos consideran que son muy efectivos los jefes carismáticos, inspiradores, que señalan una visión de futuro de alto desempeño, motivan al sacrificio y con valores compartidos a su gente. Esto se comparte, en general, con las diferentes regiones europeas, las culturas anglosajonas y del sur de Asia (como la India), pero es contradictorio con lo que valoran en el Medio Oriente. La otra característica considerada crucial para obtener excelentes resultados en las organizaciones latinoamericanas fue la orientación a trabajar en grupos, a organizar equipos, inducir colaboración en la gente. Adicionalmente, se valora una cuidadosa gestión de conflictos, el actuar de manera diplomática y respetuosa de la gente, el buen negociador que consigue los mejores resultados de una manera ordenada, eficiente. En A. L. se considera particularmente negativo el ser hostil, deshonesto, vengativo o irritable, lo que daña el ambiente del grupo de trabajo, pone a la gente a la defensiva y en una tónica de buscar el propio beneficio. Un resultado interesante de América Latina es que no se considera tan negativo al líder que se orienta a defender la seguridad suya y de su grupo, en especial el estatus e imagen que tienen ante los demás. Probablemente en situaciones de agudo conflicto organizacional se valora esta capacidad de desviar el conflicto a otros, de manejar el secreto, normas y procedimientos para ventaja de su división. Esta dimensión del liderazgo organizacional no aparece frecuentemente en los manuales anglosajones, de alemanes o nórdicos, y sí se refleja en los países con herencia de Confucio (Japón, China o Corea) y en el Medio Oriente. En síntesis, en América Latina se valora particularmente una dimensión humana, personal, de trabajo en grupo, y consecuentemente se valora negativamente el individualismo, el aislamiento del jefe. La conclusión más clara es que tenemos una región diferente y que los patrones de gestión latinoamericanos son distintos a los del resto del mundo, por lo que las recetas venidas del cielo pueden ser totalmente inapropiadas. Las personas reales incorporan elementos de diversos prototipos, y algunos son lo opuesto: malos jefes. Celebremos a los buenos jefes, porque infortunadamente el mal jefe está lejos de ser una especie en extinción.HELGON

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