Tres franceses protagonizan una tragedia griega

Nicolas Sarkozy, Jean-Claude Trichet y Dominique Strauss-Kahn intentan contener la crisis fiscal de Atenas

Finanzas
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marzo 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-09

Tres franceses figuran entre los grandes protagonistas de la crisis griega, pero a menudo van en direcciones distintas.

El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet; el presidente francés, Nicolas Sarkozy; y el jefe del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Khan, están involucrados en el intento por impedir una cesación de pagos que tuviera repercusiones negativas en la economía mundial.

Pero cada uno interviene de un modo que refuerce la institución que lidera.

Esto ha revelado diferencias que podrían afectar no sólo las políticas del rescate griego, sino también otros temas cómo cuáles son las mejores formas de impulsar el crecimiento y valorar las monedas.

"En última instancia, los tres tienen interés en que Grecia salga de esto de la mejor forma posible", afirma Michel Camdessus, ex director gerente del FMI y gobernador honorario del banco central de Francia. "Pero también tienen roles diferentes que jugar".

Sarkozy y Trichet coinciden en que la Unión Europea debería entablar negociaciones con Atenas y que el FMI debería conservar un papel más secundario, el de brindar asistencia técnica.

Ambos, sin embargo, tienen preocupaciones un tanto diferentes.

La prioridad de Trichet es la credibilidad del euro y el bloque de 16 países que comparten la moneda. Durante una conferencia de prensa realizada el jueves pasado, el presidente del BCE cerró la puerta a cualquier participación del FMI en un eventual rescate griego, al afirmar que no sería "apropiado".

Sarkozy, al igual que otros líderes europeos, comparte esa opinión.
Pero el mandatario de 55 años tiene un motivo adicional para mantener alejado al FMI. Strauss-Khan, de 60 años, podría ser un rival en las elecciones presidenciales de Francia en 2012.

Cuando Sarkozy apoyó a Strauss-Khan para ser elegido al frente del FMI en 2007, se consideró ampliamente como una forma de exiliar un rival político.

En ese entonces, el FMI era una institución sin una misión clara. La economía global estaba en auge y pocos países necesitaban sus préstamos. Una de las primeras tareas de Strauss-Khan fue implementar los primeros despidos a gran escala de la entidad.

Pero dos años en Washington elevaron el perfil internacional de Strauss-Khan, y su percepción entre los electores franceses, donde ya tenía credibilidad por preparar la entrada del país a la moneda única europea en 1999.

Strauss-Khan indicó hace poco que podría regresar a Francia para presentarse como candidato a la presidencia antes del fin de su mandato en el FMI, que se extiende hasta 2012.

El titular del Fondo "forjó una reputación que no hubiera tenido en épocas normales" debido al rol prominente del FMI en combatir la crisis global, afirma Jean Pisani-Ferry, director de Bruegel, un centro de estudios económico en Bruselas. "También es visto como el que habla y trabaja con los poderosos jefes de Estado".

Un portavoz de Sarkozy, al igual que uno de sus asesores, no respondió llamados en busca de comentarios.

Una vocera de Strauss-Khan señaló que las ambiciones políticas del jefe del FMI son "meras especulaciones, quizás naturales cuando se trata de alguien de la estatura del director gerente".

Strauss-Khan se ha enfrentado al gobierno de Sarkozy. En medio de la crisis global, exhortó a Francia y a otros países europeos a expandir los paquetes de estímulo fiscal, mientras Sarkozy se concentró más en la necesidad de implementar una reforma regulatoria y controlar a los fondos de cobertura.

En otros temas económicos, sin embargo, tal vez no estén tan distantes. Sarkozy ha criticado la fortaleza del euro, que dificultó que empresas francesas vendieran sus productos en el extranjero.
Strauss-Khan ha intentado numerosas tácticas ¿hasta ahora infructuosas¿ para que China devalúe su moneda.

Las políticas económicas que siguieron ambos, a su vez, los pusieron en conflicto con Trichet, cuyo mandato como presidente del BCE es controlar la inflación en la zona euro, sin interferencia de gobiernos deseosos de estimular el crecimiento interno