TLC: la ñapa

En la recta final de la XIV Ronda, el Gobierno Nacional ‘se la jugó toda’ para maximizar nuestro acceso al mercado norteamericano del azúcar y ofreció a E.U., en los albores del 27 de febrero, lo que nadie antes les había dado: el trato NMF sobre concesiones agrícolas futuras a cualquier tercero. ‘Encimó’ la apertura del mercado colombiano de edulcorantes a partir del noveno año.

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agosto 03 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-03

El país no ha ponderado aún las implicaciones de este compromiso. No va a ser fácil ‘diversificar la apertura’ del sector agropecuario: cuanto concedamos a Centroamérica, la Unión Europea, Mercosur u otros países tendrá que hacerse extensivo a E.U.. ¿Qué incentivo tendrá la UE o Brasil para trabajar por E.U., compartiendo con ese país sus logros comerciales en una negociación con Colombia, sin que éste aporte nada? A ello se sumará la progresión geométrica del impacto de las nuevas concesiones en nuestro sector agropecuario. Para evitar que sea arrasador, nos tocará ser muy cautelosos. A su vez, esta cautela obligada les restará atractivo a negociaciones futuras con Colombia. Si se llegara a una globalización ‘de verdad’, sin subsidios ni ayudas internas a la agricultura, este inconveniente, desde luego, desaparecería. No tenemos alternativa distinta, a término, a bregar por la agenda aperturista del Grupo Cairns, del cual formamos parte. Desde mucho antes de lograrla, sin embargo, nos tocará asumir el costo social de la ‘ñapa’ de febrero. Con otras dos ñapas adelantamos la ‘conciliación’ de los textos del TLC. Una de las concesiones que ‘encimamos’ -adelantar en un año la desgravación en rubros distintos a arroz y azúcar- no reviste mayor inconveniente en sí, en vista de la longitud de los plazos pactados, si bien les cambia las reglas del juego, entre otros, a nuestros porcicultores, avicultores, molineros y productores de oleaginosas y piensos. Es más grave la otra ñapa porque afecta la sanidad animal y humana. Después de perder (según la U.S. Meat Export Federation) 3.047 millones de dólares en el 2004 y 2.491 millones de dólares en el 2005 por las restricciones a la comercialización mundial de carne bovina por cuenta de la ‘vaca loca’, los E.U. anteponen el criterio exportador al sanitario. El pasado 4/1/05, quedó formalizado en el Federal Register el levantamiento de la norma -que ellos mismos aplicaban- de dejar de importar carne de animales de 30 meses o más. La nueva regla, más laxa, ha suscitado críticas en E.U., dentro y fuera del sector. En países como Francia, Alemania y el Reino Unido, se realizan exámenes veterinarios al ganado de 24 a 30 meses, por su riesgo de contraer la enfermedad. Sin embargo, estas dudas no afloran en la negociación comercial de E.U. con China, Japón y… Colombia para la importación de carne de res norteamericana de 30 meses o más. Nuestra aceptación se da por descontada y entrará a formar parte del ‘contexto interpretativo’ del TLC. Hay, por cierto, contraprestaciones importantes. Obtuvimos condiciones excepcionales para nuestra cadena del azúcar: triplicar la cuota-país de Colombia, manteniendo los Certificados de Eligibilidad, y apertura irrestricta del mercado de etanol. La ‘conciliación’ permitió refrendar la inclusión de carne deshuesada en el contingente para cuartos traseros de pollo y la subasta de rentas por la importación de éstos y de arroz. También abrirá paso para la notificación del acuerdo con Colombia al Congreso de E.U. Las ñapas son, además, una práctica normal en una negociación comercial. Resaltan, con todo, su falta de transparencia y la ausencia de debate público sobre sus costos y beneficios para Colombia y los colombianos. *** Tomás Uribe Mosquera Consultor internacional Obtuvimos condiciones excepcionales para nuestra cadena del azúcar”.

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