‘Nos tomará unos cinco años acomodarnos al nuevo entorno’

Es difícil que en el corto plazo el mercado internacional vea otra vez los precios del barril de petróleo acercarse a los 100 dólares. El economista, exdirector de Planeación Nacional, dice que ajustarse a esa realidad será complejo.

‘Nos tomará unos cinco años acomodarnos al nuevo entorno’

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‘Nos tomará unos cinco años acomodarnos al nuevo entorno’

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mayo 05 de 2015 - 01:27 a.m.
2015-05-05

En enero del año pasado el economista, consultor y exdirector del Departamento Nacional de Planeación, Hernando José Gómez, empezó a dirigir una investigación bajo una hipótesis que en ese entonces aún parecía poco probable: ¿Qué sucedería con la economía del país si los precios del petróleo caían por debajo de los US$ 60?

Las conclusiones fueron más que preocupantes y poco a poco se han venido convirtiendo en realidad. Desde la devaluación del peso frente al dólar, y su posterior revaluación, hasta el impacto en la inflación y el hueco fiscal.

Hoy, a siete meses de la presentación del informe (que fue publicado en noviembre en un cuaderno del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), el director del estudio comenta cómo ve que ha reaccionado el país ante el escenario que pronosticó.

Insiste en que es urgente tomar medidas para consolidar la industria.

Con respecto a otras proyecciones, sus cálculos sobre el impacto en el PIB de la caída de los precios del petróleo son más preocupantes, ¿por qué?

Nosotros hicimos el cálculo con una política contracíclica, que estimábamos que le costaba 2 puntos de crecimiento al país, así que si crecimos el año pasado 4,6 %, pues estaríamos hablando de un crecimiento entre 2,6 % y 2,8 %.

Ojalá no sea así, a veces la gente cree que es lo que uno quiere que pase, pero en realidad es lo que nos dan las cifras. Hasta ahora los pronósticos son un poco mayores, alrededor del 3,4 %.

¿Usted cree que las políticas que se han tomado hasta ahora pueden compensar lo que está sucediendo?

En la parte macro, el Gobierno está haciendo lo que puede hacer, en el sentido de tener un mayor déficit fiscal. Pero yo considero que el Banco de la República, por no haber cambiado su política, corre el riesgo de quedarse en el peor de los mundos: una menor actividad económica y una mayor inflación.

Uno lo que ve es que es mucho mejor utilizar la política de tasas de interés para darle soporte a la demanda agregada y al crédito bancario, que el Banco de la República bajara unos 100 puntos básicos su tasa de interés. De otro lado, en la medida en que hubiera esas volatilidades en la tasa de cambio, por encima de niveles de $2.500 y $2.600 el Emisor debería vender divisas y, con lo que recaude de pesos, puede comprar por ejemplo TES para facilitar el financiamiento.

Pero eso no está sucediendo...

No está sucediendo. En la parte macro el Gobierno está haciendo lo que puede, aunque por otro lado tiene que pensar también en hacer una reforma tributaria.

Ahora, también está todo lo micro, que es fundamental en este momento: cómo podemos fomentar la productividad, temas de ciencia y tecnología para que el sector transable pueda competir en un entorno en el que todo el mundo está buscando dónde colocar sus productos.

Aquí también hay que revisar la reducción del costo país, hay muchas cosas que se pueden hacer, se ha hablado por ejemplo de temas de logística, de la eficiencia de esos servicios, buscar mecanismos para reducir costos de energía, en resumen, impulsar todo el sistema de competitividad, con una agenda clara, con responsables, con cronogramas para que todo se cumpla.

Pero esas cosas toman mucho tiempo…

No deberían tomar mucho tiempo. Mi sugerencia es que se debe hacer toda esa lista de prioridades y hacerle un seguimiento.

El Minhacienda dice precisamente que la industria, impulsada por la tasa de cambio, puede ayudar a compensar las pérdidas causadas por la caída del precio del petróleo. ¿Lo ve así?

Eso va a ir ocurriendo, sin embargo, en las circunstancias actuales se puede tomar un par de años. El gran reto que tenemos es cómo crear las condiciones adecuadas y generar los mensajes adecuados a los exportadores para que se acelere el proceso. Porque hay una gran ventaja que tiene Colombia y es que el uso de la capacidad instalada es el más bajo de los últimos cinco o seis años, o sea que si los empresarios tienen mercado para sus productos, pueden acelerar la producción y compensar rápidamente la caída en la actividad económica.

Sus pronósticos también muestran que en el tema de desempleo, pobreza y retroceso de la clase media el efecto va a ser fuerte.

Lo que se ha visto es que por debajo de 4 por ciento de crecimiento la economía empieza a generar menos empleos de los requeridos para mantener los niveles de pobreza y desempleo donde los queremos, entonces evidentemente podemos tener un impacto negativo en ese tiempo, como le ha pasado a muchos de los países de América Latina en esta destorcida de los commodities. Pero si hacemos la tarea de la agenda de exportaciones, posiblemente podríamos revertir esto de manera adecuada.

¿Cuál va a ser el rol de las vías 4G en este entorno?

Se lo pongo en estos términos: es fundamental que hagamos que funcione el sistema de las 4G, para la productividad y para temas de logística.

El gran reto que vamos a tener es el cierre financiero de todas esas licitaciones porque requieren de cuantiosos créditos. Por el otro lado hay que acelerar los procesos de consultas con las comunidades que nos pueden retardar innecesariamente los comienzos de las obras.

En la medida en que se solucionen estos dos temas indudablemente las 4G van a ser un factor de expansión de la demanda agregada y van a ser parte de esta política para recuperar la actividad económica.

Usted dice que el mayor impacto de la caída de los precios lo vamos a sentir en el 2016, pero ¿cuánto tiempo cree que nos tome acomodarnos del todo a esta nueva realidad de precios?

El análisis que nosotros hicimos muestra que con una política adecuada el grueso del costo lo asumimos en los dos primeros años, pero veníamos a tasas de crecimiento por encima del 4 % en unos cuatro años, entonces el proceso de ajuste completo nos da que son unos cinco años.

Es decir, ese tiempo nos tomará ver que las exportaciones reaccionen plenamente, que se reestructure la economía colombiana en favor de sectores transables como la industria y la agricultura y un poco menos en minería y construcción.

Pero si logramos meter todos estos programas micro, podemos recortar ese proceso de ajuste de 5 a 3 años y medio. Ese es el reto.

nohce@portafolio.co