El vino gana terreno en la mesa de los colombianos

Tras muchos años de ser un tímido y hasta extraño protagonista en el paladar de los colombianos, el vino ha sabido ganarse un puesto en la mesa.

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julio 31 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-31

Las ventas se han incrementado 12 por ciento en los últimos tres años y el consumo per cápita anual que hasta hace un lustro era de apenas 0,2 litros, se encuentra actualmente en 1 litro. Sin embargo, al comparar esta cifra con la registrada en Chile y Argentina, la demanda nacional sigue siendo mínima, pues en estas dos naciones el promedio de consumo ciudadano es de 17,9 y 27,8 litros anuales, respectivamente. Según Juan Carlos Novoa, de la empresa Decanter, importadora de vinos, los colombianos están muy interesados e informados sobre el tema de vinos, gracias al despliegue publicitario en los medios de comunicación, Internet y también a viajes que las personas realizan a los países productores de vinos. Entre tanto, María Jacoba Fajardo, de la empresa Global Wine & Spirits y gerente de marca de Concha y Toro, asegura que el consumo nacional ha tenido un crecimiento importante, que se debe en parte a que las cadenas de supermercados empezaron a destacar estos productos en sus estanterías y a hacer exhibiciones. También ha incidido la globalización y los acuerdos comerciales que han permitido importar vinos de alta calidad a precios razonables para los consumidores. “Colombia está despertando para el consumo de vino. El país cuenta con 106 empresas importadoras que traen productos de diferentes marcas de Estados Unidos, Australia, Francia, España, Italia, Chile y Argentina, entre otras naciones productoras”, sostiene Fajardo. MERCADO CRECIENTE Los comercializadores de vinos sostienen que el mercado de calidades premium también está en auge, a pesar de que la mayor parte del consumo se encuentra en productos cuyos precios oscilan entre 20.000 y 30.000 pesos. Coinciden, además, en que uno de los cuellos de botella del mercado colombiano de vinos es la capacidad adquisitiva, la cual creció durante los años de auge (2005-2007), pero comenzó a rezagarse entre el 2008 y lo que va del 2009. En opinión de la gerente de marca de Concha y Toro, el vino dejó de ser un producto exclusivo para épocas como matrimonios, grados, cumpleaños o celebraciones religiosas. En su concepto, los colombianos también dejaron atrás la imagen de que el consumo de vino no podía ir más allá de una copa. Novoa y Fajardo reconocen que el vino es un producto relativamente costoso en Colombia, debido a que el país no es productor. '' Expertos en comercia- lización dicen que aunque el consumo de vino en el país es mayor a la hora de la cena, no hay grandes diferencias frente a la demanda al mediodía o en la tarde”. Bogotá tiene el mayor consumo En Colombia, Bogotá registra la mayor demanda debido a su población, cultura y a su condición de capital del país, centro de negocios, ciudad con un fuerte crecimiento en el área gastronómica y de llegada de visitantes extranjeros. También se destacan las ventas de vino en Barranquilla, Cartagena, Medellín y Cali. Los comercializa- dores aseguran que en estas ciudades la demanda es ma- yor que en el resto del país, debido a la alta influencia de ciudadanos extranjeros que las visitan. Calidad ‘premium’, una clase para los paladares exigentes Las empresas Decanter y Global Wine & Spirits coinciden en señalar que en Colombia los vinos premium siguen siendo un mercado de especialistas y adeptos, por cuanto la demanda es baja, debido principalmente a los altos precios, factor que limita la frecuencia del consumo, aunque haya conocimiento e interés por acceder a este tipo de productos. Varias de estas marcas registran precios que superan el millón de pesos la botella, lo que para el mercado nacional se convierte en un producto selectivo. Entre esas marcas se destacan los vinos Vega Sicilia de España o Petrus de Francia, cuyo valor oscila entre los 2.500 y 3.500 dólares la botella, es decir cinco millones de pesos, aproximadamente. Sin embargo, existe una línea de vinos de alta calidad y de un nivel medio de precios que cada vez gana más espacio en el mercado colombiano. Entre estas marcas se encuentran Don Melchor, un vino chileno, Pulenta Estate, Secreto, Saurus, de Martino, Tapiz, Estampa, Montes y Luigi Bosca. Juan Carlos Novoa, de la importadora Decanter, explica que los vinos premium son elaborados con uvas procedentes de viñedos añosos, con más procesos de elaboración dirigidos por enólogos donde se involucra concentración, estilo de fermentación, crianza en barricas nuevas origen francés por lo general (mínimo 12 meses), a veces se mezcla con barricas nuevas de roble de origen americano, con el fin de dotarlo de una mayor complejidad. '' Los ‘premium’ son elaborados con uvas de viñedos añosos, con más procesos de elaboración dirigidos por enólogos y se in- volucra concentración estilo de fermenta- ción, entre otros.WILABR

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