Vendría revolcón al Sisben para erradicar las trampas

Expertos, usuarios y el propio Gobierno tienen serios reparos al sistema de subsidios para familias de escasos recursos. Diagnóstico encontró que hay más de 600 mil colados en lista de beneficiarios.

Vendría revolcón al Sisben para erradicar las trampas

Archivo Portafolio

Vendría revolcón al Sisben para erradicar las trampas

Finanzas
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agosto 19 de 2015 - 01:17 a.m.
2015-08-19

El Gobierno estima que más 600.000 personas están coladas en el Sisben, un sistema creado hace más de 20 años para subsidiar a las familias más pobres del país, pero que está plagado de politiquería, mentiras y trampas de los usuarios.

El director de Planeación Nacional, Simón Gaviria, presentará este miércoles los resultados de un diagnóstico contratado con la firma Econometría sobre los 19 programas sociales involucrados en el plan, y ejecutados por una decena de instituciones públicas. La situación es tan crítica que el Ejecutivo está pensando en un revolcón, con el fin de hacerlo más justo con el país y con los beneficiarios que realmente deben recibir el apoyo estatal.

Uno de los principales problemas radica en que muchos de los usuarios del Sisben han salido de pobres, pero no lo reconocen porque eso implica dejar de recibir ayudas. El informe encontró que el Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales está lleno de trampas, que van desde la vinculación de familias pudientes, hombres con dos o más hogares, personas fallecidas y hasta familias que llevan más de 20 años reportando menores de edad.

Además, cuando el Gobierno hace las encuestas en los hogares, la gente esconde los electrodomésticos. “Comprar cualquier electrodoméstico (ventilador, televisor o nevera) o adquirir un lote para montar un rancho a fin de no pagar arriendo, lo saca a uno del sistema o les disminuye los apoyos”, dicen usuarios.

A ello se suma el aprovechamiento, por parte de los políticos regionales, especialmente concejales y candidatos a alcaldías, quienes, en busca de votos, le prometen a la gente incluirla en la lista de beneficiarios del Sisben. Algunos de los resultados de la encuesta, que ya han sido divulgados por Gaviria en reuniones que ha tenido en las regiones, indican que hay diversos cuellos de botella que deben ser solucionados para preservar el sistema.

TRAMPAS COMUNES

También hay casos de hijas que deciden organizar una familia con su compañero y solicitan la encuesta del Sisben como madre cabeza de hogar con sus hijos, mientras su parejo sigue apareciendo como miembro del hogar de sus padres.

Justifican este proceder porque la mayoría de programas de asistencia dan prelación a las mujeres cabeza de hogar.

El estudio de Econometría señala que los usuarios tienen la idea de que entre mayor cantidad de personas haya registradas en un hogar más bajo va a resultar el puntaje de la encuesta, porque consideran que lo que se califica es el hacinamiento.

Los grupos focales permitieron detectar casos en que los beneficiarios venden los mercados que reciben de diferentes programas. Igualmente, algunos participantes consideran que el Estado no condiciona las ayudas a mostrar esfuerzos y termina dándoselas a quien no lo necesita. Tampoco se hace seguimiento de lo que entrega, ni se hacen cumplir los compromisos ni las condiciones establecidas previamente, como llevar los niños a vacunar o ir a control prenatal.

Incluso, a veces, los que reciben casa subsidiada la venden y vuelven a ubicarse en invasiones con el fin de continuar recibiendo los subsidios del Gobierno. Y si bien algunos no quieren salir de la pobreza, otros logran progresar y adquirir una buena cocina, ventilador, muebles y hasta moto, pero se quejan de ser ‘penalizados’ por el Estado por el hecho de tenerlos.

Otro problema señalado es que en muchos casos se induce a comportamientos indebidos como exagerar la cantidad de hijos para acceder a mayor cantidad de dinero y mentir para lograr la condición de desplazado o lograr cualquier otro de beneficio.

MOSTRAR QUE ‘ESFORZARSE SÍ PAGA’

El informe de Econometría señala que hay que partir de que es necesario apoyar a ciertas familias que están en condiciones socioeconómicas complejas, pero no se observan esfuerzos por apoyar a aquellas que están trabajando por salir de su estado de vulnerabilidad, y se debe mirar a esta población, sin descuidar a los primeros. “Mientras los primeros pueden requerir un auxilio escolar, los otros pueden necesitar el acceso a un crédito blando para adquirir una vivienda o a un crédito del Icetex”, dice.

También se plantea la posibilidad de articular acciones con programas generadores de ingresos o empleo, lo que es preferido en vez del ofrecimiento de subsidios. Tras recoger los testimonios de los participantes a los ejercicios cualitativos, se concluye que “es necesario cambiar el modo de pensar en muchas personas que creen que al mejorar su calidad de vida van a quedar desprotegidas. “Es responsabilidad del Estado no seguir fomentando la práctica de llevar una vida conformista y sin progreso ni seguir entregando asistencia sin control alguno”. En concepto de Econometría, es necesario empezar a mostrar que “esforzarse paga” y revaluar el tema del empleo dentro de las variables consideradas para el cálculo del puntaje en la encuesta, porque existe inconformidad entre los participantes debido a que no se tiene en consideración si los ingresos son por un trabajo formal (con las prestaciones de ley), temporal o por cuenta propia.
Para Óscar Rodríguez, del Centro de investigaciones para el Desarrollo de la Universidad Nacional, cualquier sistema de clasificación de los más pobres para focalizar beneficios en los que estén peor, como el Sisben, es “perverso” y discriminatorio. En vez de eso, anota, se debe buscar la cobertura universal en servicios como salud y educación, y vivienda.

Twitter: @nesperiodista