Trancón aéreo, un problema de tiempos

Cualquiera que haya viajado recientemente desde o hacia Bogotá por aire tiene, sin duda, una anécdota para contar.

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mayo 18 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-18

Bien sea por las horas interminables de cola en el counter, en emigración, a la llegada al país, en inmigración, dentro del avión, esperando despegar o aterrizar, o mientras se libera alguna puerta para poder descender del avión. El dorado, el aeropuerto con el mayor tráfico de pasajeros y de carga del país y tercero en número de pasajeros en la región latinoamericana, está a punto de colapsar. Su infraestructura se quedó pequeña y el atraso en todo el sistema de control del espacio aéreo versus el desarrollo tecnológico internacional es significativo. La operación es ineficiente, costosa y poco competitiva para las aerolíneas y los usuarios finales. Las razones de esta situación son tanto estructurales, como coyunturales. Pese a que la Constitución Política considera al transporte aéreo como un servicio público esencial y al espacio aéreo como un bien sobre el cual el Estado tiene y ejerce soberanía de manera exclusiva, este sector no ha recibido la atención que merece. Las inversiones para modernizar el sistema y ampliar la cobertura de las cuales hablaba el Conpes 2727 de 1994 nunca se hicieron o se hicieron de manera incompleta, al igual que las establecidas durante los últimos años en los planes estratégicos de cada gobierno. En el dorado, al rezago en las inversiones se suman las demoras en las obras debido a los problemas de la concesión con Opain, el impresionante crecimiento en el número de pasajeros, además de la congestión generada por la ola invernal que ha incrementado el número de pasajeros aéreos. Para evitar que el aeropuerto colapse se debe actuar ya. Aunque la industria y la Aeronáutica Civil saben qué hacer y además están de acuerdo, no pasa nada. La urgencia con que cada una de las partes ve las cosas es muy diferente. Además, la Aerocivil no cuenta con los US$35 millones necesarios para invertir en equipos, software, controladores aéreos, ni para la ampliación temporal de la infraestructura del aeropuerto. Hay que encontrar una solución para que los recursos lleguen. De otra parte, el Ministerio del Medio Ambiente está en mora de revisar la restricción al uso de la segunda pista por razones ambientales, las cuales pudieron ser válidas en una época, pero que ya definitivamente no lo son. El país tiene que convertir su sector aéreo en uno de talla mundial, que atienda los múltiples retos que impone la globalización, empezando por su institucionalidad. La Aeronáutica tiene más funciones de las que puede manejar, y muchas incluso la llevan a actuar como juez y parte. Igualmente, es urgente revisar el modelo de concesiones para que estas, en lugar de ser una fuente de recursos para el fisco, sean realmente lo que deben ser: una fuente de servicios para usuarios, aerolíneas y pasajeros. rcordoba@compite.com.co HELGON

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