En tres lustros el país duplicó el PIB per cápita

El crecimiento promedio de la actividad productiva para el periodo fue del 4,3 por ciento, cifra superior al periodo precedente y mayor a la media histórica de la economía colombiana.

Los sectores rezagados son la industria y la actividad agropecuaria.

Archivo particular

Los sectores rezagados son la industria y la actividad agropecuaria.

Finanzas
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septiembre 28 de 2015 - 08:39 p.m.
2015-09-28

Los expertos coinciden en que al comienzo del siglo XXI la economía colombiana hizo un despliegue de potencia que le ha permitido sortear con éxito las crisis internacionales, al tiempo que ha conseguido mejorar los indicadores sociales y empezar a ponerse al día en varios frentes que reclamaban atención con urgencia.

“Al margen de los resultados de crecimiento, lo más relevante de la economía colombiana de este siglo ha sido el cambio en la política fiscal, la flexibilidad de la tasa de cambio y la independencia del Emisor”, así lo resume el gerente de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, Camilo Pérez.

Para el experto, disposiciones como la regla fiscal, el tener disciplina para las regiones, le han ayudado mucho al manejo económico, sumado al acceder a una tasa de cambio que se comporta de acuerdo al desempeño del aparato productivo del país y la comprobada independencia del Banco de la República, que ha demostrado que se mueve de manera independiente del Gobierno, le han garantizado en este siglo al país sortear las diferentes crisis, casi todas de origen internacional.

Estos 15 años han sido favorables para el país, con un crecimiento cercano al 4,4 por ciento en promedio, por encima del promedio histórico, con unos años muy buenos previos a la crisis internacional del 2008. Infortunadamente, ese deterioro de la economía internacional le quitó ritmo al país, pero no cayó en ese espiral de desaceleración.

Hay que destacar que en este periodo el avance en servicios financieros y servicios sociales del Estado, como salud y educación, ha sido bastante importante.

Tal vez los rezagados son la industria y el agro con bajo crecimiento. Por ello son los desafíos que enfrenta el país junto con el desarrollo de infraestructura.

Otro de los temas a mostrar es el comportamiento del empleo, pues la tasa de desocupación ha venido reduciéndose de manera constante, y ello le permite mejor margen de maniobra al país en épocas de crisis como la que hoy se vive en todos los mercados.

MEJOR CALIDAD DE VIDA

“El recorrido del PIB de Colombia en los más recientes 15 años fue extraordinario”, señala el economista de BBVA Research Mauricio Hernández. El experto explica que entre el año 2000 y 2015 el PIB de Colombia creció a un ritmo anual promedio de 4,3%. Esto es superior, por ejemplo, a los 15 años previos, entre 1985 y 1999, cuando la economía creció a una tasa de 3,3% anualmente. Evidentemente, esto significó una mejora en los ingresos medios del país, con aumentos en el PIB per cápita anual desde 6.621 dólares en el año 2000 hasta 13.851 dólares estimado para 2015 (en paridad de poder de compra). Además, contribuyó a la rápida reducción de la tasa de pobreza: al inicio de la década cuatro de cada siete colombianos eran pobres. Ahora, son dos de cada siete”.

Los buenos resultados también se pueden ver en otros frentes. Hernández comenta que, por ejemplo, la tasa de inversión de la economía (la parte de la producción que se reinvierte) pasó del 14% en el año 2000 al 30% estimado para 2015. Como consecuencia, la capacidad de crecimiento de la economía, o lo que llamamos los economistas el PIB potencial, aumentó gracias al gasto en maquinaria, vías y edificios: desde niveles inferiores al 3% al inicio de la década anterior hasta valores superiores al 4% al cierre de 2014.

Por último el experto del BBVA Research afirma que “aún los retos son enormes, pero el camino recorrido es esperanzador. La economía fue capaz de construir unas bases sólidas durante estos quince años, con aumentos del empleo, la inversión y los ingresos, principalmente. Pero, hacia delante, será necesario un aporte adicional de los desarrollos de infraestructura y del comercio exterior no minero para compensar el efecto de los menores precios de las materias primas. Solo así se lograrán otros quince años de elevado crecimiento”.