No soy un viajero frecuente

Me siento realmente preocupado. Sí, tengo que contarles a los lectores que hace varios años no he tenido el placer de viajar a ese gran país que es los Estados Unidos. Ya no me invitan y el sueldo de profesor universitario no me alcanza para hacer turismo más allá de Villa de Leyva. Además, de solo pensar en la cita y la cola que tendría que hacer para renovar la visa me olvidé completamente.

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abril 26 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-26

Sin embargo, creo que debo intentar de nuevo. No dejará de ser interesante. Mire usted, estimado lector, en la fila podré (y podrá) encontrarse con Alvaro, Oscar Iván, Pachito, Juan Manuel, Gustavo, César y Carlos, Marta Lucía, Gina o Jorge Enrique. Además, sindicalistas, empresarios, miembros del Jet Set y como el tiempo será largo me enteraré de muchas cosas de las que ocurren en mi amada patria. Sobre todo cuando me encuentre con los miembros de la oposición que tan poco cuidadosos se han vuelto al expresarse. Si alguien le cede el puesto y nunca ingresa, imagínese que es un miembro de los cuerpos de inteligencia que se encuentra adelantando sus nobles labores. Cuando entre al consulado no debe olvidarse que ya nos encontramos en territorio norteamericano y habrá que ser cuidadoso de cualquier comentario sobre el Presidente, o el gobierno o la ‘parapolítica’ o el TLC. Podrían grabar su comentario y considerar que atenta contra el país y su buen nombre, o contra el Estado, y estaría ad-portas de ser tachado como traidor a la patria. Si por azar le otorgan la visa, compre el pasaje con tiempo, apele a las millas de viajero frecuente y obtenga un Up Grade en Business Class. Es allí donde se encuentra la información. Esté alerta durante todo el viaje, en cualquier momento, podrá usted identificar la estrategia que se seguirá para adelantar el lobbying ante el Congreso, los staffers, las ONG norteamericanas y ante el mismísimo presidente Bush. Eso sí, no permita que le tomen una fotografía con ninguno de esos personajes. Uno no sabe, cómo están las cosas en Colombia. Tampoco entable conversación con nadie que esté a su izquierda o a su derecha, manténgase cómodamente sentado en el centro para que no lo puedan tachar de alianzas impropias. El plan de turismo es relativamente sencillo y ya lo están organizando algunas agencias. Si permanece en Miami podrá asistir cada día a las conferencias de prensa sobre Colombia, únicamente con periodistas de habla hispana y, por la noche, a una entrega de premios de un ‘Latin Board’. Allí con seguridad se encontrará con Shakira o Juanes y obtendrá el tan anhelado autógrafo para sus hijos. No tiene que hablar inglés. En New York, la visita es a la sede de las ‘United Nations’, asista a los foros sobre terrorismo y drogas. Con seguridad siempre estará mencionado nuestro país. Escoja un restaurante de hamburguesas si quiere ver al presidente Uribe y procure no hablarle porque corre el riesgo de que improvise un Consejo Comunal. Si quiere saber de la oposición, asista al los restaurantes de comida ‘TEX-MEX’. Tampoco les hable: se convertirá automáticamente en un conspirador. Si por casualidad va a Washington, exija a su agente asiento en primera fila en las barras del Congreso. En los pasillos departirá con todos y, además podrá dialogar con Carolina, eso sí no la busque en la embajada de Colombia, correrá el riesgo de perder el tiempo. Cuando vuelva se dará cuenta que aquí no pasa nada. Si siguió los consejos de este artículo, no le allanarán su casa u oficina. Llegará rebosante de información sobre Colombia. Si alguien se entera de su viaje, recibirá invitaciones a todos los cócteles durante quince días. No acepté ninguna: siga el ejemplo de Mr. Gore. Profesor Universidad Nacional "Si por casualidad va a Washington, exija a su agente asiento en primera fila en las barras del Congreso”.

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