En tres años subieron el empleo y la formalidad

Encuesta Longitudinal de la Universidad de los Andes señala que el 21 % de las familias urbanas salió de pobre, pero 7,5 % cayó en esta condición. El 54 % de los desocupados ahora tiene trabajo.

Durante los últimos tres años, la mayoría de las familias colombianas ha sentido transformaciones en su composición

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Durante los últimos tres años, la mayoría de las familias colombianas ha sentido transformaciones en su composición

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abril 25 de 2014 - 04:21 a.m.
2014-04-25

Durante los últimos tres años, la mayoría de las familias colombianas ha sentido transformaciones en su composición, y mejoras en sus condiciones de vida, que permiten que más hogares salgan de la pobreza y que los trabajos sean más formales.

Así se desprende de la Encuesta Longitudinal de la Universidad de los Andes que hace un seguimiento a la evolución de los hogares colombianos en 171 municipios del país.

Ximena Cadena, directora del proyecto, explica que estos resultados permiten ver con mayor claridad lo que hay detrás del desempeño de distintos temas, pues la muestra incluye a las mismas familias de la medición anterior, la cual se realizó en el año 2010.

Por ejemplo, en el caso de la pobreza, el 29,9 por ciento de las familias consultadas se encuentra en esa condición, 14 puntos menos que en el 2010.

Aunque existen cifras oficiales que muestran esa misma tendencia, la encuesta señala que 22,3 por ciento de las familias ya eran pobres, y 7,5 por ciento cayeron en dicha condición.

En cuanto al empleo, si bien la mayor parte de los encuestados está en la informalidad, la realidad es que sí se han visto cambios.

De los que hace tres años tenían este tipo de ocupación, el 70 por ciento la conservó, pero un 15,7 por ciento pasó a la formalidad.

No obstante, hay un 14 por ciento que ahora es desempleado o inactivo.

De los que hace tres años eran formales, el 78 por ciento se mantuvo y el 14 por ciento ahora es informal.

En cuanto a los desocupados del 2010, el 54 por ciento ahora está trabajando (37 por ciento informal, 17 por ciento formal) y 27,4 por ciento está inactivo.

DE CARA AL PROBLEMA

La encuesta revela que el 56 por ciento de las familias urbanas cambió su composición, y en las rurales fue el 62 por ciento.

Cerca del 60 por ciento de los hogares es nuclear (padres e hijos menores), y el resto es amplio, es decir que incluye abuelos y otros familiares.

En estos últimos, se destaca que el 24 por ciento eran nuclear y tuvo que ampliarse.

El informe señala que los elementos que más inciden en este tipo de cambios son eventos adversos en empleo y salud, y en el campo influye la actividad productiva.

Justamente, al consultarles sobre cómo se ve afectado el consumo en caso de una situación negativa, el resultado en las ciudades es que, en promedio, hay una reducción del 6,7 por ciento.

Los elementos que mitigan esta baja son el acceso al crédito, la utilización de ahorros y la venta de activos de las familias.

No obstante, el ahorro aumentó muy poco en tres años, y solo el 19,5 por ciento de los jefes de hogar guarda recursos.

En cambio, la caída en el consumo supera el 10 por ciento cuando las familias deben tomar medidas en sus condiciones de vida, como sacar a los niños del colegio, entre otras.

Lo mismo ocurre cuando tienen que salir a pedir ayuda de familiares y amigos.

CAMPESINOS, CON MÁS HORAS EN LABORES NO AGROPECUARIAS

El estudio de la Universidad de los Andes dedica parte de la investigación a los factores cambiantes en el sector agropecuario en tres años.

Revela que el problema de la tenencia formal de la tierra se agudiza cada vez más. En el 2010, el 40 por ciento de los hogares rurales era propietario de manera formal, en tanto que el año pasado esta condición descendió al 36,9 por ciento.

Aquellos campesinos que se consideran apenas tenedores de tierra, aumentaron entre el 2010 y el año pasado. Hace tres años, el 25 por ciento dijo estar en esta categoría, mientras que en el 2013 ascendió al 31,2 por ciento.

Sin embargo, aquellos que dijeron tener una propiedad de manera informal bajaron de 35 por ciento en el 2010 a 31,9 por ciento el año pasado.

Lo reportado por los campesinos consultados indica que en el periodo analizado el 9,1 por ciento adquirió tierras, el 10,2 formalizó la propiedad, el 2,6 vendió predios y 2,4 por ciento perdió su propiedad.

De acuerdo con el informe de la U. de los Andes, el campo colombiano ha sufrido una transformación considerable.

Por ejemplo, cada vez, más familias campesinas se dedican a labores no agropecuarias, lo que indica que están agregando valor a sus actividades. Mientras en el 2010 dedicaban, en promedio, más o menos 90 minutos diarios al trabajo no agropecuario, el año pasado rondó los 130 minutos cada día.

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