Uribe: vuelve y juega

Durante el período que termina el 7 de agosto, Uribe hizo que retornara la confianza, se ha fortalecido la inversión privada y el clima de negocios es bastante favorable. La economía, con la ayuda de una situación externa muy positiva, ha logrado dejar atrás la recesión de final de siglo. Las exportaciones y el consumo han respondido y se ha recuperado tanto empleo como riqueza. Lo fiscal no ha mejorado sustancialmente porque el déficit del Gobierno central continúa siendo excesivo, pero la confianza generada, los buenos resultados comerciales, la inversión privada y la disponibilidad de financiación han permitido pasar esto por alto hasta ahora.

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agosto 07 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-07

En materia de seguridad interna se ha progresado mucho. Uribe ha logrado ejercer suficiente presión sobre la guerrilla y ha conseguido que el Ejército responda al desafío. Ha ejercido la Presidencia con gran autoridad. Eso lo necesitaba el país y parece contar con amplio respaldo popular. A ello hay que sumarle su compromiso inequívoco con sus responsabilidades e inigualable capacidad para trabajar y actuar de protagonista en todos los escenarios, factores que han sumado para el buen resultado de la gestión. Pero también hay que destacar que no todo ha funcionado a las mil maravillas. La efectividad de algunos de los ministerios claves como Transporte, Bienestar y Medio Ambiente ha sido cuestionada y la gente se admira de que Uribe, tan severo como ha sido con los generales, haya sido muy permisivo con sus colaboradores civiles más allegados. Programas críticos del Gobierno como el TLC o el proceso de sometimiento de los paramilitares aún están en veremos y su política agropecuaria no ha sido muy exitosa. En educación se han logrado importantes avances en cobertura, en calificación y evaluación de docentes, y aparentemente en calidad. También se ha avanzado con éxito en programas de nutrición infantil y de atención a los sectores de menores ingresos con iniciativas como la de ‘Familias en Acción’ y otras similares que recibieron un fuerte respaldo durante estos 4 años. Quizás la principal observación que se puede hacer sobre estos programas sociales es que su cobertura es limitada y que no parece existir una política social integral coherente y ambiciosa. El manejo del sector salud ha sido muy difícil y es, con la administración de la seguridad social, un flanco descubierto del Gobierno que está recibiendo muchas críticas. Pero la solución requiere que se reconozca que se trata de un problema fiscal y político, por la creciente influencia nociva de políticos y paramilitares en el sector, y que le queda grande no al Ministro sino al ministerio del ramo. Hace cuatro años el presidente electo había asumido serios compromisos con su electorado y no tenía compromisos con la clase política tradicional. Ahora la situación es más o menos al revés. Está comprometido hasta las narices con la clase política, pero le ha hecho muy pocas promesas a la opinión pública, que le ha extendido un cheque en blanco. Con el apoyo popular y político que tiene está en libertad de adelantar casi cualquier programa que se proponga. En el campo económico va a tener que enfrentar con mayor realismo el problema fiscal, elevar impuestos, y mantener el ritmo de crecimiento. Eso no va a ser fácil. Requiere, entre otras cosas, mantener el clima de confianza e inversión, enfocar la política social, exigir resultados, y mucha creatividad y arrojo en las relaciones externas y comerciales. En lo político, lo más clave va a ser cómo abrir espacio político para que puedan surgir candidatos a sucederlo, en su bando y de la oposición. Rudolf Hommes Ex ministro de Hacienda Con el apoyo popular y político que tiene está en libertad de adelantar casi cualquier programa que se proponga”.

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