Venezuela

Somos hermanos separados por un ‘duende deschavetado’ que se cree el Libertador Bolívar y continuador de la dictadura de Chávez que engaña a su pueblo con promesas que nunca ha cumplido.

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enero 12 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-12

La humanidad ha tenido sus verdugos; los más modernos: Hitler, Stalin, Castro y se nos está cocinando en nuestras propias narices un verdugo de la talla de los anteriores, utilizando las técnicas y consejos de Castro a quien le han dado excelentes resultados sus estrategias antiimperialistas. Castro ‘asesinó’ todo lo que más pudo a sus opositores y ha mantenido la llama de la libertad de un pueblo, pero no es esa la libertad que él ama. Él sólo ama el poder y su egocentrismo personal. Más de 50 años como dictador ni la muerte lo va a separar de ese poder. Todo el poder, el imperialismo Yanqui, su aliado estratégico con el embargo general que no favorece ni al pueblo norteamericano ni a los cubanos enemigos de Castro, sino que es el apoyo político para la lucha de Castro. Nuestro vecino, imitador de este dictador, quiere enfrentar a Colombia de cualquier manera para llenar sus ambiciones personales que como las de Castro, no se llenan con nada. Los colombianos debemos cerrar filas para defendernos de ese tirano chabacano y tropical que quiere aprovechar la libertad que existe en Colombia para meterse con su partido Bolivariano y así, con su infiltración, preparar su avanzada guerrerista que es su verdadero plan y así seguirán otros pueblos que así no se quieran someter a los caprichos de este embustero y reencarnación -según él- de Bolívar, mientras más adelante nos dirá que es el enviado de Dios y luego que es el verdadero Dios y que debemos respetarlo o seguirlo o seremos tratados como Castro llama a los que nos están con él: gusanos, traidores. Que el dictador Chávez no se aproveche de nuestras libertades para venirnos a libertar con su verborrea trasnochada y hasta de mal gusto. Colombia debe crear estrategias diferentes para enfrentar la demencia del ‘deschavetado’ Chávez. Debemos aprender a crear y manejar nuestra propia libertad y no cambiar las cadenas gringas por las cadenas de Chávez o de Fidel Castro, que es lo mismo. GUMERCINDO GÓMEZ CARO Presidente colchones El dorado ggomez@colchoneseldorado.com HERJOS

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