Otra vez los vecinos

No deja de ser irónico que hoy, justo cuando se conmemoran 226 años del nacimiento de Simón Bolívar, el clima de la confrontación vuelva a soplar en buena parte de las naciones liberadas por el prócer caraqueño. Pero así ha ocurrido por cuenta del empeoramiento del clima entre Venezuela y Ecuador de un lado, con la tácita aprobación de Bolivia, y Colombia por el otro.

POR:
julio 24 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-24

La tensión ha llegado a tal extremo que ayer el presidente ecuatoriano Rafael Correa no descartó el retiro de su país de la Comunidad Andina, con lo cual le daría el golpe de gracia a un acuerdo de integración que viene haciendo agua desde hace rato. Como es bien conocido, en este caso la principal piedra de la discordia es el casi seguro acuerdo entre Bogotá y Washington, para que Estados Unidos pueda usar tres bases militares colombianas, con el fin de adelantar operaciones de interdicción aérea. Aunque el propio Álvaro Uribe se ha apresurado a aclarar que el objetivo no es el de agredir a otros países, sino combatir el narcotráfico y el terrorismo dentro de las fronteras colombianas; tales palabras han sido recibidas con escepticismo. De hecho, Hugo Chávez considera que miles de soldados norteamericanos podrían instalarse en el territorio nacional y preparar ataques contra su Gobierno, una tesis que ha usado en el pasado y que ha vuelto a reeditar. Ante lo sucedido, el Mandatario aseguró que revisaría en forma integral las relaciones colombo-venezolanas, sin tener en cuenta que su Gobierno ha adelantado una carrera armamentista que ha incluido la compra de aviones caza, misiles y armamento variado. Eso para no hablar de sus coqueteos con Rusia e Irán, interesados en pescar en río revuelto en América Latina, que han despertado alarmas en la Casa Blanca y en otras latitudes. Pero ese no es el único tema. La divulgación de un video en el cual el ‘Mono Jojoy’ reveló la contribución que le habrían dado las Farc a la primera campaña presidencial de Rafael Correa, generó un verdadero terremoto político en Quito. Aunque en un comienzo el inquilino del Palacio de Carondelet trató de hacer mofa de las palabras del jefe guerrillero, ayer admitió implícitamente que los fondos pudieron entrar. El problema es que el episodio no ha hecho sino aumentar su animadversión hacia su vecino del norte. Ya no sólo son las heridas abiertas por el ataque del primero de marzo del 2008 contra el campamento de ‘Raúl Reyes’, sino la radicalización de una postura contra todo lo colombiano. El ejemplo más claro fue el injustificable aumento de aranceles que afecta a 1.346 partidas que comprenden el 38 por ciento de las exportaciones de productos nacionales a Ecuador. No sólo la medida fue individual, pues ningún otro país resultó damnificado, sino que el argumento de la pérdida de competitividad ante la devaluación del peso colombiano es insostenible a la luz de lo ocurrido en el mercado cambiario. Además, la salvaguardia argumentada violó las disposiciones de la CAN, por lo cual el organismo emitió una primera opinión, que deberá ser fundamentada en profundidad en los próximos días. Ante la certeza de que el veredicto será negativo, ahora viene el mensaje de Correa, en el sentido de renunciar al pacto subregional. ¿Qué debe hacer Colombia? Primero que todo, tratar de enviar mensajes tranquilizadores y mantener la parquedad en las declaraciones. Segundo, manejar cada tema en los escenarios pertinentes. Es decir, aquellos que pertenecen a la diplomacia en las instancias diplomáticas y aquellos que pertenecen al comercio, en las instancias comerciales. Pero al tiempo que hay que tratar de conservar la calma y preservar la normalidad en el tránsito de personas y mercancías, hay que comenzar a analizar ámbitos diferentes. Estos incluyen la disminución de las exportaciones a Venezuela, que a mayo ya sumaban 2.247 millones de dólares, con un saldo a favor de 2.024 millones en la balanza comercial. En el caso de Ecuador tales cifras son de 498 y 237 millones de dólares, respectivamente. También hay que preguntarse sobre la pertinencia de mantenerle las preferencias arancelarias a los productos ecuatorianos, si los colombianos deben pagar impuestos adicionales en la frontera. Una cosa es defender los principios del libre cambio y otra ignorar la desigualdad evidente entre naciones que son hermanas, pero que cada vez están más lejos. ''Ante el empeoramien- to del clima con Vene- zuela y Ecuador, el país debe tratar de enviar mensajes tran- quilizadores, pero también manejar los temas que surjan, en las instancias pertinentes”.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido