Trueque para revitalizar el intercambio con Venezuela

El mecanismo de compensaciones que propone la Cámara Colombo Venezolana, busca el traspaso de productos y servicios entre los dos países sin usar dólares. Ya el vecino país lo aplica con China y con sus aliados de Latinoamérica. Se requiere que ambos gobiernos le den su aval a la iniciativa.

Germán Umaña, director de la CCV.

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Germán Umaña, director de la CCV.

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junio 10 de 2015 - 01:05 a.m.
2015-06-10

Aún con las dificultades actuales del intercambio con Venezuela, este sigue siendo el segundo destino de las exportaciones colombianas en el mundo y por eso es indispensable buscar mecanismos para revitalizar la relación económica entre las dos naciones. La afirmación es de Germán Umaña, quien desde hace mes y medio dirige la Cámara Colombo Venezolana (CCV), entidad que está proponiendo que se aplique un sistema de compensación parecido al trueque para revitalizar el comercio binacional. El dirigente explica en qué consiste:

¿Cómo terminará el intercambio entre los dos países este año?

En el actual contexto internacional, las exportaciones colombianas se han desplomado, y hacia Venezuela han caído en un nivel parecido.

¿Es cierto que las exportaciones de Colombia a Venezuela han caído en un 24 por ciento?

Así es, pero hay que tener en cuenta que el año pasado cerca del 10% fueron combustibles. Si sacamos el gas, el resto tiene un peso del 16 a 17 por ciento, mientras que las exportaciones generales de Colombia cayeron en cerca de 29 por ciento.

Para el 2015 es posible pensar en una baja del comercio, pero en este momento es que hay que hacer consideraciones de otro tipo, como la de la integración.

¿Qué hacer?

Venezuela, con las inversiones Yunes, con Brasil, con los países del Mercosur, tiene fundamentalmente mecanismos de compensación que en el fondo significan que no haya flujo de dólares entre ellos sino flujo de bienes y servicios. Creemos que Colombia y Venezuela deben profundizar en esos mecanismos. Por ejemplo, puede ser que en este momento haya dificultades, pero estamos proponiendo poder transformar los bolívares en pesos, para que estos vayan al exportador colombiano y puedan hacerse exportaciones con este intercambio.

¿Con la gran devaluación del bolívar, eso sí sería atractivo?

La coyuntura de la tasa de cambio venezolana es compleja, pero no será eterna. Los mecanismos permanecen y deben dar las señales correctas. Posiblemente en este momento, con el dólar no oficial venezolano, es difícil pensar que se vaya a dar esa transformación, pero en el momento en que Venezuela tome las medidas económicas en materia cambiaria, que seguramente será en el corto plazo, el mecanismo sería atractivo.

¿Qué hay que hacer, acaso firmar otro acuerdo?

Hasta ahora nosotros manejamos esto con los intermediarios del mercado cambiario que no reciben bolívares. De alguna manera, lo que proponemos es la flexibilización con operadores cambiarios reconocidos y que no permitan el lavado de activos, el contrabando o cosas de este tipo, para que puedan, a través del formulario 18 de la Dian, convertir los bolívares en pesos y estos a su vez puedan consignarse en las cuentas de los venezolanos o que el Banco de la República dé la posibilidad de consignar directamente en la cuenta del exportador colombiano. Por supuesto, también se requiere que Venezuela permita este intercambio.

¿Qué más tiene la propuesta?

Son en total tres mecanismos. El segundo es un mecanismo de compensación que se parece al trueque, que es el intercambio de bienes y servicios sin intervención del dólar. Alguien dirá que es muy arcaico, pero, según la OMC y la Ocde, representa cerca del 10 por ciento del comercio internacional.

¿Cómo se daría?

Bienes por bienes, servicios por servicios. Allá hay un porcentaje de los bienes públicos que son importados directamente por el gobierno colombiano, que podrán servir para incentivar las exportaciones colombianas. O permitir la complementación económica e industrial, donde bienes de sectores privados venezolanos sean exportados y pagados con bienes del sector privado colombiano, con una balanza neta de equilibrio donde exportaciones sean iguales a importaciones.

¿Y cuál es el tercer paso?

El tercer mecanismo es como el convenio de pagos de la Aladi (Asociación Latinoamericana de integración): si exporto 100 dólares e importó 130, no hay intercambio de divisas sino para el excedente de 30 dólares. La dificultad es el temor sobre los pagos a los productores exportadores, pero si importamos más que los venezolanos, ellos tendrán la seguridad del pago del excedente por parte de nuestro país.

¿Cuánto aumentaría el intercambio con esto?

Podrían ser millones de dólares, pero lo más importante cuando uno tiene crisis de empleo, de valor agregado, de producción, es pensar no solo en el crecimiento sino en el desarrollo. Para los pequeños y medianos empresarios cercanos a las fronteras se contribuiría a paliar crisis sociales de una gran magnitud en materia de empleo, de complementación industrial y productiva.

¿El trueque sería solo entre gobiernos?

Por ejemplo, hay grandes superficies con el mismo nombre en Colombia y Venezuela que necesitan unos productos en ambos países y estamos planteando que ese acuerdo de compensación sin flujo de divisas se pueda hacer entre empresas privadas con la supervisión y el acuerdo de los dos gobiernos.

AMBIENTE POSITIVO PARA APROBACIÓN

La propuesta de compensaciones ya se ha discutido en el Ministerio de Comercio Exterior, que convocó al Banrepública, Dian, UIAF y la CCV para ver cómo mejorar el comercio binacional.

Ahora aguarda el aval del alto Gobierno para llevarla a Caracas, donde se espera buen ambiente, pues ya Venezuela usa ese mecanismo con sus socios de Unasur y China.

Según Umaña, la aprobación no requiere una cumbre de presidentes; basta con un encuentro de los ministros encargados.