¿Cuándo vendrá la devaluación del peso?

Aunque en los últimos días la cotización del dólar ha presentado una mayor volatilidad, fruto no solo de las condiciones de los mercados financieros internacionales sino también de las noticias a nivel interno, su tendencia continúa claramente marcada a la baja.

POR:
mayo 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-08

En lo corrido del año, el peso colombiano se ha apreciado 12,3 por ciento y en el último año dicha valorización asciende a 16,0 por ciento. Ante esta situación y la continua presión por parte de diferentes actores, el Banco de la República ha adoptado medidas adicionales como la realización de subastas de opciones PUT para la acumulación de reservas internacionales y ha fortalecido los controles a los capitales. Textualmente, en su reciente comunicado, el BR señala que “(…) la Junta decidió fortalecer los controles a la entrada de capitales al imponer la obligación de depósito a la financiación de importaciones de más de seis meses. Igualmente, se estableció el depósito en aquellos casos en los cuales los residentes sean destinatarios indirectos de recursos provenientes de créditos externos utilizados para constituir empresas en el exterior”. Sin embargo, como es usual, el mercado doméstico ha respondido a estas nuevas acciones generando presiones adicionales a la baja en la cotización. La tasa de cambio sigue desafiando todos los pronósticos y ya llega a niveles nunca pensados. Lo ‘normal’, dadas las condiciones externas actuales, sería estar viendo un proceso de depreciación del peso. Ante la desaceleración de la economía estadounidense y su eventual impacto sobre la economía colombiana, algunos analistas siguen pronosticando un alza en la tasa de cambio en el corto plazo. ¿Por qué la tasa de cambio no corrige al alza? ¿Qué factores difieren hoy en día de los episodios de crisis financieras internacionales anteriores? El factor principal, posiblemente estructural, es que estamos bajo un nuevo modelo de la economía global. Un modelo diferente al que predominaba a finales de la década pasada; con un nuevo jugador: China. Si bien este país no ha logrado posicionarse como el centro principal de la economía global, si ha servido como una barrera de protección frente a la desaceleración por la que atraviesa el mundo desarrollado. La duda es si tanto el nuevo modelo económico como el nuevo jugador son algo transitorio o permanente. Otro factor, de carácter coyuntural, pero relacionado con la nueva estructura económica global, es el hecho que los determinantes de la cotización del dólar en el mercado local cambian en el tiempo. Miremos, por ejemplo, algunos determinantes que recientemente han tenido un mayor impacto sobre la cotización del dólar. Para efectos de este análisis, estimamos un modelo de tasa de cambio donde esta depende del diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos, el grado de aversión al riesgo de los inversionistas internacionales, los precios de los bienes primarios que exporta el país (petróleo, carbón, café y ferroníquel) y el déficit o superávit de la balanza comercial de Colombia. Al observar el comportamiento del impacto de cada uno de estos determinantes en los últimos años, se concluye que dependiendo del momento, ha sido uno u otro el que más ha tenido efecto sobre la tasa de cambio. En otras palabras, el peso que tiene cada determinante al momento de explicar los movimientos de la tasa de cambio varía a lo largo del periodo. Por ejemplo, en el caso del diferencial de tasas de interés, mientras que a comienzos de la década un punto porcentual adicional en el diferencial de tasas generaba una apreciación del peso del orden del 2,5 por ciento, actualmente el mismo punto porcentual adicional implica una apreciación cercana al 4,2 por ciento. Hoy en día, son los precios de los bienes primarios los que más afectan la tasa de cambio. Mientras que durante el periodo comprendido entre el 2004 y buena parte del 2007 los precios de las materias primas no tuvieron mayor incidencia sobre los movimientos de la tasa de cambio, el reciente salto en los precios ha tornado negativa la relación entre estos y la tasa de cambio. Como consecuencia de factores especulativos (la debilidad del dólar frente a las principales monedas) y fundamentales (mayor demanda de China y restricciones de oferta), el alza sostenida de los precios se ha intensificado. Así, las expectativas de mayores flujos de dólares hacia el país han generado presiones a la baja en la cotización del dólar. Según nuestros cálculos, un incremento de 1,0 por ciento en los precios de los cuatro principales bienes primarios exportados por Colombia genera una apreciación del peso de 0,2 por ciento. Si se tiene en cuenta que el precio del petróleo (que representa más de la mitad de las exportaciones tradicionales colombianas) ha aumentado más del 15 por ciento en el último mes, el reciente comportamiento de la cotización no debería sorprender. Dada la importancia que han ganado estos determinantes, la pregunta es cuándo vendrá la depreciación del peso. Como están las cosas hoy en día, la respuesta es “no en el corto plazo”. Hasta ahora, frente a la desaceleración económica del mundo desarrollado, las economías emergentes (encabezadas por China) han logrado mantener un desempeño positivo. Las perspectivas de demanda por bienes primarios en China siguen altas, como consecuencia de mayores niveles de consumo e inversión. En efecto, los futuros del precio del petróleo WTI señalan un precio superior a los 100 dólares por barril al finalizar el año. Por otro lado, dadas las condiciones de inflación doméstica, nadie espera que el Banco de la República cambie su postura de política monetaria en el corto plazo. De esta manera, si suponemos que la importancia de los determinantes actuales de la tasa de cambio se va a mantener al menos durante el 2008, este no es el año para esperar la depreciación del peso. Las autoridades económicas deben tener en cuenta este cambio (transitorio o permanente) en la estructura económica global, al momento de diseñar medidas para controlar la caída de la tasa de cambio. Los controles a los capitales resultan costosos y generan distorsiones en el mercado, que eventualmente amplifican las vulnerabilidades externas del país. Las autoridades han adoptado dichas medidas argumentando que los beneficios son mayores a los costos. Sin embargo, hasta el momento los beneficios no son visibles, aún cuando queda la duda de dónde estaría la tasa de cambio si no existieran dichos controles. Este es el momento para que el Gobierno Nacional asuma un papel más activo. Por ejemplo, ahorrando y prepagando deuda para no solo mejorar su posición de endeudamiento externo, sino también ayudar a restringir la oferta de dólares.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido