Los títulos TES y el crecimiento

Muchos nos preguntamos por qué no se fundan más empresas y por qué tampoco se observan ensanches de las ya existentes. La respuesta es la falta o mínima inversión de los colombianos. El que esa inversión sea tan baja obedece a varios factores: 1. La situación de pobreza del país; 2. La baja propensión a ahorrar; 3. Los riesgos inherentes a los problemas de violencia e inseguridad causados por los grupos armados al margen de la ley; 4. La rentabilidad poco atractiva de la inversión en empresas de los diferentes sectores.

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agosto 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-15

A las razones anteriores es necesario agregar otra que me parece importante y sobresaliente: me refiero a la inversión en títulos de deuda pública, específicamente a los TES. Esta inversión representa actualmente el 98% del valor de las transacciones diarias que se realizan en el mercado bursátil. Es el Estado entonces, quien se está llevando la capacidad y propensión de ahorro de los colombianos que poseen los recursos para invertir. La explicación lógica para esta actuación se encuentra en las ventajas que la inversión en TES tiene sobre la inversión en otras clases de activos financieros. En primer lugar, los TES tienen una rentabilidad mayor a la que ofrecen los títulos-valores privados (acciones, bonos, certificados de depósito a término) que se ofrecen en la Bolsa de Colombia. Mientras que los TES rentan entre un 8% y un 10% anual, según su fecha de vencimiento, las acciones y los CDT apenas reditúan entre un 6% y un 7% anual no se considera la rentabilidad por valorización, ya que en ésta no se fija el inversionista en acciones, quien piensa más en un ingreso fijo mensual y no en las ganancias por valorización. En segundo lugar, en términos generales, el Estado inspira más confianza al inversionista. Es un deudor que no quiebra y es ‘buena paga’. En tercer lugar, sus títulos (prácticamente sólo TES), tienen liquidez inmediata.Aparte de estas consideraciones es importante analizar las consecuencias que esas decisiones de los inversionistas y ahorradores, tienen sobre el desarrollo de la economía colombiana. El Estado, primero que todo, se endeuda más y a mayor ritmo. El índice del endeudamiento público interno que publica la Corporación Financiera del Valle, revela que ese endeudamiento, entre mayo de 2001 y mayo de 2006, se ha incrementando en un 140% y en términos absolutos el Ministerio de Hacienda registra que en sólo TES el Estado colombiano debe 87 billones de pesos. Recuérdese que el presupuesto nacional que se está ejecutando asciende a 105 billones de pesos y para la vigencia de 2007 será de $112 billonesLas cifras no serían tan alarmantes si correspondieran a una inversión real, efectiva y directa en proyectos y programas para el crecimiento de la economía. Pero infortunadamente no es así. El endeudamiento público total, interno y externo, obliga destinar el 36% del presupuesto nacional al servicio de esa deuda. Un 50% de ese mismo presupuesto se destina a gastos de funcionamiento y el 14% restante (un porcentaje discutible) a inversión. Y es discutible porque algunas partidas valiosas no se pueden calificar como verdadera inversión. Toda vez que se dedican a cancelar gastos generales (honorarios, transportes, etc.). Pero se clasifican como inversión social, que es, al mismo tiempo, lo que ha venido realizando el Gobierno colombiano, en mayor proporción a la inversión física o material.Si el Estado hubiera invertido esa enorme suma que los ahorradores colombianos le han prestado, el nivel de desarrollo del país sería más alto. Podría tener una infraestructura más amplia, más completa y de mejores características. El país y sus habitantes disfrutarían hoy de una mayor y mejor educación primaria y secundaria; podría, también disponer de más y mejores hospitales y puestos de salud, para atender a sus núcleos pobres y desprotegidos.Bajo el supuesto de que sólo el 50% de lo invertido en TES, por los ahorradores que han acudido a la Bolsa Colombiana, en los últimos cinco años, se hubiera destinado a adquirir acciones de sociedades anónimas ya existentes o financiar nuevos proyectos agropecuarios, mineros o industriales, se hubiera invertido $43,5 billones que significarían menos desempleo, menos sub-empleo, menos economía informal y, naturalmente, una disminución en los índices de pobreza y miseria.El desarrollo económico constante y ascendente se produce cuando la capacidad de ahorro de la población se invierte en el aumento y fortalecimiento de su aparato de producción. No se puede olvidar que el sector público no debe ser productor: es básicamente un consumidor. Es al sector privado a quien le corresponde la producción creciente y eficiente, de bienes y servicios, que cada día satisfaga más y mejor las necesidades de toda la población. Por consiguiente, no es lo más indicado que el Estado acapare y monopolice el ahorro de la comunidad y lo dedique a cubrir sus gastos y a pagar deudas contraídas antes y en la actualidad.Sin ahorro no hay inversión y sin ésta no puede generarse el crecimiento del PIB, a la tasa necesaria para elevar el ingreso per cápita, para mejorar el nivel de vida y para contribuir a una distribución del ingreso y de la riqueza más equitativa. Y una de las maneras de lograr esos objetivos es incentivando la inversión en activos financieros privados y reduciendo la inversión en títulos valores emitidos por el Estado. Además, a la economía colombiana no le conviene que el Estado continúe incrementando su endeudamiento a costa de la inversión potencial y posible de los particulares.Sería conveniente que se redujera la tasa de interés de los TES y se decretaran medidas para incentivar y aumentar la inversión privada (nacional y extranjera) en proyectos y empresas que generaran más y mejores empleos, utilizaran más recursos naturales e incrementaran la oferta total de bienes y servicios, tanto para abastecer el mercado interno, como para participar en los mercados externos. Exenciones arancelarias, rebajas a las tasas impositivas actuales y eliminación de barreras administrativas oficiales, serían todos factores a favor de un crecimiento económico más elevado y más constante. Es plausible saber que el Gobierno Nacional ya inició una política de motivación a la inversión privada, nacional y extranjera, con su proyecto de ley relacionado con la disminución de las tasas del impuesto de renta para las empresas que dediquen esa rebaja a inversión en activos productivos. Profesor Universitario "No es lo más indicado que el Estado acapare y monopolice el ahorro de la comunidad”.

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