La transformación pendiente

Reunión del FEM ha servido para recordar lo que hemos avanzado en los últimos años, pero también para poner sobre la mesa todo lo que nos falta si queremos celebrar los logros de una transformación.

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abril 08 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-08

Entre las reflexiones que ha dejado la reunión del Foro Económico Mundial (FEM) para América Latina, que se celebró esta semana en Cartagena, hay unas cuantas que vale la pena destacar. La más importante surge de la observación del Presidente del FEM: Colombia podría ser la historia más desconocida de la transformación política y económica de un país. Ese elogioso comentario tiene mucho de cierto, pero no puede deslumbrarnos y hacernos olvidar los serios problemas que encaramos en el campo económico.

Es indudable que la economía colombiana ha avanzado mucho en el pasado reciente, hasta el punto de haber sido una de las dos que más creció en América Latina entre el 2002 y el 2008, detrás de la peruana. Una parte importante de ese auge tiene que ver con un factor clave que ha llenado de optimismo las perspectivas económicas nacionales: el regreso de la seguridad y la confianza al país.

Pero hay varias tareas que hay que abordar urgentemente si queremos volver a crecer a un ritmo razonable. Dos de ellas saltan a la vista cuando uno se pregunta por la recuperación de América Latina tras la crisis, uno de los temas centrales de la reunión del FEM. Según las proyecciones más recientes, la recuperación de Colombia en el 2010 y el 2011 no será tan vigorosa como las de Perú, Brasil y Chile. ¿Por qué? Esencialmente por dos motivos: Colombia no puede generar un impulso significativo de la demanda por cuenta del gasto público y el consumo privado.

Detrás de estas limitaciones están dos de los problemas más apremiantes que debe resolver el país: el desequilibrio de las finanzas públicas y el deterioro del mercado laboral. Colombia tiene hoy una de las mayores tasas de desempleo de América Latina y es uno de los poquísimos países de la región que ha alcanzado un déficit fiscal superior al 4 por ciento del PIB. Los problemas fiscales y laborales se solucionan con reformas complejas que exigen grandes sacrificios políticos, y no dándonos palmaditas en la espalda por lo alcanzado hasta el momento.

Un tema adicional abordado en la reunión del FEM pone de presente otro de los problemas apremiantes del país: el fortalecimiento de las relaciones con Asia, región que se ha convertido en el motor de la economía mundial en este siglo. Las exportaciones de Colombia a los países asiáticos son ridículas: la participación de las ventas a esos mercados en las exportaciones totales del país no supera el 3 por ciento, mientras en Chile esa cifra es 20 por ciento, en Perú 12 por ciento y en Brasil casi 10 por ciento.

Por eso produce risa ver a varios empresarios colombianos asintiendo cada vez que se habla de la importancia de estrechar lazos con Asia, mientras ponen palos en las ruedas de la actual negociación de un TLC con Corea, como ya empezó a suceder. Ningún país puede tener una verdadera transformación en el siglo XXI si ignora al motor económico mundial por proteger los intereses de unos cuantos.

La reunión del FEM ha servido para recordar lo que hemos avanzado en los últimos años, pero también para poner sobre la mesa todo lo que nos falta si queremos celebrar los logros de una transformación completa. Esperemos que los candidatos se den por enterados.

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