Transformación silenciosa

Han pasado muchas cosas en Colombia y el mundo desde aquel mes de septiembre de 1993 cuando la primera edición de Portafolio llegó a la mano ávida de miles de lectores, marcando así un hito en el periodismo económico nacional.

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septiembre 27 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-27

Tantas, que es indudable que el país de ese entonces tiene grandes diferencias con el de hoy, a pesar de que ciertos problemas como la violencia y la desigualdad siguen presentes. Dentro de los cambios ocurridos, uno de los más importantes ha sido la silenciosa transformación de la población colombiana. Así, el país primordialmente joven de antes está envejeciendo paulatinamente, lo cual plantea una serie de desafíos y oportunidades. Para sólo citar un ejemplo, hay que tener en cuenta que en el 2009, y por primera vez en nuestra historia, la población mayor de 60 años superó en número a la de menos de cinco, una tendencia que será cada vez más notoria con el avance del tiempo. Semejante evolución, hay que reconocerlo, también está ocurriendo en otras latitudes. Mientras que el planeta supera la marca de los 7.000 millones de habitantes, también se conforma una nueva pirámide de edades que cada vez será más estrecha en la base y mucho más ancha en sus partes medias y altas. Entender tales variaciones y lo que ellas implican desde los más diversos puntos de vista es el propósito de este especial, con el cual Portafolio celebra su mayoría de edad. Aunque otros eventos tienen más espectacularidad y emergencias como la que hoy enfrenta la economía global acaparan muchos titulares, pocas cosas son más importantes que la nueva foto que emerge en el ámbito nacional, regional y planetario. Por tal motivo, el propósito de estas páginas es mirar la realidad a través del prisma poblacional. En la medida en que la edad del colombiano promedio suba, también serán diferentes los desafíos que las instituciones enfrenten, tanto en materia de educación como en pensiones, salud, seguridad y necesidades de empleo. Contar con gente más madura, pero todavía joven, abre lo que los técnicos conocen como una ventana de oportunidad que, bien entendida, puede ayudar a que se aceleren las transformaciones sociales que el país merece y necesita. Al mismo tiempo mientras la comunidad de negocios comprenda el camino que sigue, por cuenta de la baja en las tasas de mortalidad, la menor natalidad y el aumento en la esperanza de vida, también identificará que hay que prepararse para proveer servicios que hoy en día apenas unos cuantos requieren. En conclusión, aceptar que el envejecimiento demográfico forma parte de una realidad inexorable, es el primer paso requerido para tomar acciones concretas y diseñar políticas claras que mejoren el bienestar de los ciudadanos. Responder con la debida anticipación permitiría el manejo adecuado de una transición que es tan previsible como inevitable. HELGON

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