Trastornos del sueño, una alarma del mal de Parkinson

El mal de Parkinson se caracteriza por el temblor generalizado, la rigidez y la lentitud de movimientos. Sin embargo, estos síntomas podrían indicar que la enfermedad está ya en un estadio avanzado.

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mayo 02 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-02

“El mal parecería comenzar bastante antes con trastornos no motores”, afirma Federico Micheli, jefe del Programa de Parkinson del Hospital de Clínicas de Buenos Aires (Argentina). “Ocho o diez años antes de ese momento, se presentan problemas del olfato y resfriados, por ejemplo. Y, según un estudio que realizamos hace poco, unos cinco años antes pueden aparecer trastornos del sueño”. Estas alteraciones, descritas en la bibliografía médica y conocidas como trastorno de conducta del sueño REM, por su sigla en inglés (rapid eye movement o movimiento ocular rápido), se caracterizan por sueños desagradables, generalmente de peleas con otras personas o con animales, y durante los cuales los pacientes realizan movimientos violentos de brazos o piernas (como patadas o puñetazos), gritos e insultos, según explica Micheli. “Pareciera que están ‘actuando’ su sueño y pueden llegar a golpear o lesionar a la persona que duerme con ellos; pueden pegar patadas o puñetazos y emitir vocalizaciones, dar gritos e insultos, o caerse de la cama”, agrega el especialista. Para corrobar la existencia del problema en nuestro medio y verificar su magnitud, los especialistas del Hospital de Clínicas evaluaron a 50 personas (27 hombres y 23 mujeres) de 64 años, en promedio, y en los que la enfermedad llevaba algo más de seis años de evolución. De ellos, el 44 por ciento presentó manifestaciones de este problema, con una frecuencia muy variable que podía ir desde una vez por día o hasta dos o tres por año. En el 27 por ciento de los casos, el problema había aparecido cinco años antes que los síntomas motores. “Este tipo de trastornos del sueño no solo se presenta en el Parkinson -aclara Micheli-, sino en las atrofias multisistémicas. La localización de lesiones en el tronco del encéfalo sería anterior a las de la sustancia nigra del cerebro, características del Parkinson.” Pero no todos evolucionan a la enfermedad. Se conoce desde 1817 El mal de Parkinson fue descrito en 1817 por el médico James Parkinson. Es una enfermedad neurodegenerativa que padecen alrededor del 1 por ciento de los mayores de 65 años y el 2 por ciento de los mayores de 75, aunque hay formas juveniles. Afecta las neuronas de un área llamada sustancia nigra, que controla los movimientos musculares. Un síntoma que muchos ignoranAunque entre los síntomas que preceden al Parkinson están la pérdida selectiva o total del olfato, el catarro frecuente y los trastornos del sueño, uno solo de ellos no es concluyente. La presencia de varios, sin embargo, es altamente sugestiva.“Hay estudios muy serios de pacientes a los que en un laboratorio los sometieron a pruebas olfatorias, y que además padecían trastornos del sueño, a los que cuando se les hicieron estudios de imágenes ya presentaban alteraciones compatibles con un diagnóstico de Parkinson”, explica Óscar Gershanik, director científico del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro. Las personas que padecen estos cuadros no descansan bien durante la noche y pueden estar excesivamente cansados durante el día. Además, dado que de por sí tienen dificultades motrices, lo que los predispone a caídas y otras lesiones, este problema extra puede aumentar el riesgo de lesiones físicas. Ante estos síntomas, ¿corresponde iniciar el tratamiento? “Es una discusión vigente en este momento”, dice Gershanik. “Si bien no hay evidencias inequívocas, hoy se tiende a que cuanto más temprano se inicie el tratamiento, mejor”. La teoría del doctor Stuart Shapira, de Londres, es que si uno inicia el tratamiento precoz, compensa la pérdida de neuronas. Según esta hipótesis compensatoria, cualquier tratamiento que compense el déficit actuaría beneficiosamente. Lo que ocurre es que uno tiene que sopesar los pros y los contras. Y enseguida agrega: “íntimamente, creo que si yo notase que tengo pérdida del olfato y evidencia de disfunción dopaminérgica (de las neuronas que producen el neurotransmisor dopamina), empezaría a tratarme”. Aunque estos trastornos del sueño son característicos del Parkinson, Micheli asegura que los pacientes muchas veces los pasan por alto y se concentran solo en los temblores. WILABR

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