TLC: todavía queda mucho terreno

Muchos empresarios que promueven el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos respiraron tranquilos el jueves pasado, cuando se conoció que ya el gobierno de George W. Bush había realizado este trámite, aunque de todas formas la euforia fue moderada.(VER GRAFICO)

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agosto 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-28

La razón es que lo que para unos es una etapa superada para otros es solo una meta volante y lo más duro -la montaña- está venir, incluyendo posibles nuevos pedidos por parte de losa norteamericanos. Nuevas giras, reuniones con empresarios, citas con congresistas y hasta contratación de firmas de lobby en E.U., hacen parte de la agenda que comenzó a diseñar el Gobierno colombiano para buscar la aprobación del TLC. El ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero, explicó el jueves de la semana pasada que ahora comienza una intensa labor de lobby pues el compromiso que tiene junto con el jefe negociador, Hernando José Gómez, es lograr que se apruebe esta iniciativa en los Congresos de Colombia y E.U. La meta del Gobierno de ponerlo en vigencia el primero de enero del 2007 ya no se cumplirá. Ahora se espera que con suerte esté listo el último trimestre del 2007, aunque la fecha más probable es el primero de enero del 2008. Luego de la notificación la semana anterior, la revisión legal estará lista hacia el 24 de noviembre próximo y en esos términos se podría firmar, pero de acuerdo con lo que se ha dado en otros tratados, la firma de los acuerdos comerciales se ha demorado más de esos 90 días. El plazo más corto lo tomó el gobierno estadounidense con Australia, de 96 días. Esto hace prever que por bien que le vaya al gobierno colombiano, la iniciativa estará para la firma sólo a comienzos de diciembre, lo cual haría improbable que el Congreso de E.U. lo aprobase este año, pues hay receso desde el 18 de diciembre. Otra cosa hubiera sido si el gobierno de Bush notifica al Congreso antes de la fecha que lo hizo. La razón oficial de la demora fue la negativa de Colombia de aceptar la entrada de carne bovina de más de 30 meses por razones de salud pública. Sin embargo, las autoridades colombianas terminaron aceptando la exigencia norteamericana. El trámite tiene otro escollo. Como se sabe, el 7 de noviembre se realizan las elecciones legislativas en E.U., que permitirá la renovación de un tercio del Senado y toda la Cámara de Representantes. Las encuestas muestran hasta el momento que podría haber cambios en la composición política de estos cuerpos legislativos, actualmente con mayorías del partido Republicano -amigo de los tratados comerciales-, que podría llevar a que más Demócratas -que se muestran reacios frente al libre comercio- ocupen los escaños disponibles. Un cambio en la composición actual, que ponga a los demócratas en mayoría, es vista con preocupación por el gobierno colombiano, que teme por mayores trabas en la aprobación del TLC. Aunque no hay un reconocimiento oficial, la agenda binacional podría ser otro obstáculo para el trámite del TLC, en el entendido que hay consenso del ‘enfriamiento’ de las relaciones en algunos temas. En forma simultánea al estudio por parte del Congreso de Estados Unidos, se debe surtir el mismo trámite en el Congreso colombiano, pero nuevamente es muy poco lo que se puede hacer en este año. Aunque tampoco está definido pues depende de lo que pase en Estados Unidos, el gobierno colombiano pondría el TLC a consideración del Legislativo en unas sesiones extraordinarias en los tres primeros meses del próximo año. Luego de esa aprobación, se someterá a la Corte Constitucional que podría tomarse varios meses, lo que hace imposible que el TLC entre en vigencia antes de finales del 2007. 18 de diciembre entra en receso el Congreso de Estados Unidos. Este límite ha motivado al gobierno colombiano a diseñar una estrategia para promover la aprobación del TLC. Los intereses regionales que están en juego La pelea de fondo que darán los funcionarios del gobierno de Estados Unidos que promueven el TLC con Colombia se concentrará en 80 votos en el Congreso de ese país, que son los que ‘hacen la diferencia’ para lograr la aprobación de este acuerdo comercial. De estos votos, 50 corresponden a legisladores del partido Republicano y 30 del Demócrata. La labor de filigrana que tendrán que desplegar ahora los gobiernos buscará convencer a estos ‘indecisos’ para que den su aval al tratado. Parte del lobby se tratará de hacer con empresarios de los estados que tienen un comercio importante con Colombia. De hecho, el reciente episodio de la votación de prueba para el TLC con Perú, que se realizó el 27 de julio, mostró la importancia de que exista una buena coordinación entre el sector privado de E.U. y los legisladores. En esta sesión, el senador demócrata Max Baucus accedió a dar su voto favorable a este tratado a cambio de que se abra el mercado de carnes en Perú para productos estadounidenses de ganado de más de 30 meses de edad. Baucus, del estado de Montana, que se caracteriza por su vocación ganadera, peleó este tema junto con el también demócrata Ken Conrad, de Dakota del Norte, quien propuso una enmienda al respecto. Para los funcionarios que están diseñando la estrategia de cabildeo en E.U., es claro que los intereses regionales tienen un peso específico y deben ser tenidos en cuenta para lograr la aprobación del TLC. Por el lado de los factores adversos, es claro que el tema laboral y sindical saldrá nuevamente al ruedo durante la discusión de esta iniciativa, razón por la cual el propio vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, será el encargado de manejar este tema. VIA LIBRE EN CARNE El gobierno colombiano reiteró que las condiciones en que fue negociado el ingreso de carne bovina de Estados Unidos, de edad superior a los 30 meses, ofrece suficientes garantías en materia de salud pública. El jefe negociador, Hernando José Gómez, señaló que algunos productos que ofrecen algún tipo de riesgo (cortes cercanos a la médula espinal, por ejemplo) no tendrán acceso. También resaltó el hecho de que se garantiza que los productos que se exportarán a Colombia cumplen estándares de calidad que exige el mercado de Estados Unidos.

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