La más trágica de las consecuencias del terremoto en China: familias que perdieron a su hijo único

En ese país se mantiene la férrea política de control natal sobre su población. Cientos de parejas se vieron forzadas a limitar sus posibilidades de procreación, para no ser sancionadas.

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mayo 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-16

Ellas perdieron a su único heredero y su oportunidad definitiva de tener una familia en el futuro, debido a que una gran parte de víctimas fueron escolares fallecidos en la ciudad de Juyuan, a unos 60 kilómetros de Chengdu (capital de la provincia de Sichuan).

La localidad fue una de las más castigadas. La situación ha planteado muchas preguntas y revelado varios problemas a las familias que lo han perdido todo.

Uno de ellos, sobre la mala calidad de los materiales y la pésima construcción de los edificios que albergaban los colegios de la región y que ahora se han convertido, muchos de ellos, en cementerios de cientos de niños que han perecido bajo sus escombros. Se da la circunstancia que, sin embargo, las viviendas de moderna construcción no han sufrido daños.

La política del hijo único

La política del hijo único fue instaurada por el Gobierno chino para frenar la superpoblación del país, que espera que su número de habitantes comience a descender antes de mediados de siglo. Por ello, desde hace tres décadas, China, el país más poblado del mundo con más de 1.300 millones de habitantes, prohíbe tener más de un hijo por familia.

Para afianzar esta política restrictiva sobre el control de la natalidad, el Gobierno ofreció recientemente incentivos a los campesinos, después de que las estadísticas demostraran que aunque la política del hijo único ha evitado el nacimiento de 400 millones de niños desde la década de 1970, en realidad solo es aplicada por el 36 por ciento de los chinos.

En una circular publicada por la agencia Xinhua, el Gobierno anunció incentivos tales como alivio de la pobreza, renovación de la vivienda, programas de formación, pensiones de jubilación y subsidios de traslado para las familias rurales que se sigan esta política.

En teoría, estos servicios tendrían que estar garantizados en un régimen autoproclamado comunista como el chino, pero desde hace dos décadas se redujeron tanto en pro de la economía de mercado, que son casi inexistentes en el Gobierno del Partido Comunista de China.

Las exenciones a la política del hijo único permiten que en las zonas rurales, donde todavía vive casi un 60 por ciento de la población, se pueda tener hasta dos hijos si uno de ellos es mujer. Las minorías étnicas (en China hay 55) también están libres de esta prohibición.

En cambio, las familias más ricas del desarrollado este de China prefieren pagar la multa que se aplica cuando se tiene más de un hijo.

El control

La prohibición de tener varios hijos produce irregularidades como abandonos y abortos de niñas en las zonas rurales. Al mismo tiempo, muchos nacimientos no se registran, como en el caso de los hijos de  los más de 100 millones de campesinos que emigran a las ciudades.

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