La TV reduce el dolor en los niños

El efecto adormecedor de la televisión puede tener una serie de consecuencias positivas para los menores, especialmente si tienen que recibir inyecciones intravenosas en los hospitales.

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agosto 28 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-28

Un grupo de investigadores médicos descubrieron que esa cualidad, bien conocida por los padres, permite que los niños que están viendo televisión sean menos sensibles al dolor que aquellos que no están haciéndolo. Aunque es bueno tener una distracción efectiva para que los niños no experimenten mucho dolor, el estudio es realmente perturbador en el sentido de que hay pruebas científicas del poder analgésico de la TV en los menores. “Hemos demostrado el poder excesivo de la televisión”, explicó el jefe del estudio, Carlo Bellieni, neonatólogo y pediatra de la Universidad de Siena, en Italia, quien además es padre de tres niños. Su investigación, realizada en un hospital cercano a la Universidad donde trabaja el investigador, fue reportada en la publicación especializada Archives of Disease in Childhood. El estudio fue realizado con 69 niños, de edades oscilantes entre los siete y los 12 años, quienes fueron separados en tres grupos y luego requeridos para que clasificaran el dolor que experimentaron al serles tomadas una muestra de sangre conforme a una escala numérica. Las madres de cada uno de los niños también usaron una escala. Aquellos pequeños que veían caricaturas y dibujos animados en televisión reportaron la mitad del dolor que quienes fueron consolados por sus respectivas madres que los acompañaban. Cuando se les comparó con niños que estaban solamente sentados en una sala de hospital con sus progenitorias, quienes no trataron de consolarlos, los que veían televisión reportaron una tercera parte del dolor. “Es evidente que el poder de la televisión es fuerte y que puede ser dañino para los niños si es mayor a la capacidad de la madre para distraerlos. Creo que este poder debe de ser controlado y reducido”, explicó Bellieni. En general, sin embargo, las capacidades de cada una de las madres pueden simplemente haber sido exageradas, dijo un investigador externo que observó el desarrollo del estudio. Otras investigaciones indican, por otra parte, que los intentos de madres y padres por consolar a sus hijos tienen el efecto contrario a lo esperado. Esto sucede, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Yale (Estados Unidos), porque al consolar de manera exagerada a los menores hace que puedan empezar a considerar que algo debe de estar muy mal si necesitan ser confortados. Es posible que con una conducta sobreprotectora se logre el efecto contrario y le genere inseguridad al niño, explicó la investigadora Brenda McClain, directora de manejo del dolor pediátrico de Yale. AP

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