El TLC en su laberinto político

La adopción del plan de ajuste de derechos laborales y protección a los sindicalistas colombianos encarrilló por unas semanas el TLC en Washington.

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mayo 18 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-18

La gradual implementación de este paquete de compromisos dividido en tres etapas distintas parecía ser el último escollo que tendría que enfrentar el TLC en EE. UU. Las declaraciones de funcionarios de alto nivel de la administración Obama y de congresistas republicanos y demócratas daban a entender que la ventana de oportunidad para presentar el TLC en el Congreso estadounidense se abría cuando se certificara que Colombia había cumplido con el segundo paquete de compromisos del plan de ajuste previsto para el 15 de junio próximo. El panorama lucía despejado, sin obstáculos. Sin embargo, la administración Obama anunció esta semana que no enviará los proyectos de implementación de los TLC con Colombia, Corea del Sur ni Panamá "hasta que tengamos un acuerdo en el Congreso sobre la renovación de una robusta y ampliada Asistencia al Ajuste Comercial" -conocida como TAA, por sus siglas en inglés-. Programa de cooperación y entrenamiento para los trabajadores estadounidenses que perdieron sus empleos como resultado de la competencia externa. La noticia cayó como un baldado de agua helada. Los ominosos nubarrones se avizoraron desde la primera audiencia del TLC efectuada la semana pasada en el Comité de Finanzas del Senado. El senador demócrata del estado de Montana, Max Baucus, presidente de este influyente Comité senatorial, pese a sus declaraciones públicas a favor del TLC con Colombia, manifestó que el programa de asistencia para los trabajadores y el TLC "debían ir juntos". Paralelamente, el representante Comercial de Estados Unidos adscrito a la Casa Blanca, embajador Ron Kirk, le pedía al Congreso en el Comité de Agricultura de la Cámara de Representantes que aprobara el TAA para que los TLC pudieran ser ratificados en "agosto o antes". Las deliberaciones sobre el proyecto de ley del TAA están suspendidas en el Congreso norteamericano desde febrero como resultado del enorme desencuentro político existente entre republicanos y demócratas, en cuyo paquete legislativo se encuentran también enredadas las preferencias del Atpdea. Para los demócratas, la renovación de los beneficios laborales es parte integral de su agenda política en época preelectoral, especialmente con una tasa de desempleo del 9% y la férrea oposición de los sindicalistas al TLC con Colombia. Por el lado republicano, las preocupaciones centrales giran en torno del déficit fiscal y la financiación del TAA, cuyo presupuesto para el 2011- 2014 asciende a 2,4 billones de dólares. Paradójicamente, mientras Colombia pasaba inesperadamente al frente de las consideraciones políticas en Washington, el TLC era relegado al vagón de atrás. *Asesor del Ministro de Agricultura aespinosa@minagricultura.gov.co HELGON

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