Tres fuerzas poderosas

Sólo estás bien cuando tienes pertenencia, es decir, echas raíces donde estás, te sientes parte de un equipo feliz y trabajas para que así sea con un lema que identifica a buenos deportistas.

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diciembre 02 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-02

Puedes vivir con más aplomo y soñar con claros horizontes si renuevas cada tanto tu energía con tres fuerzas: Pasión, pertenencia y perseverancia. Estas Tres Pes te ayudan a prescindir de lo que te atrapa, explorar otros espacios y sembrar lo mejor en el presente sin que nada te intimide.

 La pasión es la energía de las grandes acciones y es un fuego interior que necesitas nutrir cada día con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones. La pasión brota del amor que sientes por ti mismo, los seres queridos y lo que haces. Los años y la rutina pueden apagar esa pasión arrolladora que tienen los niños y los jóvenes.

Tu desafío es apelar a lo mejor de ti mismo y mantener vivo ese "amor del principio" del que habla un inquietante texto bíblico en Apocalipsis 3, 21. Si se ha enfriado tu amor del principio avívalo de nuevo con una fe viva y un compromiso total.

De otra parte, sólo estás bien cuando tienes pertenencia, es decir, echas raíces donde estás, te sientes parte de un equipo feliz y trabajas para que así sea con un lema que identifica a los buenos deportistas: "Sudar la camiseta y trabajar en equipo". Pertenencia es valorar tu grupo, sentirte a gusto y no estar en una entidad o empresa sólo por un interés monetario.

Todos debemos aprender de empleados que en situaciones críticas han optado por entregarse de lleno y sacar adelante una entidad en crisis, incluso renunciando a mejores ganancias. Después han recogido con creces superado el temporal. Eso sucedió acá en Colombia hace años con Recamier. Incluso se logró reincoporar a muchos empleados que tuvieron que salir. Con fe y amor siempre hay salidas.

La verdad es que siempre hay salidas cuando los seres humanos se entregan sin reticencias, con pasión, pertenencia y perseverancia. De hecho, una obra maestra se pinta no se esculpe en un largo período de tiempo: cuatro años y medio se entregó con paciencia Miguel Ángel a pintar el techo de la Capilla Sixtina; cuatro años estuvo Dante redactando y puliendo la divina comedia.

Puedes esperar lo mejor cuando perseveras o ya estás en el pantano del fracaso cuando te rindes. Por eso decía el escritor francés Corneille: "La victoria es siempre del más perseverante". ¿Sabías que el mejor bateador en el beisbol acierta sólo en dos o tres intentos de cada diez?

Lo importante es no confundir la perseverancia con la obstinación y ser constantes de un modo creativo. Hay que perseverar abiertos a nuevas estrategias en un mundo de incesante mutaciones. Por eso las tres pes deben ir acompañadas de tres valores que, según los expertos, son los más necesarios en un mundo cambiante: humildad, flexibilidad y creatividad. Sólo con humildad puedes reconocer tus vacíos; sólo con flexibilidad puedes adaptarte y sólo con creatividad rompes paradigmas, te renuevas, y evitas que te deje el tren de la historia

Da Vinci era un ser apasionado, amaba lo que hacía y era perseverante. De él y de otros grandes seres humanos podemos aprender a dar lo mejor y mirar de frente sin perseguir espejismos.

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