Uruguay: política agraria duplica valor de la tierra

El hacendado uruguayo Alberto Gramont interrumpe su almuerzo familiar para contestar el teléfono. La llamada era de un empresario brasileño procesador de carne que se ofrecía a comprar su tierra.

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julio 28 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-28

“No vendo ninguna de mis haciendas, pero siempre he ido contra la corriente”, dice Gramont, de 66 años, cuyas tierras cubren un área del tamaño de Manhattan. “Aquí todo el mundo está vendiendo su tierra”. Es posible que un tercio de las propiedades agrícolas uruguayas estén ahora en manos de extranjeros, según la Asociación Rural del Uruguay. Entre ellos hay compañías agrícolas como PGG Wrightson Ltd., de Nueva Zelanda, y Adecoagro, con sede en Buenos Aires, que es respaldada por el inversor multimillonario George Soros. Los compradores internacionales, buscando aprovechar los crecientes precios de los alimentos, se sienten atraídos por la tierra relativamente barata del país sudamericano, una política que alienta la inversión extranjera, y la ausencia de impuestos a las exportaciones agrícolas, dijo Roberto Vázquez Platero, ex ministro de Agricultura del país. En consecuencia, los precios de las haciendas subieron a más del doble en tres años. La tierra uruguaya de primera calidad cercana a la frontera con Argentina cuesta ahora 7.000 dólares la hectárea, frente a los 3.000 del 2005, dijo Michael Thomas, gerente general de NZ Farming Systems Uruguay Ltd. En las fértiles llanuras argentinas, llamadas comúnmente pampas, la hectárea cuesta hasta 10.700 dólares, según el boletín de noticias agrícolas Márgenes Agropecuarios. PRECIOS DE LOS ALIMENTOS Los precios de las haciendas han subido por el aumento del consumo mundial de cereales, oleaginosas y carne. En Uruguay, los hacendados argentinos no enfrentan los mismos impuestos y controles de precios que en su propio país. Después de cuatro meses de protestas, los productores argentinos obligaron a la presidenta Cristina Fernández a cancelar un aumento de las retenciones a la exportación de oleaginosas de más de 45 por ciento, desde 35 por ciento. En cambio, Uruguay, cuya población de 3,3 millones de habitantes es menos de un décimo de la de Argentina, les cobra a los agricultores un impuesto uniforme de 25 por ciento sobre su ingreso. Las reglamentaciones argentinas, que obligan a los procesadores de carne a vender tres cuartos de su producción al mercado interno a precios con tope máximo podrían ocasionar una caída de la producción de carne vacuna del país, dijo Hugo Biolcati, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina. Al mismo tiempo, el aumento de inversiones expandirá los rebaños en Uruguay, cuyo territorio cubre un área más pequeña que la provincia de Buenos Aires. Es “solo una cuestión de tiempo” antes de que Uruguay supere a Argentina como exportador de carne vacuna”, concluyó Biolcati. EXPORTACIONES DE CARNE Las exportaciones uruguayas de carne vacuna podrían subir a 430.000 toneladas este año desde 381.000 toneladas en el 2007, pronostica el agrónomo Felipe d'Albora, del Instituto Uruguayo de la Carne. En el caso de Argentina, las exportaciones de carne cayeron 3,6 por ciento a 532.000 toneladas en 2007 frente al año anterior, según el departamento de agricultura. Marfrig Frigoríficos & Comercio de Alimentos S.A., con sede en Sao Paulo, Brasil y cuarto procesador de carne del mundo, ha adquirido ya mataderos uruguayos, pensando en que la tendencia actual los beneficiará. ANDRUI

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