TLC: ¿víctima de una agenda en problemas?

Este lunes hubo una teleconferencia entre funcionarios de los ministerios de Comercio y Agricultura y el ICA, por Colombia, con negociadores de Estados Unidos, para hablar sobre la entrada al país de carne de bovinos de más de 30 meses de edad. No hubo conclusión alguna de la conversación y menos resultados concretos.(VER GRAFICO)

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agosto 16 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-16

Estados Unidos no permite la entrada de ese tipo de carne (de reses de más de 30 meses) y le pide a Colombia que acepte su importación, con el argumento de que aquí se consume. Si Colombia lo llegare a permitir, podría recibir un veto de Europa y otros países por el peligro de contaminación de las ‘vacas locas’. Los técnicos que han negociado el TLC creen que el problema del estancamiento del TLC es un asunto mero de la carne de res y a eso le atribuyen que el gobierno de Bush no haya notificado al Congreso de ese país acerca de su intención de firmar un tratado de libre comercio con Colombia, hecho que tiene desconcertados a los empresarios locales y al mismo gobierno, comenzando por el presidente Uribe. Sin embargo, para quienes no están metidos en el tema del comercio, el asunto puede ir más allá. Y hay evidencias para creerlo que puede ser así, comenzando por la poca relevancia que le dio el gobierno de Bush a la posesión de Alvaro Uribe el pasado 7 de agosto, en términos de su delegación. Tanto los secretarios del Tesoro y del Comercio que vinieron a la instalación del gobierno, como en una visita que le hicieron varios congresistas al día siguiente al primer mandatario dejaron en claro que no había seguridad de que el TLC fuera aprobado pronto. Para esos analistas, el asunto parece haber comenzado en hechos que trascienden la agenda comercial, como el manejo de la ley de Justicia y Paz y la controversia por su decreto reglamentario, los supuestos acuerdos para no extraditar a algunos de los paras, la intención de nombrar como embajador en París a Ernesto Samper y la consiguiente renuncia de Andrés Pastrana y la poca efectividad en la erradicación de cultivos ilícitos. Todas estas cosas parecen haber enrarecido el ambiente y las relaciones entre las partes y en esos términos el tema de la carne es una disculpa de segunda. Algunos funcionarios de Estados Unidos han enviado mensajes que preocupan. Por ejemplo, la secretaria adjunta para asuntos de narcóticos, Anne Patterson, dijo recientemente que el apoyo financiero a Colombia disminuirá porque el país ya tiene como asumir mayores responsabilidades. Las negociaciones finales del TLC terminaron el pasado 12 de julio y cuando todos creían que el asunto de la notificación al Congreso era un asunto de días, el tema entró gradualmente en el "congelador" que ha coincidido con los hechos enunciados. La demora en ese trámite, llevó al ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero a declararse sorprendido y al presidente Uribe preocupado. “Me angustia muchísimo que llegue el 31 de diciembre, culmine la vigencia de las preferencias unilaterales, no tengamos el tránsito o aprobado en el Congreso norteamericano el TLC y tampoco tengamos una extensión transitoria de las preferencias para poder mantener el ritmo creciente de importaciones, mientras se perfecciona el TLC”, dijo Uribe en el lanzamiento de un libro del ex ministro Carlos Gustavo Cano sobre el TLC. ¿Y qué pasa si Estados Unidos se demora más en notificar el TLC? Todo parece indicar que en ese escenario el asunto entrará el año entrante a consideración del Congreso con una implicación clara: es muy probable que la mayoría en la Cámara de Representantes sea ganada por los demócratas en las elecciones de noviembre próximo y eso mismo puede darse en el Senado. Con 15 curules de más en la Cámara y 6 en el Senado, los demócratas harían la mayoría. No es un secreto que los demócratas son menos amigos del libre comercio que los republicanos, pues su política se enfoca a pregonar la protección del trabajo y el empleo de los norteamericanos, considerando los tratados de libre comercio como un elemento en contra de los intereses locales. Hoy, las mayorías las tienen los Republicanos lo que haría pensar que la aprobación del TLC sería más fácil antes de finalizar el año, aunque hay quienes dicen que el gobierno de Bush no se va a exponer a perder algunas curules presentando el tratado este año y que en esos términos lo mejor sería dejarlo a su suerte el año próximo. La notificación del TLC por parte del gobierno de Bush se haría en septiembre, con lo cual se firmaría pocos días después, esto es, a finales de año, pero luego entraría a ser estudiado por el Congreso el año entrante y ahí la suerte del TLC no parecería garantizada, al menos en el corto plazo. Los empresarios colombianos han mantenido una alta dosis de prudencia en el tema y hasta donde se conoce no se han expresado en favor de una presión al gobierno de Uribe para que actúe frente a E.U. Sin embargo, las voces en reuniones privadas ya han comenzado a mostrar su “desencanto” con la actitud del gobierno norteamericano. Incluso, un dirigente gremial dijo que parece haber razón en la declaración de un organismo multilateral que dijo que “Estados Unidos se ocupa muy poco de sus amigos y mucho de sus enemigos”. ¿Está en peligro el TLC? Nadie se atreve a decir que sí, pero tampoco a afirmar lo contrario, pero como van las cosas, todo es posible, pues ya no dependería del gobierno de Bush, que lo ha demorado, sino de lo que ocurra en el Congreso norteamericano. Mientras tanto, el TLC con Perú fue notificado a comienzos de año, va más adelantado en el Congreso y seguramente estará listo antes de las elecciones de noviembre. "Si los demócratas alcanzan la mayoría en el Congreso de E.U. el TLC podría estar en problemas". Cuotas de importación ya incluyeron efecto demora La convicción entre los negociadores de que la entrada en vigencia se aplazará por lo menos un año tiene un sustento adicional: ya está definido que una vez comience a aplicarse el acuerdo comercial, los contingentes negociados para el tema agropecuario aumentarán en ambas vías. Por ejemplo, mientras la negociación del 27 de febrero pasado contemplaba que a la entrada en vigencia del TLC el cupo de importación de maíz amarillo era de 2 millones de toneladas, en la publicación de los textos agrícolas -cuyos últimos retoques se dieron el 7 de julio- se confirmó que esta cifra subirá a 2,1 millones de toneladas en el primer año del tratado. Igual ocurre con otros productos como fríjol, cuartos traseros de pollo, carne de cerdo, maíz blanco y sorgo, en el caso de los bienes agropecuarios que quiere vender E.U. a Colombia. En el caso de fríjol, se había pactado 15.000 toneladas al inicio del tratado, pero con la publicación de los textos se confirmó que ingresarán 15.750 toneladas, es decir que se aplicó el aumento del 5 por ciento previsto para el primer año. Para el caso del maíz blanco, serán 136.500 toneladas; en el sorgo 21.000 toneladas, en cuartos traseros de pollo de un dato inicial de 26.000 toneladas se pasó a uno de 27.040, publicado en los textos agrícolas, mientras que en aceite crudo de soya será de 31.200 toneladas. Sólo en el caso del arroz y del azúcar no se contempló ningún tipo de movimiento. En arroz se mantendrán las 79.000 toneladas que podrán ingresar de Estados Unidos en el primer año, mientras que en el caso del azúcar, un producto sensible para los americanos, se mantendrá el ingreso de 50.000 toneladas al inicio del tratado. Al ser consultados sobre el tema de estos aumentos ‘de entrada’, los negociadores colombianos han asegurado que esto se debe a las demoras previstas para la entrada en vigencia del tratado. Para los colombianos las buenas noticias de incluir el impacto que tendrá la demora de la puesta en marcha del TLC les permitió aumentar las cuotas en los productos de interés en el mercado de E.U. Es el caso por ejemplo del tabaco, en el que se pactó que ingresarán 4.200 toneladas en el primer año de vigencia del tratado. También para los contingentes de carnes y lácteos quedó incluido el aumento que se había negociado previamente. PREOCUPA ATPDEA La falta de notificación al Congreso de E.U., por parte del gobierno del presidente George W. Bush, tiene en total indefinición la prórroga de la Ley de preferencias arancelarias andinas, Atpdea. Ya algunos miembros del Congreso de Estados Unidos han señalado que mientras no haya notificación, no comenzarán a estudiar en serio una iniciativa que plantea ampliar las preferencias hasta cuando entre en vigencia el tratado comercial con Colombia. Tampoco se descarta que el congreso estadounidense prefiera aprobar un mecanismo de devolución de impuestos pagados, que sólo se estudiaría sólo tras la notificación.

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