Turismo es buen negocio

El turismo es el tercer segmento de la economía colombiana después de los hidrocarburos y el carbón. Hace tiempo superó a las flores, el café y el banano. En fin, hace tiempo que la importancia de este segmento no para de crecer.

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septiembre 08 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-09-08

Las cifras son contundentes y dan las razones para creerle al futuro del turismo en Colombia y, por lo tanto, para darles fe a las expectativas que tiene el Gobierno sobre el incremento en la demanda de alojamientos. Es que a Colombia llegan apenas 1,7 millones de turistas, es decir, personas que pernoctan fuera de su casa. Piense, señor lector, que Disney recibe más de 16 millones de huéspedes al año, que a República Dominicana le llegan más de 4 millones, que a Isla Margarita -siendo apenas una pequeña isla- van casi tantas personas como las que vienen a todo nuestro territorio... Vale la pena pensar que el mundo prefiere, con 2,1 millones de turistas al año, visitar el Líbano antes que venir a Colombia. Las cifras de nuestro turismo, a pesar de ser muy importantes internamente, aún no significan nada en el ámbito mundial. Colombia no está dentro de los primeros 50 países receptores de turistas, está en el lugar 77 para el Foro Económico Mundial y el 102 o 103 en infraestructura dentro de un análisis de 139 países. Pero si lo miramos de modo positivo, Colombia tiene un potencial de crecimiento extraordinario y no es ni cercano al 15 o 20 por ciento anual, que es la expectativa optimista de Cotelco. El turismo colombiano va a duplicarse o triplicarse en el corto plazo porque las condiciones de seguridad mejoraron sustancialmente y porque son miles las empresas extranjeras que están llegando a establecerse. Pero son necesarias tres condiciones para crecer tanto como se puede: más seguridad, conectividad y efecto Wow. Las condiciones de seguridad no están listas todavía al 100 por ciento (pero han mejorado de forma impresionante), por supuesto aún nos falta y en eso estamos trabajando todos. La seguridad es el requisito indispensable para que la gente quiera correr el riesgo de quedarse en nuestro país. ¿Qué pasaría si, efectivamente, un millón de personas decidiera -de la noche a la mañana- venir a nuestro país?, ¿se imaginan qué pasaría con los aeropuertos? Si ElDorado colapsa una vez al día, cómo sería con 30 o 40 vuelos diarios adicionales. En Colombia todos los días se cierra un aeropuerto porque las condiciones del clima no son favorables. Allí hay espacio para mejorar. Se necesitan alternativas, seguimos en algunos casos como las 'repúblicas bananas'. El transporte terrestre también hay que mejorarlo y esto es bastante más fácil. Habrá que facilitar más entradas marítimas y hay que crear más alternativas terrestres. Al primer gobernante que se le ocurra hacer un tren a la costa -y lo haga- le haremos un monumento nacional. Pero aun, con seguridad y conectividad hace falta el efecto Wow. Es una expresión 'gringa' que sirve para describir una exclamación de asombro y es la manera más corta de decir que algo es una maravilla. Y Colombia tiene un montón de maravillas. Wow es lo que dicen nuestros jóvenes cuando salen de Facebook para recorrer nuestra geografía; Wow es lo que dicen nuestros empresarios y Wow es lo que han dicho los venezolanos y muchos otros extranjeros al descubrir nuestro país. Para la próxima apertura de un hotel me han llegado hojas de vida de venezolanos, cubanos, argentinos y -ojo- de un español... es que Colombia es el mejor país de la región sin ninguna duda y eso lo reconocen, hoy por hoy, todos nuestros vecinos y ya lo nota el mundo. Pero falta algo y es que el 'voz a voz' haga su trabajo. Los empresarios que han cerrado sus cuarteles generales en Venezuela y sus fábricas en Ecuador sólo para abrirlas en Colombia, empiezan a volver con sus familias después de sus viajes de trabajo, pero ahora de vacaciones. Se sabe que el 20 por ciento de los viajeros de un crucero vuelven con más tiempo a los destinos que visitan. Ya incluso las escuelas y los colegios empiezan a hacer sus excursiones a destinos colombianos. No deben sorprenderse si se encuentran una treintena de jóvenes de Madison Wisconsin en el aeropuerto de Bogotá con destino a San Andrés. El efecto está llegando y llegará con más fuerza pronto, ojalá estemos preparados. Esperemos que el actual gobierno siga enderezando el camino de la seguridad y que le haga caso al gremio hotelero cuando, insistentemente y año tras año, pide mejoras en la conectividad. Se ha avanzado, es cierto, pero falta un trecho enorme. Recuerden que le ofrecemos monumento al que haga un tren. Y con esa esperanza y algo de publicidad positiva, sólo debemos esperar a que el efecto Wow produzca resultados y estaremos ante una avalancha de turistas extranjeros que con seguridad no van a tener dónde alojarse porque no hay suficientes hoteles ni de la calidad a la que ellos están acostumbrados. Es que para atraer turistas de 'alta gama' antes hay que tener los hoteles listos, no van a venir si no tienen la certeza de que tendrán una cama limpia y un servicio decente. Y ya está pasando, lo invito a que reserve un desayuno de trabajo o un salón para una conferencia esta semana a ver si encuentra cupo... Por eso nuestro plan de expansión tiene como meta impulsar 100 hoteles (de carreteras, ejecutivos y resorts) en los próximos 10 años a lo largo y ancho del país. Es que el turismo -y en particular la hotelería- es un negociazo, no sólo porque es el segmento de la economía con más futuro, ni porque los márgenes de utilidad sobre el ingreso rondan siempre el 40 por ciento, ni porque esa utilidad está libre de impuesto de renta, ni porque la rentabilidad del inversionista siempre ha rondado el 12 por ciento anual, sino porque no hay ningún otro segmento donde todo el mundo pueda ser propietario. El turismo permite que cualquiera sea dueño, se necesita poco dinero (con un millón al mes se puede pagar durante la construcción de la obra) y además la operación financia parte de ese costo; de manera que es, finalmente, el segmento de la economía más incluyente, más amistoso y, con seguridad, el más tranquilo. Podemos decirle al hotelero que "espere 3 o 6 meses al turista" pero no podemos pedirle al turista que "espere 3 o 6 meses ahí sentadito a que abran el hotel".HELGON

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