Uribe: ex presidente o estadista

Después de los comicios de domingo 28 de octubre, las reflexiones del presidente Uribe deben estar enfocadas sobre su legado y qué pasará después del 2010. Los que creemos que una segunda reelección del Presidente no es sana para la institucionalidad del país y el surgimiento de nuevos liderazgos, pensamos que el presidente Uribe debe dejar resultados concretos de su gestión, y así el juicio de la historia dirá si fue un ex presidente o un estadista que transformó el país.

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noviembre 16 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-16

Veinte años después del 2010, la generación de colombianos de ese tiempo, mirando hacia atrás, se preguntará por qué estamos como estamos. Un escenario, el deseado, es un país en paz, con un desarrollo sostenido y en crecimiento, con una sociedad madura, participativa y con altos valores democráticos. El otro escenario, el que no queremos y en el que persisten los problemas, es aquel donde la paz se sigue debatiendo, el desarrollo y el crecimiento van por ciclos fluctuantes e inestables y la sociedad continúa fragmentada y con muchas desigualdades. El peso de la mirada histórica de la generación del 2030, dirá en el escenario positivo, que las transformaciones principales se plantearon y lograron en los ocho años que estuvo en el poder el presidente Uribe, la conclusión por lo tanto ante la historia es: Uribe fue un estadista. Por el contrario, si la realidad no cambia y para esa época tenemos algunas mejorías, pero no sustanciales, la reflexión de esa generación va a ser que Uribe fue un ex presidente más, que aunque tuvo un período de mandato adicional, no le alcanzó para realizar las transformaciones necesarias para la construcción de una sociedad mejor. Para que el segundo escenario, no sea el que esté vigente en el 2030 y sea más bien el primero, es necesario, señor Presidente, que en lo que le queda de mandato se obtengan resultados evidentes a los problemas estructurales del país. Su balance debe estar en logros conducentes hacia: la paz, fundamentalmente; un agro con pequeños campesinos empresarios y con soluciones definitivas al problema de la tierra; la competitividad del país apalancada a una infraestructura de primer nivel; una educación pública y privada de muy alto nivel, una generación de líderes ciudadanos encargados de los asuntos públicos como debe ser y; un desarrollo de las regiones equilibrado para que los beneficios del crecimiento se aprecien fundamentalmente en las zonas más pobres. Señor Presidente, le quedan a usted y a su equipo de Gobierno tres años para consolidar estas transformaciones, y creo que con ocho años en el poder no es válido el argumento que esgrimen la mayoría de ex presidentes a la hora de sus balances: “senté las bases de las transformaciones que enrutaron al país”. Profesor de Gestión Pública y Estrategia, U. los Andes Veinte años después del 2010, la generación de colombianos de ese tiempo, mirando hacia atrás se preguntará por qué estamos como estamos”.

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