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‘El único jefe verdadero es el cliente’

Las características personales que distinguen a Samuel Azout son su desbordante entusiasmo y la calidez de su trato. Atributos que transforma en poderosas herramientas empresariales.

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mayo 06 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-06

¿Cómo describe su estilo gerencial? Los cinco pilares filosóficos de mi estilo son: trabajo en equipo, orientación a resultados, pasión y compromiso, disciplina estratégica, y destrucción creativa (mediante la constante innovación). Y la forma en que lo pongo en práctica es siempre simple y descomplicada, sin protocolos, con alegría y mente abierta. ¿Cuáles son sus prioridades? Tengo tres prioridades. La primera es ser el custodio de la estrategia de la empresa. La segunda es velar porque todos los miembros de la compañía produzcan efectivamente los resultados (en Carulla Vivero creemos plenamente en Dios, los demás deben traer los números que justifiquen su labor). Y mi tercera, fomentar el trabajo en equipo, porque no nos sirven los individualistas. Acá decimos que “todos nosotros somos mejor que cada uno de nosotros”. ¿Qué es para usted ser buen jefe? Creo que no hay jefes, solo líderes, porque el único jefe verdadero es el cliente. Jefe es una palabra que denota autoridad y el liderazgo moderno es todo lo contrario, se basa más en persuasión que en coerción. ¿Cómo piensa que se debe ejercer el liderazgo en materia de recursos humanos? Creo que el liderazgo consiste en darle poder a los demás.Los mejores líderes son los que se saben rodear bien y le dan poder a su gente. Los mejores líderes también celebran y bailan con su gente, reparten entusiasmo por todos lados, son creadores de esperanzas. Pero el líder superior es el que es capaz de inspirar a la gente a cambiar sus hábitos, costumbres y actitudes para crear una nueva realidad, mucho mejor que la anterior. En esencia, el buen líder es un transformador. ¿Cuál es el mejor método para conocer a los clientes? Hay que invertir mucho tiempo y dinero en investigaciones, pero la mejor fuente de información del mercado es conversar espontánea y permanentemente con los clientes. ¿Qué consejos le da a los jóvenes recién egresados que están iniciando sus carreras? Primero: estudiar, estudiar y estudiar toda la vida. Segundo: hacerse un plan de carrera, que pueda reorientarse cuando sea necesario pero que tenga una clara y completa visión del futuro. Tercero: tomar riesgos, calculados, pero no dejar de tomarlos. ¿Qué es lo que más lo impresiona de los profesionales jóvenes y qué les hace falta? En Colombia hay una gran ética del trabajo. Me refiero al profesionalismo de su gente. Es un enorme diferenciador positivo de país. Pregúntele a las multinacionales qué país latinoamericano ofrece el mejor recurso humano, dónde están los trabajadores más consagrados, y verá que la mayoría responden que es Colombia. Pero nos faltan algunos valores comunitarios -cultura ciudadana, tolerancia política, respeto a los derechos civiles, reglas sociales y económicas claras y estables. ¿Qué le recomienda usted a las universidades para elevar la calidad de la formación? Darle mayor énfasis a la responsabilidad social. ¿Qué lecciones especiales ha aprendido de sus errores y de sus aciertos? De mis errores: que el exceso de confianza es muy peligroso, y que a la intuición hay que sumarle análisis y técnica. De mis aciertos: que hay que escuchar a todo el mundo, porque muy buenas ideas pueden provenir de personas inesperadas. ¿A cuáles líderes admira? En el plano internacional, a John F. Kennedy por su carisma y su clase; a Bill Clinton por su inteligencia y elocuencia, y a Sam Walton por su liderazgo humano y su sencillez. También a Steve Jobs, porque destruye y reinventa el negocio cada cuatro años, es un verdadero fenómeno, es el campeón del cambio. En Colombia admiro a Antanas Mockus por su liderazgo poco convencional, necesario para problemas poco convencionales como los nuestros. ¿Cuál es su definición personal de liderazgo? Me gusta la definición del Centro de Liderazgo Público de la Universidad de Harvard: “Líder es el que es capaz de hacer que la gente enfrente su realidad problemática y cambie sus costumbres, comportamientos y actitudes para mejorar la condición humana.” HOJA DE VIDA RASTRO. Samuel Azout nació hace 47 años en Barranquilla. Estudió economía en la Universidad de Cornell (E.U.), y luego obtuvo su maestría en administración de empresas en la Universidad de Georgetown (E.U.). Su primera experiencia laboral fue como cajero a los 14 años, en el negocio de su padre -el Comisariato Vivero. En el 95 fue nombrado gerente general de esa compañía. En el año 2000, a raíz de la fusión de Vivero con Carulla, fue designado presidente de la nueva firma. Esta empresa, que tendrá al finalizar este año 168 tiendas –en diversos formatos, y que genera 12.300 empleos directos, venderá en el 2006 un monto cercano a los 2,3 millardos. maurod@portafolio.com

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