Los uigures son marginados del desarrollo económico de Xinjiang

Urumqi (China)/Agencias. Bao Wei, un chino de la etnia mayoritaria han, pasea por la calle con una barra de metal en la mano, con la intención de defender “la unidad nacional” frente a los separatistas uigures luego de los sangrientos disturbios en Xinjiang, atizados por un nacionalismo siempre latente.

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julio 11 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-11

“Somos patriotas. Estamos aquí para defender a nuestro país”, asegura este estudiante de 22 años que patrulla con otros 25 hanes las calles de Urumqi, la capital de la región autónoma de Xinjiang, escenario de enfrentamientos étnicos que dejaron al menos 156 muertos el domingo. “No aceptaremos que estos separatistas quiebren la unidad nacional”, prometió Han Yi, un empleado de una sociedad de transporte, acompañado por otros 200 hanes que llevaban banderas chinas y amenazaban con más violencias. Los hanes son el grupo étnico dominante en China, y son el 91,5 por ciento de una población de 1.300 millones de personas, según las últimas cifras oficiales. Pero en Xinjiang, ocho millones de uigures musulmanes de lengua turca representan casi la mitad de la población. MARGINADOS Los uigures, fervientes defensores de su identidad, acusan a Pekín de buscar la predominancia china (han) en la región con el argumento del desarrollo económico que los marginalizó. Xinjiang, región estratégica rica en recursos naturales, ha recibido grandes inversiones del Gobierno de Pekín, pero la principal de sus minorías étnicas, los uigures, se consideran excluida de este desarrollo. Desde los años 80, Xinjiang ha vivido un desarrollo rápido, basado en una economía urbana, de servicios, de energía. Las inversiones públicas se han acelerado desde que Pekín inició en 1999-2000 la campaña de Desarrollo del Oeste, una región que hasta entonces había quedado al margen del vigoroso crecimiento económico chino. “Cada año, el gobierno invierte 200.000 millones de yuanes (29.000 millones de dólares). En Xinjiang hay cerca de cien grandes grupos chinos o internacionales, y las inversiones de sociedades privadas aumentan regularmente”, asegura Cao Zigang, director de un centro universitario de investigación para el desarrollo industrial de Xinjiang. El 70 por ciento de la riqueza regional proviene de las industrias petroleras y petroquímicas, dominadas por las grandes empresas estatales, destaca Ren Xianfang, analista en IHS Global Insight. Pero “hay muy pocos uigures en esta industria del petróleo, el personal cualificado viene esencialmente del exterior”, subraya Jean-François Huchet. '' Lo mismo sucede en el sector minero, en las grandes explotaciones agrícolas y hasta en el comercio, allí son los hanes los que predominan. Un viernes sin mezquitas Las 200 mayores mezquitas de la ciudad musulmana de Urumqi permanecieron cerradas el viernes, día de culto de esta religión, para evitar más altercados étnicos como los del pasado domingo, Las cinco principales mezquitas de la calle Jiefang, uno de los escenarios de los violentos incidentes, no abrieron sus puertas y se les pidió a los creyentes musulmanes que “recen en sus casas”. El Islam en China, casi 14 siglos de difícil convivencia Pekín/EFE. Los sangrientos enfrentamientos entre los uigures musulmanes y los chinos de la etnia han, muestran la difícil convivencia del Islam en China, a pesar de estar presente desde el siglo VII. Más de 20 millones de musulmanes viven en China, un 1,4 por ciento de su población total, según datos oficiales. La Administración Estatal para los Asuntos Religiosos, asegura que en todo el país se alzan más de 30.000 mezquitas ubicadas sobre todo en el oeste del país. Fue Uthman ibn Affan, discípulo de Mahoma y tercer califa del Islam, quien primero se propuso expandir la religión en China por el año 651. La mítica Ruta de la Seda, que unía a los comerciantes entre Asia y Europa desde los tiempos del Imperio Romano, sirvió para vertebrar la presencia de musulmanes en China y les hizo amos de todo el comercio internacional de la región. Desde entonces vivieron periodos buenos y malos, hasta la llegada de la ideología comunista, cuando las mezquitas fueron víctimas habituales de la Guardia Roja en toda China, y durante la Revolución Cultural (1966-76), las poblaciones fueron sometidas a programas de reeducación. Con la apertura económica, la ira directa contra los musulmanes se apaciguó y en 1978 se liberalizaron las políticas represivas, aunque las tácticas del Partido Comunista se volvieron más sibilinas. Aplicando una política de colonización dentro del propio país, Pekín organizó grandes migraciones de chinos han a las regiones musulmanas, con el fin de adaptar estas provincias (Xinjiang, Gansu y Qinghai, las más occidentales) al ideario de la nueva China. Al tiempo, en el 2001, dio sello de oficialidad al Islam, lo que les permite tener cementerios separados, practicar fiestas en las fechas señaladas, peregrinar a la Meca, entre otros. Sin embargo, Pekín siempre ha recelado de los musulmanes chinos. WILABR

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