El TLC asusta hoy menos a los empresarios criollos

Los productores nacionales compiten con tiempos de entrega y nuevas tecnologías, mientras que aprovechan insumos importados más baratos.

Con el tratado se benefician telas, hilos y ropa hogar.

Archivo Portafolio.co

Con el tratado se benefician telas, hilos y ropa hogar.

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mayo 14 de 2013 - 02:01 a.m.
2013-05-14

Al cumplirse el primer año de vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, el ‘ataque’ de los empresarios colombianos para entrar en ese mercado ha sido facilitado por la debilidad de la economía de ese país, afirma Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex).

Por esa debilidad, anota el dirigente gremial, los colombianos se han mostrado como la mejor alternativa (frente a los chinos) en aspectos como precios, tiempos de entrega y pedidos ajustados a las necesidades de los clientes, entre otros, además de la cercanía.

De esta manera han enfrentado, también, la revaluación, principal dolor de cabeza de los exportadores –agrega Díaz–, porque cada vez es menor el número de pesos que reciben por cada venta en dólares.

El menor valor de la divisa ha obligado a los empresarios a trabajar en la reducción de los costos de producción y en la optimización de los procesos para competir con mejores precios al exportar a EE. UU. y al vender en el mercado local.

Algunos compraron maquinaría para tecnificarse y reorganizaron sus plantas, fincas y bodegas para producir más en la misma área, pero a menor costo. Los empresarios consultados aseguran que los temores que nacieron hace seis años son hoy más difusos, por los cambios negativos en la economía estadounidense, relacionados con el empleo y el endeudamiento de las familias, entre otros.

Un ‘botón’ para la muestra es la empresa Alquería, que concibió como estrategia ante la competencia del TLC incrementar la producción y la productividad de sus casi 6.000 proveedores de leche. Un plan piloto lo ejecuta con 1.100 de estos en la zona de La Macarena (Meta), quienes reciben asistencia técnica de la empresa, lo mismo que créditos, con el acompañamiento del Banco Agrario. “El TLC es la prueba viviente de que las cosas pudieron funcionar mejor en esta empresa”, destacó Carlos Cavelier, presidente de Alquería.

En el sector confeccionista, la empresa paisa CI Jeans concibió como estrategia de ataque ir a segmentos de mayor valor agregado, mientras que como mecanismo de defensa en el mercado local incorporó tecnología de punta para el decolorado de las telas, una tarea que antes demandaba mucha mano de obra.

Por su parte, Manuel Macías y otros cinco empresarios del sector piscicultor de la represa de Betania (Huila) han visto incrementar sus exportaciones de filetes de tilapia frescos y tilapia entera fresca al mercado estadounidense.

Precisamente, en el 2012, estas sumaron 20 millones de dólares, 25 por ciento más que en el 2011. Macías señala que en el año de arranque del TLC se presentó una merma en los precios locales del producto que coincidió con un incremento en las compras de los estadounidenses.

HAY REZAGOS EN LA AGENDA

Del listado de prioridades anotadas en la llamada agenda interna para el TLC, aún hay rezagos en el recurso humano, la infraestructura y las instituciones para la competitividad que se requieren.

Hay otras, como el fortalecimiento del sistema de medidas sanitarias y fitosanitarias, proyectos para convertir a la Costa en fortaleza logística y las nuevas normas para proteger a los productores del agro con subsidios, en los que hay importantes resultados.

Marco Llinás, vicepresidente del Consejo Privado de Competitividad (CPC), destaca avances en la agenda, pero señala que, “es el momento para acelerar la implementación en el país de los compromisos incluidos en la Agenda Nacional de Competitividad”.

CEREALEROS Y ARROCEROS ESTÁN PREPARADOS

Los cultivadores de maíz y arroz no reportaron optimismo con el TLC, puesto que poco les ha favorecido; sin embargo, han venido preparándose.

Frente a esta situación, el vocero de los cerealeros, Henry Vanegas, destacó los incrementos en producción y productividad de maíz con el uso de semillas híbridas.

En segundo lugar, los incrementos en los precios del cereal terminaron por favorecerles sus bolsillos, mientras que reconoció que la actividad agrícola está convirtiéndose en un buen negocio y, por ende, alternativa para otros cultivos como el algodón.

Previamente, ante las condiciones de oferta, los colombianos dejaron de comprar maíz estadounidense para demandar el cosechado en Argentina. Los arroceros, aun con más temores por las 250.000 toneladas que entran anualmente de contrabando y los contingentes del TLC (81.000 toneladas) y la Comunidad Andina (90.000 toneladas), también quieren enfrentar el TLC con el llamado modelo de adopción masiva de tecnología (Amtec). Alberto Mejía, arrocero de la meseta de Ibagué, es un pleno convencido de que con el modelo en marcha en las fincas de los cultivadores será posible enfrentar el TLC.

“He logrado incrementos en la producción entre el 15 y el 20 por ciento y optimizado el uso del agua; además, acabar con todas las malas prácticas de cultivo que hice durante varios años”, dijo.

TEXTILES Y CONFECCIÓN, LES COGIÓ LA NOCHE

El TLC con EE. UU. tiene una deuda con el sector textil, según expertos. Pese a que el balance es positivo, hay quienes opinan que algunas oportunidades se han desaprovechado.

“Nos cogió la noche para aprovechar la cláusula que les permite a los fabricantes vender y comprar productos sin pagar arancel a confeccionistas o productores de los países de América que tienen TLC con EE. UU.”, dice el presidente de Inexmoda, Carlos Eduardo Botero, y agrega que el 2012 se desaprovechó porque no se usó para poner al país nuevamente en el radar internacional.

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