TLC, ahora la demora se atribuye a la carne

Aunque E.U. no ha hecho explícita su presión, hay quienes señalan que hasta cuando se resuelva este tema, habrá notificación.(VER GRAFICOS)

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agosto 11 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-11

Una votación de prueba del Tratado de Libre Comercio con Perú, realizada en el Senado de Estados Unidos el pasado jueves 27 de julio, se convirtió en un ‘campanazo’ de alerta para el gobierno y los empresarios colombianos sobre nuevos condicionamientos a la notificación del TLC con Colombia. En medio de la votación, el senador demócrata Max Baucus, uno de los más destacados miembros de la oposición estadounidense, lanzó críticas a lo que consideró ‘resistencia’ de Perú para abrir su mercado al ingreso de carne de bovino de Estados Unidos, con una edad superior a los 30 meses. La posición de Baucus fue apoyada por otros congresistas que representan estados con altos intereses en ganado bovino, quienes acotaron que sería difícil aprobar un tratado con un país que no tiene voluntad de cumplir compromisos. El tema mereció que los senadores decidieran incluirlo como una enmienda al tratado comercial con Perú, para pedir a Perú que deje entrar carne de E.U. de bovinos con de más de 30 meses de edad Aunque la Ley TPA, bajo la cual se estudian en el congreso de E.U. este tipo de acuerdos, contempla que los legisladores deben aprobar o desaprobar sin incluir nuevos temas en lo negociado, muchos de los asistentes a la votación consideraban como inminente la presión a Perú por parte de los funcionarios de la Oficina del Representante Comercial, Ustr por sus siglas en inglés, para lograr los cambios sugeridos. El nerviosismo ha cundido desde entonces el Gobierno y el sector privado colombiano. Aunque el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, señaló hace dos semanas que se resiste a creer que el tema de la carne sea utilizado por Estados Unidos para condicionar la notificación a su congreso de firmar un TLC con Colombia, las demoras hacen cada vez más evidente que éste es el tema de fondo. Tanto Arias como el ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero, y el jefe negociador, Hernando José Gómez, han insistido en que el tema de la carne está por fuera de la negociación y que por lo tanto no debería obstaculizar el trámite normal que debería seguir el acuerdo. El ministro Botero se ha mostrado muy extrañado por las excesivas demoras que han surtido los trámites del TLC con Colombia hasta el momento. El propio presidente de la República, Alvaro Uribe, dijo el pasado miércoles en la noche que le preocupan mucho las dilaciones que ha tenido el proceso. Uribe hizo un “llamado amistoso” al gobierno y al congreso de Estados Unidos “para que aceleremos los pasos muchos que todavía faltan para firmar el tratado y para el ulterior proceso de perfeccionamiento”. Uribe señaló que su principal preocupación se concentra en el proceso electoral que se cumplirá en noviembre próximo en el Congreso de Estados Unidos pues este podría dilatar indefinidamente el trámite del TLC. A esto se suma la extinción de las preferencias arancelarias de la Ley Atpdea, el 31 de diciembre de este año, que pondría a los empresarios colombianos en un limbo, sin beneficios y sin tratado comercial. “Son preocupaciones inocultables, son incógnitas inocultables, que tenemos que procurar superar con toda prudencia, sí, pero con toda franqueza y con toda diligencia”, sostuvo el mandatario, quien anunció que en septiembre viajará a Estados Unidos con el fin de agilizar el proceso. La elección de septiembre tiene que ver con el hecho de que agosto es un mes de vacaciones en Estados Unidos y tanto el Congreso como las oficinas estatales quedan sin titulares. 30 meses es la edad límite de los bovinos cuya carne busca ser introducida a Colombia. Los negociadores estadounidenses quieren vender carne de bovinos con una edad superior. Un asunto para resolver por la vía de los técnicos Un paquete con los argumentos técnicos fueron enviados hace varias semanas por el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, a los funcionarios estadounidenses sobre la inconveniencia de importar carne de bovino de más de 30 meses. Las explicaciones se basan en evidencia científica que señala el alto riesgo que este producto ofrece para la salud humana. Se estima que a mayor edad podría presentarse más fácilmente la denominada ‘encefalopatía bovina’ o enfermedad de las ‘vacas locas’. Pero el segundo argumento que han esgrimido los empresarios colombianos tiene que ver con una consideración que hacen las mismas autoridades de Estados Unidos: no permiten el ingreso a su país de carne de bovino con edad superior a los 30 meses. Un empresario consultado señaló al respecto que son “ilegítimas las presiones de E.U. pues está condicionando un tema comercial a uno que pondría en riesgo la salud humana”. Ningún funcionario de E.U. ha dicho explícitamente que hasta cuando Colombia acepte el ingreso de bovinos de más de 30 meses se hará la notificación. Sin embargo, pareciera evidente esta presión. Incluso, durante la reunión del secretario de Comercio de E.U., Carlos Gutiérrez, con el presidente Alvaro Uribe y los ministros de Comercio y Agricultura, Jorge Humberto Botero y Andrés Felipe Arias, el tema de la carne apareció en la conversación, aunque sin ningún tipo presiones evidentes. 6 meses después de haber anunciado el cierre de las negociaciones, el TLC sigue ‘trancado’. Empresarios se la juegan con el Atpdea Los pedidos de almacenes de Estados Unidos para la primavera del 2007 ya fueron recibidos por buena parte de las compañías colombianas. Los empresarios colombianos ‘se la jugaron’ apostándole a que se mantendrán las preferencias o retroactividad en los mismos, si en enero del 2007 no entra en vigencia el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Las preferencias arancelarias, creadas bajo la Ley Atpa de 1991 y prorrogadas en el 2002 a través de la Ley Atpdea, permite que cerca de 6.000 productos de los países andinos entren al territorio de E.U. sin pagar aranceles. Productos como flores, confecciones, calzado y cerámicas se benefician de este tratamiento. Pese a que en estos momentos no hay claridad sobre la aprobación del TLC y no hay certeza de que el Congreso de Estados Unidos prorrogue las preferencias arancelarias de la Ley Atpdea, los confeccionistas decidieron correr el riesgo pues de lo contrario perderían los contratos. Para el presidente de Analdex, Javier Díaz Molina, lo que hicieron muchos empresarios fue ‘echarse la bendición’ y seguir adelante con los pedidos “porque creemos que Estados Unidos no nos puede dejar expósitos”. Según el dirigente gremial, el riesgo que corrían los empresarios de las confecciones era quedarse sin contratos para el próximo año si seguían esperando una definición sobre la notificación del TLC para Colombia. Este anuncio es esperado ansiosamente por varios sectores productivos, pues se estima que una vez se haga la notificación, el Congreso de Estados Unidos podría estudiar seriamente una iniciativa para prorrogar las preferencias arancelarias o en caso necesario, aprobar el reembolso de los aranceles que se paguen, de manera retroactiva.

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