Tres meses después

Tres meses después

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noviembre 12 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-12

Tuvo lugar por fin, el jueves de la semana pasada, la cumbre de un delegado de las Farc con el presidente venezolano Hugo Chávez y la senadora Piedad Córdoba, facilitadores autorizados por el Gobierno colombiano para el acuerdo humanitario que debería conducir a la liberación de un importante grupo de secuestrados en manos del grupo guerrillero. Hicieron falta más de tres meses para este primer encuentro, que si bien, por el solo hecho de haber ocurrido tiene algo de esperanzador para los familiares de las víctimas, no presenta resultados concretos. De hecho, la cumbre tuvo, entre los asistentes, un nivel menor del esperado. En un principio, Chávez había planteado que fuera con el propio Manuel Marulanda, y luego se especuló con el nombre de Raúl Reyes. Al final, estuvo presente Iván Márquez, miembro del secretariado, pero no un líder decisorio, según los conocedores de las Farc. En cuanto a delegados internacionales, no hubo congresistas de Estados Unidos y poco se habló del supuesto enviado especial del presidente francés, Nicolás Sarkozy, de quien se llegó a especular que sería un ministro del gabinete galo. En cuanto a los contenidos, las Farc dejaron en claro una vez más que insisten en el despeje de los municipios de Florida y Pradera, en el Valle del Cauca, algo que ya ha sido rechazado no solo por el presidente Álvaro Uribe, sino por amplios sectores de opinión colombianos, según diferentes encuestas. Pero además, Iván Márquez agregó otro ingrediente: que si Chávez desea reunirse con ‘Tirofijo’, esto no debería suceder en Caracas, sino en los llanos del Yarí, enclave histórico de las Farc, una cita para la cual, es obvio que haría falta otro despeje. De modo que tres meses después del permiso inicial a Chávez y a Piedad Córdoba por parte de Uribe para estos acercamientos, no solo las Farc siguen en lo mismo -la exigencia del despeje -sino que ahora sugieren uno adicional, el del Yarí. Si un despeje es considerado como imposible por Uribe, qué decir de la probabilidad de dos, con el agravante de que el segundo sería en pleno corazón del Plan Patriota, donde desde hace muchos meses se libran duros combates entre las Fuerzas Militares y el grupo guerrillero. No hubo por parte de las Farc noticia alguna con respecto a los alcances que tendría una eventual liberación de secuestrados a pesar de lo solicitado por la senadora Córdoba, lo que hace pensar que sus jefes siguen con la idea de que el intercambio se limite a los rehenes políticos, sin incluir a los cientos de colombianos de diferentes regiones, por quienes la guerrilla pide un rescate económico. Iván Márquez ni siquiera llevó pruebas de supervivencia de los secuestrados más conocidos, como muchos esperaban. El delegado de las Farc simplemente las anunció. A pesar de la jovialidad y las sonrisas al final del encuentro, y del emotivo abrazo de Chávez con Márquez, la verdad es que el mandatario del vecino país no tiene mucho qué exibir. A la luz de lo acontecido hasta ahora, parece que él tampoco tiene la varita mágica para superar los enormes obstáculos que este delicado asunto enfrenta desde hace tiempos. En cuanto a Uribe, ha quedado en la siempre incómoda posición de tenerle que decir de nuevo que no al despeje y esperar la reacción de su homólogo venezolano, un riesgo previsible desde que el Presidente colombiano decidió hacer la apuesta de la facilitación. Si Bogotá esperaba que Caracas ablandase a las Farc, está claro que eso no ha sucedido y que es muy poco probable que ocurra. Por tal motivo, los observadores que no se dejan impresionar por las fotos, sino por los hechos, esperan avances mucho más concretos. Y es que hasta la fecha, la gestión venezolana ha sido más un divertimento mediático, que la apertura de nuevos espacios de negociación con posibilidades reales de llegar a feliz término. Aunque la esperanza es lo último que se pierde, lo cierto es que hay muy poco para mostrar, así la semana pasada hayan abundado los anuncios y los palmoteos en el hombro. A pesar de la jovialidad en el encuentro que Hugo Chávez tuvo con un delegado de las Farc, la verdad es que el mandatario vecino todavía no tiene mucho qué mostrar”.

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