La UE y América Latina & Caribe: 10 años de Asociación Estratégica ante la V Cumbre de Lima

La UE y América Latina & Caribe: 10 años de Asociación Estratégica ante la V Cumbre de Lima

POR:
mayo 15 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-15

La Unión Europea y América Latina y el Caribe se reunirán por quinta vez al más alto nivel político en la Cumbre que tendrá lugar hoy en Lima, Perú.

Teniendo en cuenta la proximidad de esta importante cita de nuestros Jefes de Estado y de Gobierno, y pasados 10 años desde la primera Cumbre que se celebro en Río de Janeiro en 1999, me parece este un momento oportuno para compartir con nuestros conciudadanos de Latinoamérica y el Caribe la visión que desde Europa tenemos de la Asociación Estratégica que entonces lanzamos, y sobre los temas que discutiremos en Lima, como la lucha contra pobreza y por un desarrollo medioambientalmente sostenible.

No entraré por tanto en detallar el largo e impresionante elenco de iniciativas, diálogos, áreas de cooperación, negociaciones de tratados políticos y comerciales en curso, y así un largo etcétera de actividades e intereses que nutren nuestras relaciones.

Tampoco creo que nadie ignore el potencial de una asociación estratégica que incluye ya 60 estados, mil millones de personas, con un peso económico y comercial incomparable a nivel mundial y caracterizada por una coincidencia de valores tan significativa.

Cuando nuestras regiones se reunieron por primera vez en la Cumbre de Río, nos hallábamos ante un mundo muy diferente al actual. La región de América Latina y el Caribe no contaba aun con las impresionantes tasas de crecimiento registradas en los últimos 5 años. Cuestiones como el Cambio Climático y el Calentamiento Global aun no ocupaban nuestra agenda birregional con la importancia que lo hará en la Cumbre de Lima, o en la agenda domestica e internacional de la Unión Europea.

Otras cuestiones, como la lucha contra la pobreza, la desigualdad y la exclusión, han estado presentes de manera permanente en nuestro diálogo y cooperación desde un principio, pero los fundamentos macroeconómicos de la región no eran tan favorables como lo son ahora para nuestro objetivo común de reducción de estas lacras.

Europa ve a América Latina y el Caribe como un socio natural para influenciar la agenda internacional en consonancia con los valores comunes que nos unen, y en mutuo beneficio de nuestras sociedades.

Concretamente, para qué necesitamos una asociación estratégica entre nuestra regiones? ¿Qué beneficios concretos puede traer a nuestras sociedades? ¿Porqué es nuestra relación birregional una prioridad compartida? ¿Cómo afecta al común de los ciudadanos de ambas regiones?

Yo estoy convencido de que nuestra Asociación estratégica birregional es tan necesaria hoy, o más, que cuando la anunciamos en Río de Janeiro. Y esto es así porque los retos a los que nos enfrentamos hoy en día a nivel global exigen respuestas globales que solo pueden ser formuladas efectivamente por socios con similares valores e instituciones.

Pero hay más razones, y mucho más concretas. La más visible es sin duda el creciente flujo de personas y mercancías que transitan con cada vez mayor frecuencia por nuestras fronteras. Pero también lo hace la polución que contribuye al Cambio Climático, y que a su vez puede afectar cosechas y a nuestra seguridad alimentaria. Y desde luego también cruzan fronteras las remesas privadas y el dinero de nuestras inversiones mutuas.

Necesitamos por tanto trabajar juntos para contribuir a que estos ahorros honestamente acumulados por los emigrantes fluyan con mayor facilidad hacia sus familias. Para que nuestras inversiones mutuas sean seguras y aumenten, lo que constituye un requisito indispensable para la consolidación y sostenibilidad de la actual bonanza económica latinoamericana. Para ello nuestras inversiones mutuas tienen que gozar de estabilidad y de garantías, y nuestros sectores empresariales tienen que estar en estrecho contacto para maximizar oportunidades. Y para todo ello necesitamos también de cooperación y acuerdos dentro de un marco jurídico claro.

Tampoco podemos dejar de señalar que por nuestras fronteras transitan también crimen, armas y drogas ilícitas, lo que requiere nuestra estrecha atención y coordinación. Me consta que en algunos países de Latinoamérica esto supone un desafío directo a la seguridad de los ciudadanos y a los esfuerzos por erradicar la corrupción. Y que en algunos casos llega incluso a amenazar el buen funcionamiento del Estado de Derecho y las instituciones democráticas.

Tenemos que conseguir que nuestras fronteras sean porosas para trabajadores e inversiones, pero implacables con quienes trafican con la vida y la seguridad de nuestros ciudadanos, contribuyendo además a perpetuar la pobreza y la miseria en nuestras sociedades. Esta ha sido parte importante de nuestro trabajo conjunto durante los últimos 10 años, con la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el centro de nuestra agenda y de nuestra cooperación birregional.

A este respecto, y entrando ya en uno de los temas principales de la Cumbre, nadie debe pensar ni por un instante que Europa viene a Lima a hablar de pobreza o exclusión social como si fuera un problema ajeno a nuestro continente. El número de europeos viviendo en situación de precariedad es mucho mayor de lo que la mayoría de ciudadanos latinoamericanos y del Caribe podrían pensar, por lo que este es un tema que afecta e interesa a ambas regiones. Y es una cuestión que va más allá de las reformas fiscales o presupuestarias imprescindibles para reducir esa precariedad.

Reducir la pobreza puede requerir en ocasiones la introducción de reformas sociales y económicas de gran envergadura, para lo cual es imprescindible que los hombres políticos trabajen sin descanso por la búsqueda de consensos, y con pleno respeto a los valores democráticos y a la ley. El consenso es imprescindible también para preservar la estabilidad política, sin la cual solo hay caos y más miseria. Y el mismo principio es también aplicable a los procesos de integración regional, claves en nuestra opinión para el desarrollo económico en nuestras regiones. Valga como ejemplo nuestro tratado de Lisboa, que culmina un proceso de intensas y laboriosas negociaciones entre gobiernos, parlamentos y opinión pública. Un proceso difícil pero necesario para alcanzar una reforma consensuada y por tanto aplicable.

Europa tiene un gran interés en el desarrollo de los procesos de integración en Latinoamérica y el Caribe, en su impacto en cuestiones como la pobreza y en el fomento de las buenas relaciones necesarias entre vecinos con intereses comunes.

Es por ello que la Comisión Europea acudirá a la Cumbre de Lima con la intención de avanzar en los Acuerdos de Asociación que se están negociando con la Comunidad Andina y con Centro América, con la ambición de concluir estos acuerdos en el 2009. También mantenemos nuestro interés en relanzar las negociaciones con el MERCOSUR en cuanto las condiciones lo permitan, lo cual sigue estando condicionado por las importantes discusiones en la ronda multilateral de Doha. Y tampoco puedo dejar de mencionar aquí el importante Acuerdo de Asociación Económica con el Caribe acordado el pasado mes de Diciembre.

Estos Acuerdos van mucho más allá que los simples tratados de libre comercio bilaterales, pues en Europa conocemos bien sus limitaciones si no van acompañados de dialogo político y de cooperación solidaria para afrontar asimetrías, por lo que desde nuestra perspectiva, estos acuerdos son reflejo fiel del apoyo de la Unión Europea a la consolidación de la integración regional latinoamericana y caribeña.

Pero también tenemos que ampliar el marco de nuestros objetivos y acciones si queremos garantizar el éxito de todos estos procesos. Me refiero al otro tema principal que vamos a discutir en la Cumbre de Lima: el medio ambiente, el cambio climático, el desarrollo sostenible, la energía.

A veces tengo la impresión de que la cuestión del medioambiente quizás no sea para algunos una cuestión tan urgente y tangible como la lucha contra el hambre y la pobreza. O por la alfabetización y por mejores condiciones sanitarias para nuestros ciudadanos. Pero yo no albergo dudas de que hambre y pobreza aumentarán si no afrontamos el cambio climático a nivel global, y a través de asociaciones que se quieren estratégicas como la nuestra.

Siga bajando para encontrar más contenido