El trámite de los proyectos se enreda por la Ley de Bancadas

Hace más de un mes que se instaló el Congreso y todavía no ha arrancado en forma y los mismos congresistas comienzan a culpar de esta situación a la Ley de Bancadas, que ha generado todo un conflicto en el manejo de las labores legislativas. Incluso, ya se están redactando propuestas para reformarla y ponerla en tono con el Reglamento del Senado y la Cámara. (VER GRAFICO)

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agosto 22 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-22

Los vacíos son evidentes en el trámite de las leyes, en particular de las Comisiones que estudian los proyectos en áreas particulares. En concreto, nadie sabe a ciencia cierta cuál es el mecanismo para nombrar a los ponentes de los proyectos, pues la Ley de Bancadas sólo establece que cuando el proyecto lo presente el Gobierno, los ponentes los nombra la Comisión y cuando son de un grupo político los nombra su partido. El hecho es que hay cierto desconcierto entre los legisladores por ese esquema nuevo que entró en vigencia a partir del 20 de julio pasado. Además, tienen sólo 90 días para ajustar los estatutos de sus respectivas colectividades a esa nueva norma, pero hasta la fecha no se conocen los reglamentos de las colectividades. Por el nuevo modus operandi algunos sostienen que el actual Congreso ya no es de congresistas, sino de bancadas, pero el interrogante que surge ahora es si esas bancadas son órganos propios de los partidos o del Congreso. Ese será un interrogante que el mismo tiempo se encargará de responder. Por ahora, el senador liberal Héctor Helí Rojas es uno de los más severos críticos de esa ley. Para él existe un conflicto preocupante entre las limitaciones que se les imponen a los congresistas dentro de sus respectivas bancadas y los derechos constitucionales y legales que tienen los legisladores. “Una cosa -asegura- es la responsabilidad del congresista como miembro de la bancada y otra como ponente. Si actúa como este último tiene una responsabilidad ante el pueblo y eso no está armonizado aún, ya que hay partidos que pretenden que en las comisiones y plenarias solo puedan hablar los voceros”. Pero Rojas va más allá en sus críticas y asegura que en esa Ley hay una disposición absurda, la cual consiste en que si un proyecto lo presenta la bancada, ésta designa el ponente. “Considero que la bancada puede tener derecho a un ponente, pero el resto de las fuerzas políticas tiene el derecho de intervenir en la discusión de la iniciativa. Hay otras incongruencias y por eso es necesario reformarla y armonizarla con el Reglamento del Congreso”. Y es que en una misma bancada hay diferentes posiciones sobre el tema. El también senador liberal Guillermo Gaviria considera otra cosa. “No le veo problema a esa Ley, ya que todo es positivo. Con ella se evita que el Gobierno comprometa de manera individual a los congresistas. Ahora debe hacerlo con los partidos y no a título personal. Lo que pasa es que la gente estaba acostumbrada a negociar de manera individual y están preocupados, porque han perdido protagonismo”. El asunto también preocupa al Gobierno, al punto que el saliente ministro del Interior, Sabas Pretelt, ha advertido que es importante una reforma al reglamento del Congreso para solucionar o reglamentar algunos de los aspectos de la Ley de Bancadas en temas como la citación de funcionarios al Congreso para descongestionar la agenda oficial. Cambio de costumbres: negociar con las bancadas El representante Guillermo Rivera sostiene que “la gente está desconcertada porque el esquema es nuevo. Lo que no se han dado cuenta es que el régimen anterior y el nuevo pueden coexistir. Muchos están a la expectativa de concertar con sus bancada y por eso las cosas están como paralizadas en el Congreso”. En este mes de labores, los dedos de una mano sobran para contar las iniciativas que han aprobado en plenarias el Senado y la Cámara. Para Wilson Borja, del Polo Democrático, la de bancadas es una ley a medias, porque “permite la individualidad con limitantes”, aunque reconoce que varios de sus mandatos van en contravía de la propia reforma política del 2003, que dio vida curiosamente a las bancadas. “Ahí lo importante es que los estatutos de los partidos que deben estar compaginados con la Ley de Bancadas no deben quedar laxos, sino drásticos”. Para el vicepresidente de la Comisión Tercera del Senado, Gabriel Zapata, de Alas Equipo Colombia, la norma tiene todavía muchos vacíos que deben ser resueltos, aunque subraya que una de las bondades de esa norma es la compaginación que tenga con el Código Disciplinario de cada partido. Un ejemplo claro de la manera como no se ha aplicado aún la Ley de Bancadas se evidenció en los diferentes debates a la llamada Ley de la Infancia que estudia el Senado. Aunque en la Ley de Bancadas dice que debe intervenir solo un vocero por movimiento, en la discusión de esa iniciativa ha participado la mayoría de senadores del Polo Democrático. Aplicación de la Ley no es un asunto fácil Por esta situación, el presidente de Colombia Democrática, Mario Uribe, dice que esa Ley necesita modificarse o reglamentarse. “No es nada fácil su aplicación”. Otra prueba de ese hecho, es la demora que ha tenido la mayoría de comisiones económicas para designar sus ponentes para la reforma tributaria y el presupuesto. Las mesas directivas de esas células legislativas han tenido que entrar en un consenso con los delegados de las diferentes bancadas para definir quiénes serán sus representantes en los grupos de ponentes. Alfredo Rocha, secretario de la Comisión Cuarta del Senado, sostiene que el problema ahora es que los partidos no han definido aún sus voceros para las comisiones. En este caso para la reforma tributaria y presupuesto. “En esta comisión están representados ocho partidos y es factible que cada uno tenga un delegado como ponente”. Los secretarios de las 14 comisiones permanentes se han visto obligados a estudiar detenidamente la letra menuda de esa Ley, por cuanto a ellos les corresponde, con las mesas directivas de las comisiones permanentes, nombrar los ponentes de los diferentes proyectos. Tanto los que presente el Gobierno, como los de origen parlamentario. El secretario de otra comisión, que quiso mantener el anonimato, dice que no sabe qué irá a pasar en las comisiones donde hay un solo representante de un partido político. Algunos se preguntan si será que a ese parlamentario le tocará ser ponente para todos los proyectos, porque como algunos interpretan que en cada comisión de ponentes debe estar representada cada una de las bancadas. Otra de las situaciones nuevas es que los secretarios deben constatar que los proyectos que presente un congresista realmente tengan el aval de su colectividad. Y tal vez la única manera de precisar esto es con una carta que firmen los dirigentes de ese partido. Por ahora, la interpretación se hace al interior del Congreso. Por ejemplo, en la Comisión III del Senado se designaron cinco ponentes para el proyecto de reforma tributaria usando el mecanismo tradicional de selección, criterio que no comparte la Comisión III de la Cámara. En el trámite del presupuesto, el Senado nombró 12 ponentes. La Cámara todavía no lo ha hecho por las dudas que tiene sobre el mecanismo. DUDAS EN TRÁMITE - ¿Cómo se determina si un proyecto de ley tiene aval de su partido? ¿Con la sola presentación por un parlamentario se asume que representa a su partido? - ¿Quién debe presentar los proyectos de ley de una bancada? - ¿Debe haber un vocero de bancada en cada Comisión del Congreso? - En los proyectos de ley que presenta el Gobierno ¿debe haber tantos ponentes como partidos representados en la Comisión que lo estudia? - Si en una Comisión solo hay un miembro de una bancada, él debe asumir las ponencias de los proyectos de su bancada? - ¿El vocero de la bancada en cada Cámara puede ceder la vocería en casos especiales?

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