La urbanización va de la mano con la desigualdad

Río de Janeiro/EFE. América Latina se convirtió en la región más urbanizada y desigual del mundo, y sus ciudades perpetuaron el modelo de inequidad nacido en la época colonial, indicó un informe divulgado ayer por ONU-Hábitat.

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marzo 27 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-27

El 80 por ciento de la población latinoamericana vive en ciudades, el doble que en los años cincuenta, y la pobreza no ha parado de crecer y ya afecta a 127 millones de personas, el 29 por ciento de la población urbana, según lo divulgado en el V Foro Urbano Mundial de la ONU, en Río de Janeiro. La directora de ONU-Hábitat para América Latina, Cecilia Martínez, consideró que el proceso de urbanización ha sido “positivo” en la región, porque ha dado “oportunidades” a la gente y porque las condiciones de vida en las ciudades son “mejores” que en el campo. “Es una cuestión de desarrollo económico. Las ciudades dieron alternativas de vida a muchas personas”, dijo la directiva de la ONU. Según el informe, la pobreza es un problema mucho más grave en las ciudades menores y en las áreas rurales, como en el caso de Perú, donde la miseria afecta al 69,3 por ciento de la población rural, o el de Brasil (50,1 por ciento), Colombia (50,5 por ciento) y México (40,1 por ciento). En cambio, Martínez subrayó que los beneficios del proceso de urbanización han sido “muy relativos” debido a que, en el ámbito de las ciudades, se han perpetuado y acentuado las desigualdades entre ricos y pobres. MALA DISTRIBUCIÓN El documento señala que el 20 por ciento de los más opulentos acapara el 56,9 por ciento de los ingresos, mientras que la misma proporción de los más pobres recibe apenas un 3,5 por ciento del pastel de la riqueza. Estos datos confirman a América Latina como la región más desigual del mundo, con una brecha más amplia entre los más ricos y los más pobres. En prácticamente todos los países del subcontinente el 40 por ciento de la riqueza o más pertenece a un décimo de la población y en todos ellos, se registran peores tasas de reparto de los ingresos que en regiones como el este de Europa o la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde). En las últimas dos décadas, el índice Gini, que mide las desigualdades en una escala de cero a uno, ha mejorado en América Latina en un promedio de apenas 0,03 puntos, pasando de 0,55 en 1990 a 0,52 según los datos disponibles de 2008. El único país que registró una “notable” reducción de las desigualdades, según el documento, fue Venezuela, que mejoró nueve centésimas, registrando en 2008 un índice Gini del 0,41. La ONU alertó de varios problemas que la rápida urbanización ha traído consigo, como el aumento de los riesgos por los cambios climáticos que se agravan en las áreas vulnerables en las que se suelen instalar los asentamientos precarios. “Parte de la solución de los problemas climáticos puede servir también de ayuda para las cuestiones urbanas”, comentó la directora de la ONU. El informe también planteó la necesidad de mejorar la administración de grandes urbes, donde no existe una autoridad que rija sobre los diferentes municipios de sus áreas metropolitanas. “Esto genera problemas de gobernabilidad. Hoy más que nunca es importante poner énfasis en lo local, descentralizar la toma de decisiones y trabajar conjuntamente entre los diferentes niveles de gobierno”, señaló Martínez. La ONU también llamó la atención sobre otras cuestiones, como el crecimiento desordenado de las periferias, la degradación de los centros urbanos y el déficit generalizado de viviendas en las ciudades de la región. Todos estos factores contribuyen al alza de los precios que favorece la relegación de los pobres a los cinturones de miseria. 50.5% de la población rural de Colombia vive en la miseria, según los datos revelados por el estudio de ONU-Hábitat.56.9% de los ingresos en América Latina queda en poder del 20 por ciento de los más opulentos. Retrato desalentador de América Latina Según el informe de ONU-Hábitat, el 20 por ciento de la población más pobre de América Latina recibe apenas el 3,5 por ciento de los ingresos, lo que convierte a la región como las más desigual del mundo. “El país con menos desigualdad de ingresos en América Latina tiene mayor desigualdad que cualquier país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico e incluso que cualquier país del este de Europa”, señala el documento. Brasil es el país menos equitativo, puesto que el 10 por ciento de los más ricos acapara más de la mitad de los ingresos (50,6 por ciento), frente al 0,8 por ciento que reciben los más pobres de la población. México es el segundo país más desigual, puesto que el décimo de la población más acaudalado recibe el 42,2 por ciento de los ingresos, frente al 1,3 por ciento del mismo porcentaje de los más pobres. En Argentina el 41,7 por ciento de ingresos de la capa más alta de la sociedad contrasta con el 1,1 por ciento que reciben los menos favorecidos. Venezuela es el cuarto país más desigual. El 10 por ciento más rico recauda el 36,8 por ciento del dinero, mientras que los más pobres sobreviven con el 0,9 por ciento. En Colombia, el 49,1 por ciento de los ingresos del país va a parar a las arcas del 10 por ciento más opulentos, frente al 0,9 por ciento que se queda en el lado de los más miserables. En Chile, el 42,5 por ciento del caudal del país queda concentrado en las manos del 10 por ciento más adinerado, mientras que el 1,5 por ciento de los recursos va a parar a los más pobres. ADRVEG