Las vinícolas californianas 'premium' están bebiendo un trago amargo

Las vinícolas californianas 'premium' están bebiendo un trago amargo

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julio 09 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-09

Muchas de las vinícolas estadounidenses del sector más exclusivo están tambaleando como consecuencia de la crisis económica, a medida que incluso los consumidores más acaudalados reducen su gasto en vinos finos.

El declive se registra en momentos en que los estadounidenses siguen bebiendo más vino en general. Los consumidores golpeados por la recesión, no obstante, están comprando más vinos de precios bajos y medios, provocando una pronunciada caída en las ventas de botellas que cuestan US$25 o más.

El cambio está afectando las ganancias de los vinateros de los condados de Napa y Sonoma en California y obligando a muchos a rebajar los precios y buscar nuevos canales de distribución.

Algunas bodegas duramente golpeadas se han puesto a la venta.

Es probable que haya "mucha actividad de fusiones y adquisiciones en el corto plazo", dice Mike Jaeger, presidente de Wilson Daniels Ltd., que ayuda a productores de vinos de lujo a comercializar sus productos.

El bajón se produce después de un largo período de auge para los vinos de alta calidad, que había sido alimentado por el creciente poder adquisitivo de los estadounidenses y su interés en el vino.

En recesiones anteriores, el sector de los vinos de lujo ¿menos desarrollado que en la actualidad¿ no había sido tan afectado.

"Nadie en el mundo ha visto algo como esto", recalca Claude Blankiet, un productor de vinos finos. Los ingresos de su empresa, Blankiet Estate, han caído 40% este año, cuenta.

El volumen total de ventas de vinos en EE.UU. aumentó aproximadamente 5% en el primer trimestre respecto al mismo período del año pasado, pero para los que cuestan US$25 o más por botella cayó cerca de 12%, calcula Jon Fredrikson, un consultor de la industria de la firma Gomberg, Fredrikson & Associates en California.

Algo representativo de los tiempos que corren es que la Subasta del Valle de Napa en junio, el principal evento social y de beneficencia de la región, recaudó sólo US$5,7 millones, frente a US$10,4 millones el año pasado.

El cambio en los hábitos de compra de los consumidores, que se intensificó a fines del año pasado a medida que la recesión empeoraba, ha llevado a muchos minoristas y distribuidores a disminuir los pedidos de vinos de lujo. Cuando deciden pedir los vinos de alta calidad, a menudo solicitan grandes descuentos, que luego son trasladados a los consumidores.

"La capacidad que tiene uno de aprovechar el mercado es más evidente que nunca", dice Daniel M. Taub, un ejecutivo inmobiliario que últimamente ha estado consiguiendo vinos de lujo con descuentos de entre 10% y 25%.

Las reducciones de precios, sin embargo, están perjudicando el flujo de caja de las bodegas y podrían hacer que les sea difícil subir los precios en el futuro. "Si vende un vino de US$90 y de repente en Internet el mismo vino está a US$50, ¿cómo vuelve a subir el precio?" señala Elliot Stern, director general de operaciones de The Sorting Table, un distribuidor de vino con sede en el Valle de Napa.

Uno de los principales mercados para vinos de alta calidad son los restaurantes de lujo, y éstos han sido afectados debido a que los estadounidenses salen a cenar menos. Morton's The Steakhouse, una cadena de restaurantes de lujo, ha modificado su carta y ahora ofrece más botellas de entre US$60 y US$70. "Muchos de nuestros clientes no desean pagar por vinos de US$200 o US$300", indica Tylor Field, vicepresidente de vino y licores de la cadena con sede en Chicago.

Esto ha obligado a algunos vinateros a modificar sus tácticas de ventas. Cain Vineyard and Winery de St. Helena, por ejemplo, ha incrementado la cantidad de vino que vende a restaurantes para ser servido por copa, en vez de la práctica más común de venderlo por botella a un precio más alto.

Los distribuidores también están tomando cartas en el asunto. Henry Wine Group, un distribuidor de California, ha reducido la cantidad de productos de vino que vende de 3.600 hace un año a 3.000. Fred Reno, presidente de la compañía, asegura que muchos de los vinos que se dejaron de producir incluyen marcas californianas de lujo.

Las empresas más vulnerables a la crisis, y las que podrían no sobrevivir, son las pequeñas bodegas familiares que empezaron a operar en los últimos tres o cuatro años y que no poseen marcas establecidas, dicen los analistas.

Hasta ahora, los despidos en la industria no han sido significativos como en otros sectores, debido a que las vinícolas son en general operaciones pequeñas.

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