Várices: más que un asunto estético

No es cuestión de estética. Ni mucho menos es asunto exclusivo del curso de los años. Las várices pueden presentarse en cualquier persona, sin importar la edad.

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agosto 02 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-02

Es cierto que existe un factor hereditario o una susceptibilidad genética que predispone a su aparición. También es cierto que se presentan más en mujeres que en hombres. Sin embargo, las várices sí son mucho más frecuentes que lo que se supone. Pueden pasar desapercibidas y no despertar dolor. O, por el contrario, hacerse visibles, francamente antiestéticas y muy dolorosas. Y complicarse, dando lugar a la aparición de trombos con sus consecuentes taponamientos, obstrucciones y posibles infartos. Las várices son descritas como trastornos en las venas, y más concretamente en las paredes de las mismas. Se manifiestan como dilataciones y tortuosidades de las venas superficiales, de manera especial en las piernas. Los médicos las denominan como insuficiencias venosas, y las atribuyen a problemas que se registran en la circulación de la sangre. Es cierto que la incidencia de las várices se incrementa a medida que pasan los años. Esto no impide, sin embargo, que también personas jóvenes las sufran. Numerosos factores inciden en una aparición temprana de las mismas, por lo cual conocerlos es una de las más prudentes medidas para evitarlas. Veamos los principales factores de riesgo: - La herencia, como uno de los principales. La debilidad en las paredes de las venas constituye un factor predisponente que se transmite de padres a hijos. De manera especial, en los miembros de sexo femenino de una misma familia. - Aquí entonces se deriva otro de los factores de riesgo, inmodificable por demás: el sexo. Entre otras razones, en las mujeres se presenta con mayor frecuencia debido a situaciones precisas como son el embarazo y el uso de anticonceptivos. - El sobrepeso y la obesidad contribuyen igualmente al daño en las paredes de las venas. - Más aún cuando la persona mantiene una vida sedentaria. Además de los múltiples beneficios que aporta el ejercicio, un programa rutinario de actividades físicas ayuda a una mejor circulación sanguínea, con lo cual se hace posible fortalecer las paredes de las venas. - Durante el embarazo pueden presentarse várices. La falta de ejercicio, la pesadez, los mismos trastornos y cambios hormonales son circunstancias que facilitan su aparición durante los meses de gestación. - Y ojo este factor de riesgo: las prendas ajustadas. Por supuesto, esto contradice dictámenes de la moda que exigen el uso de pantalones y otras prendas muy ajustados al cuerpo. Como es obvio suponer, el llevar prendas demasiado ajustadas al cuerpo, durante períodos prolongados, dificulta el flujo sanguíneo, dando lugar a problemas circulatorios. "Varios factores inciden en la aparición temprana de las várices, por lo que hay que conocerlos”. "Usar prendas apretadas, como medias o pantalones, dificulta la circulación de la sangre”. Estar de pie o sentados durante mucho tiempo favorece la aparición de las venas Es aconsejable tener en cuenta los siguientes síntomas que llevan a consultar con un especialista antes de que las várices se compliquen: - Sensación de pesadez en las piernas. - Dolor. Puede no ser un dolor determinado sino difuso, que lleva a la confusión. - Calambres. - Inflamación en las piernas y los tobillos. - Sensación de calor. - Cambio en la coloración de la piel. - Aparición de venículas que asemejan telarañas. Es muy frecuente verlas en los lugares en donde se suelen ajustar las medias, tal como en las pantorrillas (en el caso de medias que se usan con pantalones, a media pierna). - Aparición de venas de color azuloso, no necesariamente dilatadas. - Cansancio al finalizar el día. ¿Qué hacer? Por supuesto, en primer lugar, consultar con un médico. Ante uno o más de los síntomas descritos, se despierta la sospecha de que pueden haberse formado várices, las que requieren de tratamiento. Para prevenir su formación o atrasar su aparición, se recomienda: - Mantener el peso adecuado, evitando sobrepeso y obesidad. - Hacer ejercicio de manera rutinaria. - En la oficina o en los lugares de trabajo, cuando se está sentado, procurar pararse de vez en cuando, mover las piernas, caminar, hacer algún tipo de ejercicios. - Evitar mantenerse sentado en una misma posición durante largos momentos. - Evitar mantenerse mucho tiempo de pie. - Evitar el uso de prendas ajustadas y medias con cauchos que obstruyen la circulación. - Preferir zapatos de tacón bajo o mediano, ojalá holgados. - Dormir con una almohada debajo de las piernas de tal forma que queden a una mayor altura que la cabeza. - En caso de necesidad, utilizar medias especiales para várices. NO TODAS SON IGUALES DIAGNÓSTICO. Existen distintos tipos de várices, cada uno de las cuales requiere de tratamiento específico. No es prudente improvisar, ni mucho menos acudir a la automedicación; consulte con un médico. Las várices pueden ser: - Con la apariencia de una telaraña. Con venículas, muy pequeñas, que se van formando de manera muy superficial y que, en la mayoría de los casos, acaban siendo un problema estético. No hay que descuidarlas. - Pueden presentarse con cambio de color. Sobre la superficie de la pierna se perciben venas de color azul que pueden o no ser inflamadas. - Las dilatadas, muy visibles, que, en caso de descuidarse, van agrupándose como racimos. Hay momentos en que parecieran querer estallar. En los dos últimos grupos de várices, se presenta dolor lo que obliga a consultar. El tratamiento suele ser quirúrgico. En el caso de las venas que cambian de color, el dolor puede no estar bien definido lo que lleva a confusión y, con frecuencia, a descuidos.

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