Venezuela: Historia vuelta a contar

En el famoso 'viernes negro' de 1983 se adoptó un sistema de doble tipo de cambio.

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enero 15 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-15

La bonanza petrolera de los 70 generó para Venezuela tal nivel de recursos externos que los gobiernos de la época mantuvieron por tres lustros el tipo de cambio fijo en 4,30 bolívares por dólar; lo cual en presencia de inflación interna generó una severa revaluación de la moneda; y dada la apertura comercial absoluta, disparó las importaciones. Los venezolanos viajaban comprando por el mundo, e hicieron famosa su demanda "ta barato, dame uno; dame dos".

Simultáneamente, la apertura de la cuenta de capitales con la paridad cambiaria fija permitió un desbordado endeudamiento externo (contradictorio en un país que disponía de ingentes ingresos externos); pero adicionalmente permitió la contratación de más de 8.000 millones de dólares por parte de particulares con la banca internacional, unidos a los 25.000 millones de dólares que el Gobierno contrató con bancos privados y agencias multilaterales.

Cuando la misión del FMI visitó Venezuela en 1983, el ministro Arturo Díaz Sosa y el presidente del Banco Central Leopoldo Díaz Bruzual argumentaron que esa deuda privada debía ser asumida por sus contratantes, y corresponsablemente por los prestamistas; pero el FMI respondió que el Gobierno debería facilitar el pago de dichas deudas privadas (función del cobrador internacional para lo cual fue creado el FMI) y exigió al gobierno sincerar la tasa de cambio gravemente sobrevaluada, so pena de llegar a un colapso. El Gobierno del presidente Luis Herrera Campins del partido Copei se había resistido a efectuar dicha devaluación para no afectar a su partido en las elecciones que se avecinaban.

En el contexto de la crisis generada por la moratoria mexicana en 1982 y la explosión de la crisis de la deuda externa que ello trajo, la situación en Venezuela se hizo insostenible y el famoso 'viernes negro' de 1983 se adoptó un sistema de doble tipo de cambio: el Gobierno compraría las divisas a los exportadores por encima de 8 bolívares por dólar y las entregaría a aquellos que iban a pagar su deuda externa a 4,30; lo cual constituía claramente un subsidio que drenó las reservas internacionales y condujo al 'Caracazo' de febrero de 1989; cuando el país carecía de reservas en divisas y estaba vendiendo oro metálico.

Analizando dicho mecanismo Ricardo Hausmann, quien fuera ministro de Planificación del presidente Carlos Andrés Pérez sostuvo que "es demasiado fácil robar dinero con un tipo de cambio multiescalonado. Uno hace una pila sólo con el diferencial cambiario": El gobierno de Herrera Campins encargó a la oficina Recadi el manejo del mecanismo de asignación de divisas con los dos tipos de cambio mencionados, y las maniobras fraudulentas abundaron. Se produjo una fuga de capitales de 60.000 millones de dólares y una auditoria a Recadi estimó en más de 6.000 millones de dólares en divisas entregadas por el Banco Central a demandantes que no calificaban para el sistema establecido.

Como colofón de tan tortuosas políticas, el presidente Caldera en su segundo periodo de gobierno introdujo un estricto control de cambios, lo cual generó severas distorsiones en el acceso de los empresarios a las divisas necesarias para la importación de insumos y maquinarias.

Siempre que dicho acceso dependa de medios administrativos, existe el riesgo de ineficiencia y corrupción.



beethovenhv@yahoo.com

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