TransMilenio: orgullo bogotano

Mientras muchas ciudades del mundo sueñan con un sistema parecido, los bogotanos ya se acostumbraron a él y a veces algunos parece que sólo le encuentran defectos. TransMilenio no es perfecto, pero es un formidable sistema de transporte masivo, admirado e imitado a nivel mundial.

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agosto 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-28

Más de 300 misiones de más de 45 países, han visitado a Bogotá para aprender sobre TransMilenio, que hoy es reconocido como el mejor sistema de transporte masivo con base en buses del mundo. Cualquier estudiante de postgrado en transporte en cualquier país sabe qué es TransMilenio. Sistemas inspirados en TransMilenio están operando en muchas ciudades del mundo como Santiago, México, Jakarta e incluso ciudades desarrolladas como Toronto lo están implantando. El Banco Mundial pone a Bogotá como ejemplo de transporte urbano para las ciudades del mundo en desarrollo. Y por supuesto, además de Pereira -que inauguró su sistema la semana pasada, cinco ciudades colombianas más están resolviendo su problema de transporte urbano con base en el modelo TransMilenio de Bogotá. Durante décadas Bogotá avanzaba impotente hacia el caos, en manos de los transportadores tradicionales, con buses cada vez más viejos, con racimos humanos colgando de sus puertas, que en desaforada guerra del centavo arrojaban a los pasajeros en la mitad de la vía. Con paros arbitrarios paralizaban la ciudad cada vez que querían. Entonces apareció TransMilenio y transformó la ciudad y sobre todo su confianza en sí misma y en su futuro. Porque algo que debe quedar claro es que nuestra ciudad, como todas las ciudades avanzadas del mundo, tendrá que movilizarse en transporte público. Y en nuestro caso, la única opción real de transporte público es TransMilenio. Los metros subterráneos cuestan más de 100 millones de dólares por kilómetro, lo que alcanzaría para proveer vivienda social a más de 50.000 personas. TransMilenio ha costado 16 millones de dólares por kilómetro, pero de esa cifra el 60 por ciento corresponde a carriles para automóviles; y en las últimas líneas el 26 por ciento corresponde a costos financieros. Si se incluyeran los costos financieros, el costo del metro sería muy superior a los 100 millones de dólares. Adicionalmente casi ningún metro en el mundo cubre costos de operación, mientras que TransMilenio sí lo hace. Y TransMilenio está movilizando más pasajeros por hora/kilómetro que el 85 por ciento de los metros del mundo. La velocidad promedio es similar, especialmente cuando, como en la NQS, se han hecho pasos a desnivel. Por algo incluso ciudades que tienen metro están expandiendo sus sistemas de transporte con base en ‘transmilenios’, como ocurre en Toronto, Beijing, Santiago, México, Sao Paulo o Medellín. En sólo 5 años TransMilenio ha alcanzado la cifra de 1,3 millones de pasajeros diarios, superando lo alcanzado por cualquier otro sistema en el mundo en un período similar. Los usuarios de TransMilenio ahorran 220 horas anuales en transporte, que pueden disfrutar con su familia. El menor tiempo de viaje ha permitido a muchos trabajar en lugares más distantes de su residencia. Más de 300.000 ciudadanos que antes tenían que pagar dos buses en cada dirección ahorran el 10 por ciento de un salario mínimo. Además, en TransMilenio es frecuente encontrar ciudadanos en silla de ruedas y madres con coches de bebé, que no podían usar los buses tradicionales. Hay algunas críticas válidas a TransMilenio. Pero también hay vendedores de metros que a nivel internacional han perdido muchos negocios frente a sistemas tipo TransMilenio, que harían cualquier cosa por desprestigiarlo. Además hay transportadores tradicionales que prefieren que les asignen rutas a dedo y no por licitación -como en TransMilenio, que quisieran montar un TransMilenio paralelo con sus buses operando en carriles exclusivos, también interesados en denigrar de TransMilenio. Y hay políticos que buscan demeritar a TransMilenio porque los ciudadanos lo identifican como un logro de sus rivales. En lugar de criticar con ligereza a TransMilenio, lo que se debe hacer es reconocer con gran orgullo sus bondades y hacer los ajustes necesarios para que siga mejorando. Ningún analista serio ha siquiera insinuado que se debe cambiar a TransMilenio por un metro. TransMilenio apenas está comenzando. El desafío verdadero no es lanzar las mismas propuestas de metro que nunca condujeron a nada razonable. Con responsabilidad, hay que mejorar nuestro sistema de transporte masivo admirado en el mundo entero. "En lugar de criticar con ligereza a TransMilenio, lo que se debe hacer es ajustar lo necesario para que siga mejorando”.

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