Más tormentas para las empresas hasta principios de 2009

Se preveían caídas en las ganancias del segundo trimestre. Ahora se desvanece la esperanza de un fin de año mejor

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julio 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-17

Ha llegado otra temporada de resultados, y otra vez el sentimiento dominante entre los inversionistas es el pavor.

No sobre las cifras del segundo trimestre. No hay dudas de que los tres meses que acaban de terminar representarán el cuarto trimestre consecutivo de caídas en las ganancias respecto
al mismo lapso del año anterior para las compañías
del índice Standard & Poor's 500.

El temor tiene que ver con el resto del año y principios de 2009.

Wall Street había previsto que las ganancias se recuperarían a fines de este año, y esa posibilidad provocó un aumento en las compras de acciones durante la mayor parte del segundo trimestre. Sin embargo, debido a que el mercado inmobiliario y las instituciones financieras siguen enfrentando dificultades y el consumo sigue cayendo, esa esperanza se ha erosionado, enviando a las bolsas a sus niveles más bajos en dos años al inicio del tercer trimestre.

El resto del año podría ser más de lo mismo.

Los analistas aún prevén una mejora en las ganancias para el cuarto trimestre, en parte porque industrias golpeadas como las de la construcción de bienes raíces, bancos y automotrices deberían fortalecerse en comparación a 2007. Aunque se esperan recortes en esas previsiones, las acciones probablemente sufrirán si las compañías no cumplen sus expectativas o las reducen aún más.

Las primeras señales no han sido reconfortantes. John Chambers, presidente ejecutivo del gigante de equipos de redes Cisco Systems Inc., señaló la semana pasada que un repunte de gastos tecnológicos "probablemente va a tardar un poco más que uno o dos trimestres en verse, como algunos habían previsto". Tras la declaración, la acción de Cisco cayó 5,7%.

"A la gente, incluso a mí, le ha costado abandonar
la idea de que la segunda mitad del año será mejor", observa Malcolm Polley, director general de inversiones de Stewart Capital Advisors en Indiana, Pensilvania. "Será mejor pero (el crecimiento) puede no volver al terreno positivo antes de fin de año, y esa es una conclusión decepcionante".

En los últimos tres trimestres, los analistas empezaron con previsiones más altas de lo que estaría justificado, sólo para bajar sus expectativas de ganancias a medida que transcurría el trimestre. Ni hasta las expectativas reducidas han sido lo suficientemente pesimistas. Los resultados de muchas grandes empresas decepcionaron, lo que las llevó también a disminuir sus metas para los siguientes trimestres.

El consenso actual entre los analistas de Wall Street es que las ganancias aumentarán en el tercer trimestre con respecto al año anterior, con un repunte de las ganancias de las compañías del S&P 500 de un 13%, según Thomson Reuters.

Sin embargo, la previsión ya es inferior a lo que los analistas anticiparon el 1 de abril, cuando se esperaba que las ganancias crecieran un 17% en el tercer trimestre; a principios del año, la expectativa era un alza de 23%. Aunque todavía relativamente altas, las previsiones del cuarto trimestre también han sido reducidas frente a lo que se esperaba a principios del segundo trimestre: de un alza de 64,6% frente al mismo lapso de 2007, a 61,6% (las previsiones para el primer trimestre de 2009 subieron desde abril, pero lo más probable es que bajarán).

Algunos creen que sería mejor si la bolsa fuera castigada ahora. "Probablemente, más previsiones serán reducidas en las próximas semanas. Esta tendencia sería útil porque proveería una base para la confianza en las ganancias futuras que parece faltar ahora", escribió Tobias Levkovich, director general de estrategias de inversión de Citigroup.

La bolsa se recuperó un poco por dos meses durante el segundo trimestre después de que la Reserva Federal de Estados Unidos intermediara la compra de Bear Stearns Cos. por parte de J.P. Morgan Chase & Co. El optimismo se debía a la creencia de que, después de un pésimo segundo trimestre para las ganancias,
lo peor habría pasado. Pero esa fase optimista se terminó bruscamente en junio, cuando las expectativas de ganancias empezaron a caer otra vez.

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