Valores y sabiduría colectiva

Independientemente del grupo social a que hagamos referencia; comunidad, empresa, o familia, entendidas como conjunto de sus miembros, no hay nada más opuesto a su desarrollo que el individualismo. Por eso el reciente editorial del diario PORTAFOLIO ‘El imperio del individualismo’ lo denuncia como el gran obstáculo para el progreso del país, lo cual viene a validar una vez más el triste pero ya común y célebre comentario de referirse a Colombia como un país privilegiado por su inteligencia individual, más no colectiva.

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agosto 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-29

Estamos ante la urgente necesidad de identificar, enseñar y promover los valores que deberían guiar el deber ser de nuestra sociedad, comenzando por inculcar los mismos en los niveles directivos tanto a nivel público como privado, ya que es en estos niveles desde donde el denominado imperio del individualismo, enarbola sus fatídicas banderas. Nos espera, si queremos salir adelante, un enorme desafío y una gran creatividad para abordarlo. Como el mal desde luego no aqueja sólo a Colombia, ni es reciente, vale la pena tomar un ejemplo, sobre el cómo se están revitalizando tales valores en otras latitudes. Hans Christian Andersen, danés, escribió El patito feo en 1845. Mette Norgaard, su coterránea, recoge sus cuentos más de 150 años después y los interpreta en su libro El patito feo se va a trabajar. La genialidad de Andersen y la creatividad y capacidad analítica de Norgaard se combinan al comenzar el siglo XXI para generar en tono refrescante, resurgimiento de valores y sabiduría empresarial, que como bien anota Stephen Covey en el prefacio del libro, son tan pertinentes a la empresa, como a la comunidad, al hogar y a la privacidad del corazón. Además, la señora Norgaard como consultora, viene promoviendo su trabajo con empresas de la lista Fortune 500, y organismos de renombre tanto en Europa como en Estados Unidos. Así los hechos, pensar que El patito feo debía haberse leído sólo a los niños de antes, se ha revaluado y hoy en día se promueve su lectura y análisis al más alto nivel de las organizaciones. Los cuentos nos recuerdan que el gran artífice de su destino es y será el ser humano, con sus valores o antivalores, virtudes o defectos y su arrogancia o su sencillez. Su lectura, a través de los distintos cuentos, permite reflexionar sobre un significativo número de valores -virtudes, entre los que destacan, el amor a la supervivencia, el rechazo al conformismo, el amor a un oficio, la perseverancia, el sacrificio por una causa, la transparencia, la objetividad para afrontar la realidad, el amor a la libertad, el liderazgo por convicción, la generosidad, la compasión y la solidaridad mientras que entre los antivalores, cabría mencionar; el rechazo y el irrespeto a lo diferente , el egoísmo, la vanidad, la altivez y autosuficiencia miope, el egocentrismo, el sometimiento como regla dominante y desde luego el individualismo entre muchos otros más. El libro da para que cada cual extraiga sus propias conclusiones, pero como se trata precisamente de combatir el imperio del individualismo, lo importante, si hablamos de colectividad, es que como sugiere Covey, el tema se aborde para su discusión en equipos de trabajo y en programas de capacitación y desarrollo, que generen sabiduría colectiva. Haber leído recientemente los cuentos de Andersen, ha sido uno de mis mejores redescubrimientos. El patito feo, El traje del emperador y El ruiseñor, por mencionar sólo algunos, me han conmovido y me han llevado a concluir además que nunca es tarde para volver a ser niño. Consultor Gerencial "Estamos ante la urgente necesidad de identificar, enseñar y promover los valores que deberían guiar el deber ser de nuestra sociedad”.

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